Los fans reaccionan ante el show en una zona junto a la playa, en Tel Aviv (Reuters/Corinna Kern)
Los fans reaccionan ante el show en una zona junto a la playa, en Tel Aviv (Reuters/Corinna Kern)

El festival europeo de la canción, Eurovisión, vivió anoche su pico de gloria en una ceremonia que fue vista por 200 millones de personas por televisión y celebrada por otros tantos en fiestas organizadas en varias ciudades del mundo. Duncan Laurence, el representante holandés, se coronó como ganador con una balada romántica sobre un amor sufrido.

(Duncan Laurence, ganador de Eurovisión 2019)

Tel Aviv, la ciudad anfitriona, se dio el gusto de contar con las celebridades más importantes de Israel en una sola noche. Desde la conductora Bar Refaeli, una de las modelos con mayor proyección internacional, hasta la protagonista de Wonder Woman, Gal Gadot, dijeron presente.

También se pudo ver, en distintos tramos del show, a los artistas israelíes que ganaron Eurovisión en ocasiones anteriores, con Netta en un lugar central, por ser la ganadora del año pasado.

(Video: Netta cantando Nana Banana en la final de anoche )

"Es muy lindo que un evento de tal magnitud esté sucediendo en tu país, que los ojos de todo el mundo se posen en Israel por algo artístico y no por un tema de guerras o de conflicto", resume el periodista Ariel Stuczynski, de la radio pública israelí Kan, en diálogo con Infobae.

Stuczynski integra el equipo de Kan en Español, un programa de noticias diario sobre Israel y Medio Oriente que se emite por la FM pública israelí y en Argentina a través de Radio Jai o Facebook. El periodista destacó el hecho de que Eurovisión le sirvió a Israel para mostrarse "como un país diverso, alegre, que tiene mucho para darle al mundo en materia cultural".

En el mismo sentido se pronunció el cantautor israelí Noam Horev, autor de la canción que representó a Israel en la edición 2010 del festival y una celebridad local. "Queríamos mostrar el otro lado de Israel, el que no se muestra en los medios cuando se nos asocia únicamente a los conflictos militares. Queríamos mostrar el lado cultural, lo que significa ser israelí de verdad", expresó en diálogo con Infobae.

(La estrella internacional Gal Gadot muestra Tel Aviv en Eurovisión)

Para Horev, quien también es modelo y autor de libros infantiles, la diversidad fue un elemento central de esta edición; él mismo se acaba de casar con su novio en Portugal y, si bien Israel no permite todavía casamientos entre personas del mismo sexo, si las reconoce cuando se contraen en el exterior. "Este otro Israel se puede ver en decisiones como tener a un conductor abiertamente gay (Assi Azar, quien bromeó al respecto con Madonna), en canciones sobre el empoderamiento femenino como la de Netta… Es importante para nosotros mostrar la diversidad de nuestra cultura. Eurovisión fue muy importante para que el mundo pueda conocer cuáles son nuestros valores", resumió.

Además del chiste del conductor Assi Azar con Madonna acerca de que iba a dejar a su esposo por ella, hubo otros momentos LGBT en la ceremonia. La cantante trans Dana International, ganadora por Israel en la edición 1998 del festival, cantó uno de sus hits y la drag queen Conchita Wurst, ganadora por Austria en 2014, también tuvo una participación en el escenario.

Desde el momento en que se supo que el festival se iba a realizar en Israel, surgieron amenazas de todo tipo y el movimiento BDS que propone boicotear al país comenzó una campaña para pedir que ningún artista se presentara al certamen en señal de protesta por la situación en Palestina. Si bien esa situación no se dio, anoche se produjeron al menos dos momentos incómodos. El primero fue protagonizado por Madonna, cuando hacia el final de su presentación dos bailarines subieron una escalera tomados de la mano. Uno tenía la bandera israelí en su espalda; el otro, la palestina.

Los bailarines de Madonna llevaron un mensaje político de unidad
Los bailarines de Madonna llevaron un mensaje político de unidad

El segundo momento incómodo se dio cuando los representantes de la banda islandesa Hatari posaron con banderas únicamente de Palestina al momento de conocer sus puntos.

Si bien las dos escenas pueden parecer similares, no lo son tanto. El gesto de Madonna, mostrando las dos banderas en escena, puede ser leído como un pronunciamiento en favor de la solución de dos estados, dos pueblos y, en consecuencia, por la paz y la coexistencia. De hecho, la Reina del Pop ya había mostrado las dos banderas y pronunciado un discurso por la paz en una de sus anteriores visitas a Israel, como se ve en su documental "I'm going to tell you a secret", de 2005.

(Madonna ya había mostrado juntos a israelíes y palestinos en un llamado anterior por la paz)

La decisión de Hatari, en cambio, fue distinta. Autodenominados como punk y anticapitalistas, ya se habían pronunciado en favor del BDS y los organizadores temían que pudieran usar la plataforma para expresar un mensaje antiisraelí. Al mostrarse con la bandera de Palestina en la ceremonia sin la de Israel al lado (imagen que fue luego reproducida en su cuenta oficial de Instagram), el mensaje fue tomado como una provocación. "Es como que alguien venga a comer a tu casa y te tire la comida en la cara, esa es una frase que se ha usado en algunos medios hoy. Es una falta de respeto a la hospitalidad", graficó Stuczynski.

La Unión Europea de Radiodifusión, organizadora de Eurovisión este año junto a Kan Israel, emitió un comunicado en el que condenó ambas expresiones por considerar que infringieron las reglas del festival, que impiden tanto hacer expresiones políticas como mostrar banderas de países que no forman parte del certamen. Madonna se defendió alegando que su mensaje no fue político sino en favor de la paz. Los islandeses pueden, en cambio, enfrentar consecuencias más severas y quedar descalificados del concurso por no haber cumplido las reglas.

Mas allá de las polémicas, en Israel ven el resultado general como positivo. El columnista del diario Haaretz Chemi Salev dijo que se trata, ni más ni menos, que de la "más grande y más compleja performance pública de la historia israelí". Tel Aviv fue una fiesta y el mundo pudo ser testigo.

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