
La incorporación de aceites de algas en la producción de asfalto surge como una alternativa innovadora ante los desafíos ambientales y técnicos de los pavimentos tradicionales.
Un grupo de investigadores liderado por Elhan Fini, con apoyo del Departamento de Energía de Estados Unidos, desarrolló un tipo de asfalto en el que parte del aglutinante derivado del petróleo se reemplaza por aceites de microalgas, según un análisis difundido por National Geographic.
Esta solución mejora la durabilidad y la flexibilidad del pavimento, contribuye a la reducción de emisiones de carbono y mantiene su viabilidad económica.
Ventajas técnicas y ambientales del asfalto de algas
El asfalto convencional, utilizado principalmente en la construcción de carreteras y superficies urbanas, está compuesto en un 5% a 10% por betún de petróleo crudo, mientras que el resto corresponde a áridos como grava, arena y partículas minerales.
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El betún actúa como aglutinante y proporciona cohesión a la mezcla, pero su origen petroquímico genera emisiones contaminantes y exige un mantenimiento frecuente. Pese al bajo coste de producción y a su flexibilidad, este material presenta limitaciones asociadas al desgaste acelerado, la humedad y las variaciones térmicas, lo que reduce la vida útil de la infraestructura vial.
El estudio documentado en National Geographic detalla que el equipo de Fini generó un aglutinante a partir de aceites de microalgas capaces de reemplazar una proporción significativa del betún petroquímico.
El nuevo material mostró mayor flexibilidad y resistencia ante los cambios climáticos y el tránsito intenso. National Geographic retomó lo que Fini explicó: “Los compuestos derivados de las algas pueden mejorar la resistencia a la humedad, la flexibilidad y el comportamiento de autocuración del asfalto, lo que potencialmente extiende la vida útil del pavimento y reduce los costes de mantenimiento”.
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Estas mejoras abren oportunidades para construir carreteras más sostenibles y resilientes, con menor impacto ambiental.

Resultados de la investigación y potencial de reducción de emisiones
La investigación incluyó el análisis de aceites provenientes de cuatro especies distintas de algas, con el propósito de identificar aquellas que se integraran mejor a la matriz asfáltica y conservaran sus propiedades en temperaturas bajas.
Entre las opciones evaluadas, la microalga verde de agua dulce Haematococcus pluvialis destacó por ofrecer mayor resistencia a la deformación en simulaciones de tráfico. Las muestras con aceite de algas ofrecieron mejor protección frente a los daños causados por la humedad, aspecto clave para evitar la formación de baches. Para validar estos beneficios, los investigadores sometieron las mezclas a cargas repetidas y a ciclos de congelación y descongelación, simulando climas fríos.
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Los resultados reportados por National Geographic reflejan una mejora de hasta un 70% en la capacidad de recuperación del asfalto con base en algas respecto al convencional. Además, con solo un 1% de sustitución de aglutinante de petróleo por aceite de algas, se logra una reducción del 4,5% en las emisiones netas de carbono del material.
El estudio señala que, al alcanzar una sustitución del 22%, el asfalto podría ser carbono neutral, lo que representaría una transformación en las estrategias de construcción vial sostenible.

Comparativa con otras alternativas y perspectivas de aplicación
El potencial de esta tecnología abarca también el ámbito económico y práctico, ya que el uso del asfalto de algas no implica un sobrecoste relevante respecto al material tradicional y favorece su adopción en proyectos de infraestructura a gran escala.
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Los investigadores destacaron que la funcionalidad y el desempeño técnico del nuevo material se evaluaron en condiciones que reproducen las exigencias reales de las carreteras y en entornos con climas adversos, respondiendo así a la demanda de opciones duraderas y responsables con el medioambiente.
En comparación con otras alternativas para el asfalto sostenible, como el uso de plásticos reciclados o caucho de neumáticos, existen desafíos económicos y limitaciones técnicas. El hormigón, aunque habitual en vías de alto tránsito, supone costes más elevados y procesos de instalación más lentos. Los adoquines facilitan las reparaciones y aportan valor estético, pero no resultan adecuados para autopistas extensas.
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Por otro lado, las mezclas asfálticas que requieren temperaturas más bajas de procesamiento reducen la huella de carbono, pero demandan adaptaciones técnicas adicionales, advirtió National Geographic. Así, el asfalto de algas se distingue por combinar resistencia, sostenibilidad y un coste moderado.

Impulsada íntegramente por el Departamento de Energía de Estados Unidos y con datos publicados en la revista ACS Sustainable Chemistry & Engineering, esta solución marca el inicio de una renovación en la infraestructura vial.
Según los hallazgos recopilados por National Geographic, el asfalto de algas permite construir carreteras de mejor desempeño y menor impacto ambiental, sin que aumenten significativamente los costes de construcción.
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