"El fentanilo está matando a los neoyorquinos" dice el panfleto distribuido en la Gran Manzana diseñado para alertar a sus residentes de los peligros a la salud que representa el consumo del potente opioide.

Es que el contexto en el que viven hoy millones de personas en Nueva York dista de ser favorable, con un número récord de muertes por sobredosis en 2017.

Las sobredosis fatales de drogas continuaron creciendo el año pasado en la ciudad conocida por sus rascacielos y ritmo acelerado, alimentado en parte por el creciente uso de fentanilo.

Según cifras compartidas por el Departamento de Salud local, más de la mitad de las 1.487 muertes causadas por sobredosis registradas en la ciudad de Nueva York en 2017 estuvieron relacionadas con la droga, la cual es cien veces más potente que la morfina y suele ser mezclada con heroína y cocaína.

La población afroamericana ha sido la más golpeada por la llegada del opioide sintético a las calles. Por primera vez en una década, los índices de sobredosis entre neoyorquinos de la raza negra ha sido mayor que las cifras registradas entre residentes blancos e hispanos.

"La epidemia de sobredosis por droga continúa creciendo en Nueva York, pero los que están cambiando son los afectados" el comisionado de Salud, Dr. Oxiris Barbot.

Hace dos años, al alcalde Bill de Blasio lanzó un grupo operativo para combatir la epidemia luego de que se registrara un aumento del 66 por ciento en las muertes por opioides entre 2010 y 2015.

Pero expertos en salud y ex adictos criticaron el foco en la "prohibición" de la administración de Bill de Blasio sobre la epidemia que afecta a su estado.

La ciudad se ha comprometido a distribuir al menos 15.000 kits de naloxona a los programas de prevención de sobredosis con opioides del Bronx, una de las zonas más afectadas.

El spray vendido bajo la marca Narcan es utilizado para bloquear los efectos de los opioides, especialmente en casos de sobredosis.

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