Alertan que casi un tercio de la población mundial podría estar en riesgo por calor extremo y sequías

Un equipo de expertos advirtió que, si persisten las tendencias actuales, más de dos mil millones de personas podrían verse expuestas a condiciones críticas

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(Imagen Ilustrativa Infobae)
Las sequías combinadas con el calor modifican paisajes y rutinas, traen crisis hídricas, incendios forestales y más mortalidad asociada al calor (Imagen Ilustrativa Infobae)

La frecuencia de episodios extremos de calor y sequía, impulsados por el cambio climático, aumenta de forma sostenida y se perfila como uno de los mayores desafíos ambientales y sociales de este siglo. Estos fenómenos, que ya modifican paisajes y rutinas en diversas regiones del planeta, traen consigo crisis hídricas, riesgo de incendios forestales y un incremento de la mortalidad asociada al calor.

El impacto se agrava cuando las altas temperaturas y el déficit de humedad coinciden, lo que genera escenarios que superan la suma de sus efectos individuales y ponen en jaque la seguridad alimentaria, la economía y la salud pública.

Un reciente estudio publicado en Geophysical Research Letters por un equipo internacional de científicos aporta nuevas evidencias sobre la magnitud del problema. Según sus proyecciones, de mantenerse indicadores actuales, cerca del 28% de la población mundial se enfrentará a condiciones extremas de calor y sequía hacia finales de este siglo.

El trabajo, que analiza distintos escenarios de crecimiento demográfico y calentamiento global, advierte sobre los riesgos desiguales y crecientes que estos eventos representan para la humanidad.

El análisis muestra que los episodios de calor extremo y sequía ya ocurren el doble de veces en comparación con el periodo preindustrial. Según el estudio, entre 2001 y 2020 se registraron en promedio cuatro eventos de calor y sequía por año en las zonas terrestres, mientras que entre 1850 y 1900 esa cifra era de dos episodios anuales. Si se mantienen las tendencias actuales, estos fenómenos podrían volverse cinco veces más frecuentes para 2.600 millones de personas en la década de 2090, de acuerdo con las simulaciones de los investigadores.

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El impacto de las altas temperaturas y el déficit de humedad juntos supera la suma de sus efectos individuales en la vida cotidiana (Imagen Ilustrativa Infobae)

La investigación destaca que el riesgo no se reparte de manera equitativa. Los países de bajos ingresos y las regiones tropicales serán los más vulnerables, a pesar de haber aportado mucho menos a las emisiones de gases de efecto invernadero. Según explicó Di Cai, autor principal del estudio, existe “una enorme injusticia para los países de menores recursos”. En estos lugares, la falta de acceso a sistemas de refrigeración, atención médica adecuada y fuentes de agua confiables aumenta la exposición y el impacto de los eventos extremos.

La proyección para finales de siglo indica que los llamados eventos compuestos, cuando calor y sequía coinciden, podrían repetirse casi diez veces al año a nivel global, con episodios que durarían hasta quince días. Estas cifras representan un aumento significativo respecto a lo observado en los últimos veinticinco años.

Los países insulares tropicales, como Mauricio y Vanuatu, aparecen entre los más afectados, mientras que las naciones que más emiten gases contaminantes enfrentarán, en términos proporcionales, un impacto menor. El estudio traduce estas diferencias en un mensaje claro: los efectos del cambio climático recaen con más peso sobre quienes menos contribuyeron a causarlo.

El papel de las emisiones humanas en los fenómenos climáticos extremos

El equipo utilizó 152 simulaciones basadas en ocho modelos climáticos internacionales, siguiendo los parámetros que establece el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC). Este enfoque permitió analizar diferentes escenarios posibles según el crecimiento de la población y el aumento de la temperatura global. Para identificar los eventos extremos se tomaron en cuenta los días en los que la temperatura máxima diaria se ubicaba entre el 10% más alto de cada región y, a la vez, se registraba sequía de al menos intensidad moderada. Ambos valores se compararon con los registros del periodo 1961-1990.

Países insulares tropicales como Mauricio y Vanuatu figuran entre los más afectados por estos fenómenos extremos
Países insulares tropicales como Mauricio y Vanuatu figuran entre los más afectados por estos fenómenos extremos

La investigación aplicó el concepto de probability ratio (PR), que mide cuán probable es que ocurran estos eventos bajo distintas situaciones climáticas. Cuando el PR supera el valor de 5, se considera que una región enfrenta un riesgo elevado. Según los resultados, si no cambian las políticas actuales, los episodios donde coinciden calor extremo y sequía podrían ocurrir más del doble de veces que hoy y durar casi el triple.

Los resultados cambian radicalmente cuando se distinguen las causas naturales de las humanas. Cuando los modelos solo incluyen factores naturales, no se observan aumentos relevantes en la frecuencia ni la duración de los extremos de calor y sequía. En cambio, al incorporar las emisiones producidas por la actividad humana, los modelos reproducen el crecimiento en la cantidad y extensión de estos eventos, tal como se vio en los registros de las últimas décadas.

El desafío de reducir la desigualdad ante riesgos climáticos cada vez más intensos

El estudio muestra que las decisiones que se tomen hoy para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero influirán directamente en la cantidad de personas expuestas a situaciones extremas de calor y sequía. Según los datos publicados, si todos los países cumplen con los compromisos asumidos en el Acuerdo de París, el porcentaje de personas en alto riesgo bajaría al 18% de la población mundial, es decir, a unos 1.700 millones de personas para fines de siglo. Esto representa casi un tercio menos en comparación con lo que ocurriría si se mantienen las tendencias actuales.

Paisaje de zona desértica con suelo agrietado por la sequía, vegetación escasa y una cordillera al fondo bajo nubes oscuras de tormenta mezcladas con cielo azul y nubes blancas.
Si todos cumplen el Acuerdo de París, el porcentaje en alto riesgo bajaría al 18%, unos 1700 millones de personas (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las consecuencias de estos fenómenos para la vida diaria se reflejan en el testimonio de Cai: “Cuando calor y sequía coinciden, las restricciones de agua y la inestabilidad de los precios de los alimentos afectan la seguridad y la salud, especialmente de quienes trabajan al aire libre”. El informe también advierte que el efecto de las emisiones actuales puede sentirse durante muchas generaciones. Según los cálculos del equipo, el carbono que emiten 1,2 estadounidenses promedio a lo largo de toda su vida podría ser suficiente para que una persona extra quede expuesta a estas condiciones extremas en el futuro.

Estos cambios no son solo un tema ambiental, sino también un reto social y económico para todo el mundo, que pone a prueba la capacidad de adaptación de las poblaciones más vulnerables. Como resumió Di Cai: “Las elecciones que tomamos hoy afectarán directamente la vida cotidiana de miles de millones de personas en el futuro”.