El aumento de ataques de cocodrilos en el lago Turkana preocupa a comunidades locales

Recientes incursiones de reptiles en áreas habitadas por pescadores y familias han generado alarma en el noroeste de Kenia, donde autoridades reportan víctimas mortales y múltiples heridos entre los habitantes de la región

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Primer plano de un cocodrilo del Nilo con la boca abierta y dientes afilados visibles, sobre la orilla fangosa. El lago Turkana y vegetación africana se ven al fondo.
Las comunidades del lago Turkana en Kenia enfrentan un aumento de ataques mortales de cocodrilos vinculados al desbordamiento del lago (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un repunte de ataques mortales de cocodrilos alteró la vida en torno al lago Turkana, donde el desbordamiento crónico de aguas ha acercado a estos depredadores de hasta 6 metros de longitud a los asentamientos humanos, informó el periódico bitánico The Guardian.

En los últimos 12 meses, siete personas murieron y otras 15 resultaron heridas por estas agresiones en el noroeste de Kenia, según Elijah Chege, guardabosques del condado de Turkana en el Servicio de Fauna Silvestre de ese país (KWS, por sus cifras en inglés).

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El lago Turkana es el mayor lago permanente en zona desértica del mundo y también uno de los ocho grandes lagos situados en la parte keniana del Gran Valle del Rift, una depresión geográfica que se extiende por 6.500 kilómetros desde Líbano hasta Mozambique. Muchas comunidades de la región dependen de estos lagos para el consumo y venta de pescado, tanto a nivel local como fuera de Kenia.

El problema, vinculado por científicos tanto al cambio climático como a movimientos tectónicos, no solo expone a los habitantes a la pérdida de vidas y miembros, sino que trastoca la estructura social y económica de la región.

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Lago Turkana
Las inundaciones y el crecimiento del lago Turkana, relacionado con el cambio climático, acercaron a los cocodrilos del Nilo a zonas habitadas de la región

El avance del lago Turkana y la multiplicación de ataques a humanos

El nivel del lago Turkana, el mayor lago permanente en zona desértica del mundo, se expandió en torno al 10% durante la última década, de acuerdo con un informe gubernamental de de Kenia de 2021 citado por el periódico británico. Esta expansión súbita, provocada principalmente por un aumento de precipitaciones atribuibles a la crisis climática, inundó viviendas, escuelas, granjas, hospitales y otras infraestructuras en la región, lo que forzó el desplazamiento de decenas de miles de personas en la región. El mismo documento relacionó el fenómeno con la actividad tectónica en la zona.

La crecida del lago transformó la vida a orillas de Turkana: tierras agrícolas, caminos y servicios básicos, pero sobre todo forzó a los cocodrilos del Nilo a establecer nuevos territorios de caza en las proximidades de las comunidades humanas.

Según Chege, los animales crearon nuevos nidos y zonas de caza cerca de donde los habitantes suelen pescar, lo que incrementó el riesgo para los pescadores y para quienes dependen del lago para su subsistencia.

El guardabosques afirmó que el KWS ha recurrido a campañas educativas para advertir a la población sobre áreas de alto riesgo y comportamientos peligrosos, y ha reclutado vigilantes locales para monitorear los movimientos de los cocodrilos.

Y añadió que, en casos extremos, la institución opta por trasladar o eliminar ejemplares “problemáticos”, aunque admite que los ataques persisten pese a estas medidas.

Edificios de chapa y madera parcialmente sumergidos en el agua. Se ven árboles, postes eléctricos y aves blancas posadas sobre los restos bajo un cielo azul
Árboles, edificios y postes eléctricos se muestran parcialmente sumergidos por las aguas de la inundación cerca de la península de Long'ech en Turkana, Kenia

Respuestas de la comunidad ante el riesgo de ataques

En la región, la tradición pesquera convive con un riesgo extremo. El uso de troncos como embarcaciones y la falta de protección exponen a los trabajadores a ataques frecuentes, explicó Chege. La mayoría de las víctimas son hombres dedicados a esta actividad, un patrón que, según Achiro Kephas, coordinador de emergencias del condado de Turkana, refleja la vulnerabilidad estructural del sector.

El impacto va más allá de las cifras oficiales. Kephas advirtió que muchas muertes no se registran y que quienes sobreviven suelen quedar con secuelas físicas permanentes. Para reducir el peligro, impulsa campañas de concientización en las comunidades y alerta sobre la gravedad de estos encuentros.

“Cuando este cocodrilo te muerde, las posibilidades de sobrevivir son bajas”, señaló Kephas ante pescadores, al insistir en la necesidad de buscar atención médica de forma inmediata.

La tensión entre la defensa propia y la preservación de la especie ha llevado en ocasiones a respuestas violentas: en octubre pasado, habitantes de Kalokol mataron a un cocodrilo al que responsabilizaban de varios ataques.

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