Cómo es el “efecto trampolín” de la pista de atletismo de los Juegos Olímpicos que ayuda a batir récords

Fue Andrea Vallauri, cerebro detrás de esta superficie, quien reveló detalles de cómo la tecnología utilizada en su creación fue pensada para que los deportistas la aprovechen al máximo en Tokio

Los Juegos Olímpicos de Tokio parecen ser los más rápidos de la historia en varias disciplinas atléticas (Reuters)
Los Juegos Olímpicos de Tokio parecen ser los más rápidos de la historia en varias disciplinas atléticas (Reuters)

Los Juegos Olímpicos de Tokio han tenido varios condimentos especiales. El retraso por la pandemia del coronavirus, la suspensión por dopaje que sacó a Rusia de varios deportes y hasta la ausencia del público en las gradas son hechos que harán inolvidable este megaevento. Pero también los serán los récords mundiales que se están rompiendo sobre todo en atletismo.

Pruebas como 400 metros con vallas, 100 y 200 metros o hasta salto triple han superado marcas que databan de hace años e incluso varios corredores han conseguido romper sus mejores tiempos. Esto ha abierto el debate sobre qué es lo que sucede en el Estadio Olímpico y muchos han señalado a las nuevas tecnologías implementadas por las compañías que diseñan el calzado de los atletas. Pero ahora nuevas declaraciones suman también a la propia pista como la responsable que esto suceda.

Es que Andrea Vallauri, quien se encargó de diseñar la superficie fabricada por la compañía Mondo, explicó que cuando pensaron en ella lo hicieron con la mentalidad puesta en que se establecieran nuevos récords. “Cada vez que hay unos Juegos Olímpicos tratamos de mejorar la formulación del material y Tokio no ha sido diferente”, comentó en diálogo con el sitio británico The Guardian. “La pista es muy fina, 14 milímetros. Pero hemos añadido un nuevo elemento: gránulos de caucho”.

Estos trozos de caucho no están en la superficie como ocurre en las canchas de pasto sintético, sino que están por debajo: “En la capa inferior de la pista está este diseño hexagonal que crea estas pequeñas bolsas de aire. No solo proporcionan absorción de impactos, sino que devuelven algo de energía al mismo tiempo. Un efecto trampolín. Hemos mejorado esta combinación y es por eso que vemos que la pista ha mejorado el rendimiento”.

La venezolana Yulimar Rojas estableció un nuevo récord mundial en salto triple (EFE)
La venezolana Yulimar Rojas estableció un nuevo récord mundial en salto triple (EFE)

Su explicación cuadra perfectamente con lo que se ve en acción ya que justamente los mejores desempeños se han visto en disciplinas en donde los atletas deben saltar, aunque también en distancias cortas en donde la explosión es mayor. Al ser consultado sobre si esto está permitido, no dudó: “Está completamente dentro de las reglas, pero también es lo que se nos pidió que proporcionáramos; dos componentes. Para proteger la salud de los deportistas, para evitar traumas, pero también debería darles un empujón”.

Sus declaraciones datan de algunos días, antes de que comenzaran las pruebas finales de las diversas disciplinas de atletismo y en ese momento Vallauri advirtió lo que sucedería: “En las pruebas de laboratorio podemos ver la mejora. Es difícil decirlo con exactitud, pero quizás una ventaja del 1-2%”. Además, insistió en que esto es parejo para todos los competidores: “Todo está prefabricado, por lo que todos los carriles son iguales, y las subidas para los saltos largos y triples también. La producción es la misma que la de un neumático de Fórmula Uno“.

La propia compañía Mondo, que hace décadas trabaja junto a los organismos que rigen el atletismo mundial explica en su sitio web el trabajo detrás de la creación de esta pista: “Es una combinación perfecta de características: la fusión de dos capas a través de un proceso que garantiza un material continuo y sin costuras; la capa superior de goma vulcanizada que optimiza el agarre y la elasticidad, en cualquier condición; las cavidades llenas de aire de la capa inferior, responsables de la absorción de impactos, el almacenamiento de energía y la respuesta cinética inmediata”.

“Los gránulos de TY son sin duda uno de los elementos clave de estos avances: incrustados en la capa superior, gracias al proceso de vulcanización, se adhieren perfectamente al compuesto circundante. El resultado es una capa sólida con una elasticidad y deformabilidad aún más optimizadas. De hecho, en el momento de la iteración de la superficie del pie, los gránulos TY garantizan una respuesta dinámica uniforme y ayudan totalmente a los atletas a controlar su ritmo, ritmo y estabilidad del movimiento”, sostiene la empresa que agrega que “la característica revolucionaria de la superficie es la estructura geométrica en forma de hexágonos alargados en la capa inferior, deformable en tres dimensiones. El resultado es un apoyo continuo de los pies del atleta, mayor estabilidad y menor movimiento lateral de la parte inferior de la pierna, todo lo cual contribuye a una mayor comodidad y rendimiento”.

Sydney McLaughlin quebró su propio récord mundial (Reuters)
Sydney McLaughlin quebró su propio récord mundial (Reuters)

Hasta el momento se han roto varios récords, pero uno de los más llamativos fue sin duda fue el de 400 metros con valla masculino. A principios de año, la marca vigente en la prueba era de 46.78 y había sido establecida por el estadounidense Kevin Young en los Juegos de Barcelona 1992. Pero en una competencia en Oslo celebrada hace algunos meses Karsten Warholm completó el trazado en 46.70 segundos. Ahora, en los Juegos de Tokio el noruego volvió a bajar el tiempo hasta los 45.94, también lo hizo el estadounidense Rai Benjamin, quien acabó segundo con un tiempo de 46.17, y más increíble fue que el brasileño Alison Dos Santos, quien se quedó con el bronce, completó la prueba en 46.72. Es decir, los tres integrantes del podio superaron un récord que hasta principios de este año nadie había batido en casi 30 años.

A su vez hubo nuevo registro olímpico en los 100 metros femeninos (después de 33 años), a manos de la jamaiquina Elaine Thompson-Herah, quien también corrió el segundo mejor tiempo de la historia en los 200 metros. Por su parte, la venezolana Yulimar Rojas se quedó con la presea de oro en el salto triple con un nuevo récord mundial (15,67 metros), cuando hacía 26 años que nadie superaba los 15,50 metros conseguidos por ucraniana Inessa Kravets en el Mundial de Gotemburgo 1995. Sin mencionar que cerca de una decena de atletas que no ganaron medallas hicieron mejores tiempos que los que lograban antes de aterrizar en Tokio.

Los deportistas no desconocen esta ventaja que tienen al competir sobre la pista del Estadio Olímpico. A tal punto que la estadounidense Sydney McLaughlin, quien quebró su propio récord mundial en 400 metros con vallas (51.46 segundos), lo admitió: “Puedes sentir el rebote. Algunas pistas simplemente absorben tu rebote y tu movimiento; éste lo regenera y te lo devuelve“. Por su parte, su compatriota Ronnie Baker también se sinceró al respecto: “Se siente como si estuviera caminando sobre nubes. Es realmente suave ahí fuera. Es una pista hermosa. Una de los mejores con las que he corrido“, declaró después de haber hecho un reconocimiento sobre la misma.

El arribo de la tecnología no es una novedad en el deporte y tampoco es exclusiva del trazado del Estadio Olímpico, sino que además del calzado que usan varios de los corredores y que ha desatado un intenso debate. En este sentido, la compañía Nike ha creado un nuevo modelo de zapatillas que utiliza una espuma superreactiva que genera también ese efecto rebote que impulsa a quien las use. La gran controversia aquí es que no todos lucen el mismo calzado.

Es evidente que todas estas innovaciones colaboran con los asombrosos registros que se ven en los Juegos de Tokio, aunque obviamente éstos son producto en mayor medida del esfuerzo y el trabajo de los deportistas que se entrenan a diario para ser cada vez mejores.

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