Ezra Pound, poesía eterna
Ezra Pound, poesía eterna

Una placa de mármol dentro de un pequeño vergel. No hay fechas, solo un nombre: Ezra Pound.

Una tumba despojada, lejos del Idaho que lo vió nacer, de la Londres donde se reinventó como poeta, de esa París que era una fiesta de vanguardias.

Un rincón, un nombre, Ezra Pound, en una placa de mármol dentro de un pequeño vergel en la isla de San Michele, Venecia, a donde fue a morir, arropado por los brazos de su única hija, quien no dudó en proteger a ese 'padre fascista' que se declaró insano para evitar la pena de muerte que le esperaba tras ser acusado de traición a la patria una vez finalizada la Segunda Guerra.

La tumba de Ezra Pound en la isla de San Michele en Venecia, localizada junto a la de su pareja Olga Rudge y el poeta ruso-estadounidense Joseph Brodsky
La tumba de Ezra Pound en la isla de San Michele en Venecia, localizada junto a la de su pareja Olga Rudge y el poeta ruso-estadounidense Joseph Brodsky

Poeta por sobre todo, ensayista, músico, crítico. Amado, odiado y olvidado. A la obra del nacido en EE.UU. y fallecido en Italia no se se le puede hacer justicia con adjetivaciones. Solo hay que leerla. Y, en esto días, se presenta una nueva oportunidad.

Una nueva traducción de sus Cantos se presenta el próximo jueves 25 de abril en la Biblioteca Nacional de Buenos Aires. Un día antes, por su parte, se debatirá sobre su influencia en la poesía argentina y también la dificultad de traducir su obra al castellano. Ambas jornadas son organizadas por el Club de Traductores Literarios de Buenos Aires y la revista Buenos Aires Poetry.

“Cantos” (sexto piso), de Ezra Pound
“Cantos” (sexto piso), de Ezra Pound

Fueron 47 años los que tardó Pound en crear su mangánimo poema de 116 secciones, en el que la historia de la humanidad convergen en geografías e idiomas, en el que cuestiones sociales como la economía coquetea con el sistemas de gobierno y la cultura occidental se funde con la asiática. Es eso, y mucho más.

Sobre ese eso y también sobre ese mucho más, Infobae Cultura dialogó con Juan Arabia, director del sello editorial y revista Buenos Aires Poetry, y el traductor y autor Jorge Fondebrider, quienes participarán del encuentro porteño para tener una aproximación al autor de la Generación Perdida, que aprendió a boxear junto a Hemingway, que algunos llamaron 'el Trotsky de la literatura', que fue anticomunista y que en radio Roma militó a favor de Benito Mussolini, y que a pesar de su racismo admirada los mitos africanos y la filosofía china. Un personaje controversial, que fue en sí mismo poesía pura al crear una obra de tal belleza y complejidad a la altura de sus contradicciones.

¿Cómo se traduce Ezra Pound al castellano?

J.A.: Creo que se trata de una experiencia única. Algo que Raymond Williams planteaba respecto al proyecto y formación en los Estudios Culturales una vez que fueron digeridos en los Estados Unidos. No se puede traducir a Pound sin proyecto (ideológico, político) y sin formación (en sentido estrictamente literario). Esto implica superar muchas mediaciones, incluso las mediáticas y académicas. Pound estaba muy por encima de eso: es un poeta con amplia y absoluta formación estética, y que plantea una dialéctica un tanto incómoda para el sistema ideológico binario ("izquierda", "derecha", etc.), y que por tanto bloquea al estéril sistema de reproducción.

Obras de Pound traducidas por Juan Arabia
Obras de Pound traducidas por Juan Arabia

¿Cuál es la influencia en la poesía argentina y latinoamericana?

J.F.: A pesar de que Pound ya consta en las antologías de poesía estadounidense traducidas en los años 40 y 50 en Latinoamérica, podría decirse que comienza a ser realmente importante a partir de los años sesenta y que se lo comienza a traducir masivamente en los años setenta. Argentina, México, Venezuela, Chile y Perú acusaron su impacto, pero también Nicaragua, de la mano de José Coronel Urtecho y Ernesto Cardenal. La primera antología importante de Argentina la hizo Carlos Viola Soto, en 1963, para la colección de poesía dirigida por Aldo Pellegrini para Fabril Editora. En 1975 ya hubo una primera versión completa de los Cantos, a cargo del mexicano José Vázquez Amaral. Los nombres de los traductores latinoamericanos de Pound podrían multiplicarse, sin problema. Más tarde, sus escritos teóricos empezaron a ser atentamente leídos a partir de El ABC de la lectura, traducido en 1968 por Patricio Canto, para Ediciones de la Flor. Nombres como Juan Gelman, Joaquín O. Giannuzzi, Hugo Padeletti, Hugo Gola (para nombrar a unos pocos) le prestaron, por diversas razones, mucha atención. Luego, los poetas que se formaron en los años setenta y ochenta ya lo leyeron con más atención y empezaron a recorrer el itinerario que Pound había fijado. Y otro tanto pasó con los que vinieron después. Creo que no exagero si digo que es uno de los poetas extranjeros más leídos en la actualidad.

En 1920, fotografiado por EO Hoppe
En 1920, fotografiado por EO Hoppe

¿Cómo valorarías la obra de Pound?

J.A.: La obra de Pound no tiene precedentes. De forma dialéctica, logra confrontar a nivel estético e ideológico lo que aún incomoda al sentido común de cierta posición económica social, y por tanto cultural. Como poeta no es leído, y como político (o profeta) no es -y no ha sido- comprendido.

J.F.: Para mí, es fundamental. Uno puede entrar por muchos lados. Uno muy tentador es eso de hacer nuevo lo viejo, que Pound pregonó tantas veces, ofreciéndonos la posibilidad de leer la poesía china, los trovadores provenzales y occitanos, el dolce stil nuovo y tantas otras posibles poesías con otros ojos. Llevaría esto más allá y diría que también nos permite leer el presente con otros ojos, fijando nuestras propios cánones más allá de los cánones académicos, confiando en las posibilidades de la imagen antes que en la metáfora y pensando la poesía en términos musicales muy distintos de los que plantea el metrónomo de las formas fijas tradicionales. En cuanto a su propia labor, los Cantos son una de las mayores obras que el siglo XX le lega al futuro. Son tan importantes como la Divina Comedia, como el teatro de Shakespeare, como las novelas de Flaubert, como el Ulises de Joyce y, perdonando la ignorancia del hemisferio norte, como el Gran Sertón: Veredas de Guimaraes Rosa.

El fantasma del fascismo 

Fue un 2 de mayo de 1945 cuando los partisanos italianos arrestaron al poeta, que había tenido un rol significativo en las actividades culturales y de propaganda de Mussolini. Se entregó luego a las fuerzas estadounidenses y fue encarcelado en un campo de prisioneros en Pisa, donde bosquejó los Cantos pisanos (primer Premio Bollingen de la Biblioteca del Congreso en 1948), que marca un nuevo quiebre en su obra, que pasa ser más reflexiva sobre la ruina de Europa y su lugar natural en el mundo.

En una entrevista de 1985 con el diario español El País, Oiga Rudge, quien fue su pareja en sus último 40 años de vida en lo que atravesó los momentos más difíciles de su existencia, conocidos como 'los años del silencio', comentó: "Ezra no se interesaba por la política. A él le gustaba la economía. Era un hombre justo y austero. Odiaba la usura, combatió el imperialismo económico de Estados Unidos, la política de los bancos. Es como cuando dicen que era antisemita. Es todo falso. Él nunca perdió a sus amigos judíos".

 

"En 1961, después de la guerra, Ezra conservó a todos sus amigos judíos. Lo que no soportaba era el interés mezquino. Era un hombre recto. Durante la guerra yo tuve que irme a vivir al campo porque me habían secuestrado esta casa, que era de mi padre desde 1921. A él le hubiese bastado una palabra, un gesto a alguno de los personajes importantes de entonces, para que nos devolvieran la casa, pero no lo hizo. No quería nunca pedir privilegios".

Y con respecto a su filiacion fascista, sostuvo: "Y en cuanto a Mussolini, lo que le gustaba a Ezra es que todos decían que en Italia las cosas funcionaban, que había limpieza y orden. De hecho, los más enamorados del Duce eran, entonces, los extranjeros. Quien sí estaba enamorado de Mussolini era el embajador norteamericano de entonces, Richard Washburn, hasta el punto de que convenció al fundador del fascismo para que escribiera su autobiografía".

Cuando se habla de Pound se lo suele catalogar entre los "autores malditos" por su postura política de derecha, un destino similar al de Celine. ¿Cuánto condicionó su posición política a la difusión de su obra?

J.A.: Ciertamente la mediatización política, y su encierro por traición a los Estados Unidos, terminó dando más difusión a su nombre que a otros poetas. Algo que no ocurre con su obra: nadie sabe de Villon, de poetas provenzales, o de cómo se compone una sextina. Sólo dicen que fue un poeta "fascista". Creo que ese slogan le conviene muchísimo al sistema actual.

J.F.: Hay un error muy difundido que consiste en atribuirles las vanguardias a la izquierda y la tradición a la derecha. Si uno revisa las ideas políticas de T.S. Eliot, de Wallace Stevens, de E.E. Cummings, de William Carlos Williams, James Joyce, Samuel Beckett, etc, y más cerca de nosotros, de Jorge Luis Borges, por ejemplo, ese mito bienpensante se desmiente. Pound no fue nazi como Celine (y como Gottfried Benn, Heidegger o von Karajan). Fue fascista por razones muy complejas, ligadas a su obsesión económica y a la idea de que la usura era la raíz de todos los males de Occidente. La observación, aclaro, no es solamente mía. Juan Gelman, que no era de derecha, así lo dijo: "El fascismo arruinó la vida personal de Pound, pero no su literatura, en la que prácticamente no interfirió". En líneas generales, así se entendió en casi todo el mundo y su reputación no hizo más que crecer con el paso del tiempo.

Ezra Pound en Venecia
Ezra Pound en Venecia

-¿Por qué debemos leer a Pound hoy?

J.A.: Vivimos en una sociedad que para eludir la verdad, o alguna de sus formas, recurre al consumo de drogas, alcohol, pastillas o dependencia de cualquier tipo. Pound podría recuperar gran parte de todas estas generaciones perdidas. Su obra tiene, además, un efecto narcótico, adictivo. Por eso es tildado de "fascista", detrás de otras mediatizaciones, convenientes al sistema estéril de reproducción.

J.F.: En primer lugar, por la enorme belleza de muchos de sus poemas, que pudieron haber sido escritos en cualquier época. En segundo lugar, porque hay mucho que aprender sobre el arte de escribir literatura tanto en sus poemas como en sus escritos literarios. Que alguien le diga a un poeta, joven o viejo, que no escriba "lentos territorios de paz" porque lo abstracto termina ensuciando lo concreto y no queriendo decir nada ya sería motivo suficiente para querer leerlo. Que le aconseje a los poetas practicar del mismo modo que una maestra de música hace escalas antes de dictar clase en la primaria es un consejo tan lleno de verdad y sentido común que casi no se escucha. Supongo que por todo eso vale la pena leerlo.

Una placa de mármol dentro de un pequeño vergel. No hay fechas porque hay autores que nunca mueren, que nunca han nacido, que son eternos. Solo un nombre: Ezra Pound.

 

*Ezra Pound en Argentina
Biblioteca Nacional Argentina
Las jornadas son organizadas por el Club de Traductores Literarios de Buenos Aires y Buenos Aires Poetry.

Miércoles 24 de abril
18 hs. Ezra Pound en castellano: su influencia en la poesía argentina
Participan Jorge Aulicino y Jorge Fondebrider. Modera Matías Battistón.
19:15 hs. Cómo se traduce Ezra Pound al castellano
Participan Juan Arabia y Silvia Camerotto. Modera Lucas Margarit.

Jueves 25 de abril
19 hs. Presentación de los Cantos de Ezra Pound
Participan Jan De Jager, Juan Arabia y Jorge Fondebrider.
Entrada libre y gratuita.

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