App de Uber Technologies Inc. . Foto: Chris J. Ratcliffe/Bloomberg
App de Uber Technologies Inc. . Foto: Chris J. Ratcliffe/Bloomberg

La tensión entre conductores y compañías de viajes compartidos vuelven a estallar, ya que los chóferes que trabajan en grandes ciudades de Estados Unidos y Gran Bretaña iniciaron una huelga el miércoles por bajos salarios y condiciones de trabajo inestables.

Anunciada como una protesta internacional previa a la oferta pública inicial de Uber de esta semana, conductores de Londres y ciudades cercanas informaron que apagarían sus aplicaciones a las 7 a.m. del miércoles. En EE.UU., grupos de conductores en Boston, Los Ángeles, Nueva York, San Francisco y otras grandes ciudades confirmaron que participarían en la huelga y alentaron a los usuarios a boicotear las aplicaciones.

Hubo poca evidencia inicial de falta de conductores en Londres o Nueva York, dos de los mercados más grandes de Uber, y la aplicación mostraba numerosos vehículos disponibles. Sin embargo, la amenaza de protestas llamó la atención de políticos locales como el líder de la oposición británica, Jeremy Corbyn, que publicó en Twitter que "no se le puede permitir a Uber pagar en grande a sus ejecutivos mientras se niega a dar a los conductores un salario decente y respetar sus derechos laborales".

En EE.UU., el senador Bernie Sanders criticó a Uber por pagar a sus cinco principales ejecutivos US$143 millones en compensaciones el año pasado, incluidos US$45 millones a su director ejecutivo, Dara Khosrowshahi. "Entonces, ¿por qué los conductores de Uber tienen problemas para tener comida en la mesa?", escribió Sanders en Twitter. "Apoyo a los conductores de Uber y Lyft en huelga hoy. La codicia tiene que acabar".

Se trata de una antigua disputa entre las compañías de transporte compartido y los conductores profesionales, quienes afirman que las plataformas dificultan ganarse la vida en la industria. Las demandas de la Alianza de Trabajadores de Taxis de Nueva York, que en gran medida hacen eco de las exigencias de otros grupos, incluyen reforzar la estabilidad laboral al poner fin a las "desactivaciones injustas", subir los salarios de los chóferes y aumentar la regulación de las tarifas con el fin de que los conductores se lleven una mayor parte. Algunos organizadores también pidieron que los conductores se clasifiquen como empleados, una medida que tendría profundas implicancias para la industria si se aprueba a nivel de gobierno.

Las protestas no resultarán extrañas para quienes estuvieron atentos a la salida a bolsa de Lyft, que valuó la empresa en US$25.000 millones en marzo. Mientras la compañía se presentaba ante los inversionistas, manifestantes intentaron protestar contra el roadshow de la compañía y conductores se declararon en huelga en San Diego y Los Ángeles.

Uber afirmó en un comunicado el martes que los conductores "están en el corazón de nuestro servicio, no podemos tener éxito sin ellos". La compañía también dijo que "continuará trabajando para mejorar la experiencia para y con los conductores" y que esos esfuerzos podrían incluir avanzar hacia "ganancias más consistentes, protecciones de seguros más sólidas o títulos de cuatro años totalmente financiados para conductores o sus familias".

Fuente: Bloomberg