
La reducción de nubes en zonas de tormenta está acelerando el calentamiento global, según un estudio internacional liderado por la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) y el Centro de Excelencia en Clima del Siglo XXI de Australia.
La investigación, publicada en Geophysical Research Letters y difundida por Monash University, identificó que la contracción de las áreas nubosas de tormenta se convirtió en el principal factor detrás del aumento de la energía solar que absorbe el planeta en las últimas dos décadas.
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El análisis, basado en observaciones satelitales, reveló que entre 2001 y 2024, entre un 1,5% y un 3% de las zonas de nubes de tormenta del mundo disminuyeron por década. Esta pérdida de cobertura permitió que más radiación solar llegara a la superficie terrestre, intensificando el efecto de los gases de efecto invernadero y elevando las temperaturas globales a un ritmo más rápido.
Reducción de cobertura nubosa y aumento de radiación solar absorbida
El estudio, liderado por George Tselioudis, Jasmine Remillard (ambos de NASA/GISS), Christian Jakob (Monash University) y William B. Rossow (Franklin University), cuantificó por primera vez el impacto dominante de la contracción de zonas nubosas sobre la absorción de energía solar por parte de la Tierra. De acuerdo con Monash University, la cobertura de nubes de tormenta disminuyó entre 1,5% y 3% por década en los últimos 24 años, tanto en las zonas de tormenta de latitudes medias como en la zona de convergencia intertropical (ITCZ, por sus siglas en inglés).
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Esta contracción provocó una reducción en la capacidad de las nubes para reflejar la radiación solar, generando un aumento en la cantidad de energía solar absorbida. El informe estimó que este valor creció en 0,45 W/m² por década, siendo la disminución de la cobertura nubosa responsable de 0,37 W/m² de dicho incremento. Esta tendencia convirtió al fenómeno en el principal impulsor del aumento en la absorción de radiación solar durante este siglo.
Factores atmosféricos: desplazamiento de tormentas y expansión tropical
Los investigadores atribuyeron la contracción de las zonas nubosas a cambios en la circulación atmosférica global, la expansión de los trópicos y el desplazamiento de los sistemas de tormentas hacia los polos. Estas transformaciones, asociadas al cambio climático, se manifestaron en el desplazamiento de las corrientes en chorro y de las trayectorias de tormentas, así como en el ensanchamiento de la franja tropical.
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Según el artículo difundido por Monash University, los límites ecuatoriales de las zonas de tormenta se desplazaron hacia los polos a razón de 1,44° por década en el hemisferio norte y 0,58° por década en el sur. Esta migración implicó que áreas antes cubiertas por nubes de tormenta presentaran ahora menos nubosidad, permitiendo mayor penetración de radiación solar.
Metodología: observaciones satelitales y análisis estadístico
El equipo utilizó datos de los instrumentos MODIS (Moderate Resolution Imaging Spectroradiometer) y CERES (Clouds and the Earth’s Radiant Energy System), instalados en los satélites Terra y Aqua de la NASA. El periodo de estudio, entre 2001 y 2024, permitió definir y monitorear regiones con alta cobertura nubosa y efecto radiativo significativo en diferentes zonas climáticas.
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El análisis consistió en identificar los regímenes de máxima cobertura y mayor efecto de enfriamiento por nubes, y calcular su evolución. Los resultados confirmaron que la reducción de la cobertura nubosa resultó estadísticamente significativa incluso al variar los criterios de clasificación.
Según el estudio, la contracción de las zonas de tormenta y la expansión de regiones con menor nubosidad generaron un efecto radiativo de calentamiento de 0,47 W/m² por década en latitudes altas y de 0,31 W/m² en zonas tropicales. Estos valores superaron el impacto de otros procesos locales vinculados a las nubes, consolidando el rol dominante de este fenómeno en la absorción de energía solar.
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Declaraciones de los autores: advertencia sobre la investigación climática
Christian Jakob, director del ARC Center of Excellence for 21st Century Weather y coautor del estudio, destacó en declaraciones recogidas por Monash University que “la reducción en la cobertura de nubes se entendió como el mayor contribuyente al aumento de la absorción de radiación solar por la Tierra”.
Jakob calificó el hallazgo como clave para entender el reciente calentamiento global y subrayó la necesidad urgente de contar con datos precisos y modelos avanzados para prever su evolución. “Eliminar la ciencia que informa esas acciones es una estrategia peligrosa”, advirtió, al tiempo que reafirmó la importancia de mantener el financiamiento a la investigación climática.
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Afirmó que “si quieres entender la crisis climática y prepararte para sus impactos, necesitas este tipo de datos y este tipo de análisis”, y recordó que su equipo trabajó para proporcionar herramientas que permitieran a gobiernos, empresas y comunidades anticiparse a los efectos del calentamiento.
Papel de las nubes en el balance energético
Las nubes desempeñaron un rol clave en la regulación del balance energético terrestre, al reflejar parte de la radiación solar y contribuir al enfriamiento del planeta. El cambio en su cobertura se identificó como una respuesta relevante al calentamiento global, junto con el desplazamiento de los sistemas de tormentas y la expansión de los trópicos.
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Según Geophysical Research Letters, estudios anteriores ya documentaron la disminución del albedo nuboso y el consecuente aumento de absorción solar. Sin embargo, el presente estudio fue el primero en aislar y cuantificar el rol predominante de la contracción de las zonas nubosas, diferenciándolo de otros factores como los aerosoles y los ajustes radiativos de gases de efecto invernadero.
Además, los resultados obtenidos coincidieron con las proyecciones de modelos climáticos y con los datos de reanálisis atmosférico.
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