
Científicos reunidos en Montevideo alertaron que hasta el 50% de las playas de Uruguay, Brasil y Argentina podría desaparecer a finales de este siglo debido al aumento del nivel del mar y la intensificación de la urbanización en las zonas costeras. Esta estimación, presentada durante el simposio FAPESP Day Uruguay, señala riesgos directos sobre la biodiversidad, la pesca y la actividad turística, según informó Agência FAPESP.
El fenómeno conocido como compresión costera quedo en el centro de las discusiones, ya que se refiere a la reducción del espacio entre el mar y las infraestructuras urbanas, profundizada por el aumento del nivel del mar a raíz del cambio climático.
PUBLICIDAD
Omar Defeo, profesor de la Universidad de la República (UdelaR) de Uruguay, explicó que este proceso afecta de manera severa la biodiversidad en las playas e incrementa la vulnerabilidad de las ciudades costeras ante posibles embates del mar.
Defeo fue claro: “Casi la mitad de las playas desaparecerán para fin de siglo. Uruguay, Brasil y Argentina compartimos estos recursos. Por eso, debemos trabajar en conjunto con los científicos brasileños para gestionar y conservar los ecosistemas costeros”.

Urbanización, turismo y pérdida de especies costeras
Las investigaciones presentadas durante el simposio subrayaron los efectos negativos tanto de la urbanización como del turismo sobre la biodiversidad y la biomasa, en especial en las áreas sumergidas. Un estudio liderado por Guilherme Corte, en colaboración con Defeo, financiado por FAPESP, analizó 90 puntos en 30 playas en el norte de São Paulo, Brasil.
PUBLICIDAD
Los resultados, publicados en la revista Marine Pollution Bulletin, revelaron que la cantidad de visitantes es la variable urbana con mayor impacto negativo sobre la riqueza de especies y la biomasa, especialmente en zonas subacuáticas. Por otra parte, la presencia de edificaciones sobre la arena y las tareas de limpieza mecánica disminuyeron biomasa y diversidad.
El estudio también observó que la abundancia total de individuos era superior en áreas próximas a centros urbanos debido a la proliferación de especies oportunistas, como los poliquetos, que prosperan gracias al aporte de materia orgánica generado por la actividad humana.
PUBLICIDAD
Defeo remarcó que los impactos humanos no se restringen a la arena seca o superficial: tanto la construcción como la llegada masiva de visitantes afectan la biodiversidad de las zonas sumergidas y zonas inferiores, lo que agrava la pérdida de especies.

Desafío mundial y cooperación científica urgente
A escala global, otro estudio liderado por Defeo en conjunto con científicos brasileños, publicado en Frontiers in Marine Science, analizó 315 playas y concluyó que una de cada cinco padece tasas de erosión intensas, extremas o severas.
Los especialistas examinaron factores como el ascenso del nivel del mar y el impacto del viento y las olas, confirmando que las actividades humanas son clave, principalmente en playas reflectivas o intermedias.
PUBLICIDAD
Defeo detalló que el ecosistema costero cuenta con tres zonas interconectadas: duna (post-playa), playa (expuesta y sumergida) y la zona de rompiente. El equilibrio de estas áreas depende del constante intercambio de sedimentos.
Cuando se urbaniza y elimina la duna, se pierde la barrera natural ante tormentas: “Si la urbanización elimina la duna, el resultado puede ser la destrucción de viviendas costeras”, alertó Defeo, agregando que la alteración de cualquiera de estas zonas termina afectando el conjunto del ecosistema.

Frente a este panorama, Defeo impulsó una mayor cooperación regional entre Uruguay, Brasil y Argentina para gestionar y conservar los entornos costeros.
Subrayó la necesidad de alianzas científicas regionales para enfrentar los desafíos actuales y proteger los recursos naturales de los que depende la biodiversidad.
En el simposio participaron expertos y autoridades de los tres países, incluyendo Marcelo Dottori, Cristiana Seixas, Natália Venturini, Alvaro Brunini, Marcio de Castro, Raul Machado y Marcos Leal Raposo Lopes.
PUBLICIDAD
La cooperación científica y la aplicación urgente de medidas de conservación son fundamentales para mitigar la amenaza de la compresión costera y resguardar los ecosistemas litorales del Cono Sur.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
El Niño 2026: los 7 riesgos para la salud en América Latina, según un informe la OPS
El fenómeno climático preocupa por su impacto en brotes epidémicos, nutrición y desplazamientos en la región. Recomendaciones clave y escenario en Argentina

Hyde Park se transforma en “desierto”: la ola de calor y sequía extrema cambian el paisaje de Londres
El verano más seco en 190 años convirtió los parques de la capital inglesa en paisajes áridos y polvorientos. Las altas temperaturas y la falta de lluvias dejaron irreconocible al jardín real más grande, exponiendo la gravedad de la crisis ambiental
Redes criminales en Costa Rica incorporan el tráfico de fauna y flora a sus operaciones
Las autoridades judiciales y organismos internacionales documentan que los grupos usan rutas y logística creadas para drogas, armas y madera, al detectar mayor rentabilidad y un riesgo penal comparativamente bajo

El calentamiento global avanza: un estudio advierte que se achica la brecha térmica entre la ciudad y el campo
Un hallazgo reciente basado en simulaciones del clima muestra posibles cambios acelerados en entornos rurales próximos a áreas urbanas

La Antártida se convierte en una fuente de contaminación por mercurio ante el avance del calentamiento global
Un estudio internacional revela que el deshielo y la deposición atmosférica duplicaron la acumulación de mercurio en la Península Antártica y multiplicaron los riesgos para los ecosistemas polares


