Roger Federer y Rafael Nadal jugaron un gran partido en las semifinales de Wimbledon (REUTERS)
Roger Federer y Rafael Nadal jugaron un gran partido en las semifinales de Wimbledon (REUTERS)

Ver enfrentarse a Roger Federer y Rafael Nadal, dos de los tenistas más grandes todos los tiempos, es garantía de excelencia. Y la semifinal de Wimbledon no fue la excepción. El suizo sacó a relucir su mejor versión, mientras que el español no estuvo tan fino pero compensó con su implacable mentalidad. Como resultado, jugaron un partido plagado de grandes puntos.

Federer y Nadal deslumbraron una vez más al All England Lawn Tennis y Croquet Club. Aquí, un repaso por las acciones más destacadas en el triunfo de Federer sobre Nadal por 7-6 (3), 1-6, 6-3 y 6-4:

1- UN REVÉS LETAL DE NADAL 

Tras perder el primer set, pero comenzando 1-0 en el segundo parcial, Nadal se puso 30-40 y consiguió su primera bola de break. Se defendió en dos voleas increíbles y corrió de un la lado a otro para luego cerrar el punto con un revés paralelo fulminante.

2- TOQUE MÁGICO DE FEDERER

Minutos después, Federer ejecutó una magistral dejada. El suizo apeló a toda su clase y su talento para dejar a Nadal fuera de acción. Le alcanzó con un simple toque para quedarse con el punto y colocarse 15-30 cuando el marcador del segundo parcial estaba 1-1.

3- EL CLÁSICO REVÉS A UNA MANO DE 'SU MAJESTAD'

Nadal sacó abierto y parecía tener el control del punto porque hacía correr a Federer de lado a lado, hasta que el legendario tenista suizo hizo uso de su mejor arma: su elegante revés paralelo a una mano, tan estético como efectivo.

4- UN INTERCAMBIO DE ALTO VOLTAJE

En el cuarto set, habiendo recuperado su mejor versión, Federer jugó una  derecha paralela que tocó la línea y le permitió quedar a solamente dos puntos de la final con Djokovic. Luego el español salvaría cuatro bolas de partido antes de caer definitivamente.

5- RAFA, A PURA AGRESIVIDAD EN LA AGONÍA

Ya cuando el triunfo de Federer parecía cuestión de tiempo, Nadal debió recurrir a su mentalidad de acero para mantenerse en juego. Y empezó a jugar de forma más agresiva. Fue un intercambio monumental en el que el mallorquín golpeó lo más duro que pudo y liquidó el punto con un toque sutil. Lo festejó con alma y vida, porque significaba conseguir la ventaja para evitar el quiebre y la derrota.

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