Al regreso de la cumbre histórica en Singapur con el líder norcoreano Kim Jong-un, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, grabó un discurso de evaluación del encuentro, en el cual reiteró lo que había dicho a la prensa en los días anteriores: que gracias al éxito de la intensa reunión, tras tres meses de trabajo diplomático, el mundo puede escuchar un mensaje de esperanza y paz.

"Esta cumbre marcó un nuevo inicio de relaciones entre los Estados Unidos y Corea del Norte y abrió un camino hacia el futuro de todos los coreanos, del Norte y del Sur", dijo Trump antes de criticar a sus predecesores, que tuvieron "enfoques fracasados", por lo cual esta "fue la primera vez que un presidente de los Estados Unidos en ejercicio se encontró con un máximo dirigente de Corea del Norte".

El presidente de los EE.UU., Donald Trump, y el líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, hablaron tras su almuerzo de trabajo en Singapur. (Susan Walsh/Reuters)
El presidente de los EE.UU., Donald Trump, y el líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, hablaron tras su almuerzo de trabajo en Singapur. (Susan Walsh/Reuters)

En todo momento Trump aludió a Kim como chairman (líder máximo, o dirigente máximo) y elogió la honestidad de la conversación, que consideró "muy, muy productiva". Al hablar de la declaración conjunta, citó el sentido de la firma de Kim al final del documento: "Reafirma el compromiso firme e inquebrantable de una desnuclearización completa de la península coreana".

En consonancia con el video que la Casa Blanca filmó antes, para obsequiar a Kim, Trump agregó que "a Corea del Norte la esperan una prosperidad, una seguridad y una oportunidad enormes cuando se desnuclearice". Aludió a la posibilidad de conseguir un futuro increíble para su pueblo" que está ahora en mano de Kim. "Cualquiera puede hacer la guerra, pero sólo los más valientes pueden lograr la paz".

Al considerar el acuerdo como un primer paso para "terminar con la amenaza horrenda del conflicto nuclear", Trump explicó que en los meses por venir el secretario de Estado, Mike Pompeo, continuará trabajando con Pyongyang. Mientras tanto, agregó: "Las sanciones continuarán". Sólo se levantarán con la desnuclearización completa.

"Hice este viaje y cada segundo valió la pena", evaluó. "La gente en todo el mundo se siente mucho más segura que antes de que yo fuera presidente".

Queda mucho trabajo por delante, reconoció, "pero la paz amerita esos esfuerzos, siempre". Se despidió con la confianza en que las negociaciones con Corea del Norte producirán resultados positivos: "Todo se hará realidad".

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