Laura Zapata revivió cómo enfrentó los señalamientos de un posible autosecuestro: “La traición de la sangre”

La gran villana de telenovelas recordó cómo se llevaba con su madre, Yolanda Miranda Mange, y la mala relación que tiene con algunas de sus hermanas

Laura Zapata ahora trabaja en TV Azteca 
(Foto: Instagram/@laurazapataoficial)
Laura Zapata ahora trabaja en TV Azteca (Foto: Instagram/@laurazapataoficial)

El nombre de Laura Zapata dentro del mundo del espectáculo mexicano tiene un gran peso pues es considerada como una de las villanas de telenovelas más icónicas e irónicamente queridas por su maldad dentro de la historia de la televisión. Pero fuera de la telerrealidad su vida es muy distinta y por ello ha superado obstáculos muy difíciles como un secuestro.

La ex jurado del reality show de TV Azteca Batallas Musicales México, expresó ante las cámaras del matutino Venga La Alegría Fin de Semana un ángulo diferente a lo que la mayoría sabe sobre la trágica historia ocurrida en el año 2002, cuando lamentablemente fue privada de su libertad. Zapata contó sobre cómo enfrentó las acusaciones de que había sido ella misma la autora intelectual del secuestro, señalamientos que incluso venían de algunos miembros de su misma familia.

“‘Te están acusando de ser la autora intelectual de su secuestro’ (le dicen) y de repente me da una parálisis facial. Me fui al hospital de los actores y mi abuela estaba conmigo, pero llegaron Ernestina y mi mamá pues a fingir. Después me dijeron: ‘Tu abuelita las corrió del cuarto’ y a mi mamá le decían: ‘Pero es su hija, cómo la corrió del cuarto’”, expresó la también cantante.

Su abuelita la defendió
Su abuelita la defendió

La intérprete de grandes melodramas mexicanos que le han dado la vuelta al mundo como María Mercedes, Rosa Salvaje y Cuidado con el Ángel, detalló que se pudo percatar de todo ello gracias a que la relación que tenía con sus medias hermanas nunca fue tan buena por las preferencias que tenía su mamá, Yolanda Miranda Mange, sobre ella.

“Toda su carencia, toda su no presencia en mi vida, toda su preferencia por sus otras hijas por encima de mí… sí, sí dolía pero de alguna manera yo quería estar cerca de ella”, expresó ante los cuestionamientos por saber porque no contó con el apoyo de su familia en una situación tan delicada como lo es un secuestro.

Laura Zapata y Ernestina Sodi fueron secuestradas el 22 de septiembre de 2002, una fecha que marcó sus vidas para siempre. El secuestro ocurrió en las inmediaciones del Circuito interior, cerca del entonces Cines Cosmos, luego de salir de la obra de teatro La casa de Bernarda Alba.

Laura escribió el libro “Pensamiento ventana” 

FOTO: EDGAR NEGRETE/CUARTOSCURO.COM
Laura escribió el libro “Pensamiento ventana” FOTO: EDGAR NEGRETE/CUARTOSCURO.COM

Ante los señalamientos y la supuesta traición de su hermana, la actriz agregó: “Toda esta traición a nuestro dolor y a nuestra hermandad juntas pues me llevó mucho tiempo entenderlo. Fue algo tremendo, no solamente el secuestro, el levantón sino el encontrarme con y descubrir qué era eso y después la traición, la traición de la sangre”.

Hace unas semanas, la intérprete de 65 años recordó este día durante una entrevista con Yordi Rosado para su canal de YouTube. En la conversación Laura Zapata reveló detalles pocos conocidos del secuestro que, según ella misma ha señalado, ha sido uno de los más traumáticos de su vida. Incluso, afirmó que fue como “un rayo que me cayó encima y partió en millones de pedazos” y que hasta la fecha recuerda.

“El secuestro fue como un rayo que me cayó encima y me partió en millones y millones de pedazos que me costó seis años, recoger cada uno de los pedazos, reacomodarme, reajustarme y volverme a reintegrar a la vida”, afirmó Zapata.

La actriz aún recuerda con tristeza el tema
FOTO: ROGELIO MORALES /CUARTOSCURO.COM
La actriz aún recuerda con tristeza el tema FOTO: ROGELIO MORALES /CUARTOSCURO.COM

Sobre ese día, Laura Zapata reveló nuevos detalles de todo lo que vivió junto a su hermana Ernestina Sodi: “Empezamos a ver una camioneta con un coche como que se están peleando y de repente vemos que de la camioneta baja un cuate con armas largas y le digo ‘wow, traen armas largas y vienen hacia nosotras’. Con la culata del arma rompe mi vidrio, yo me quité un anillo de brillantes y me lo metí en el busto, abrí la puerta y dije ‘Que se lleven el coche’”.

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