En 1992 se produjeron en la ciudad de Los Angeles los disturbios callejeros más importantes de la historia de los Estados Unidos. Durante el transcurso de los incidentes, murieron 63 personas, alrededor de 2400 fueron heridas y más de 12000 personas fueron arrestadas. Se produjeron 3600 incendios intencionales que provocaron la destrucción de más de mil edificios. Las perdidas se elevaron a mil millones de dólares.

Lo que provocó ese impresionante e inédito alzamiento callejero fue la absolución de los policías que un año antes, en marzo de 1991, habían apaleado a un ciudadano negro, Rodney King.

No era la primera vez –tampoco sería la última—en que la policía de Los Angeles golpeaba salvajemente a un ciudadano negro. Lo que sucedió esta vez es que una cultura, la del racismo, se enfrentaba a una época: la del registro.

Rodney King tras la golpiza
Rodney King tras la golpiza

Esta paliza en particular había quedado registrada por un vecino con una cámara de video y sus imágenes habían recorrido el país y el mundo. Lo que se veía era absolutamente concluyente. No había ningún tipo de justificación en la violencia ejercida, que era brutal, gratuita y sádica.

Aumentando el clima de injusticia y racismo, otro episodio de la época había caldeado los ánimos. La cajera de un mercado coreano había baleado a una joven negra de quince años pensando que estaba armada, lo cual no era cierto. Si bien el jurado la declaró culpable, la jueza tomó la decisión de no condenarla a prisión. La tensión entre la comunidad inmigrante coreana y la negra fue otro de los condimentos explosivos de los disturbios.

Todo esto está contado en el documental LA 92, disponible en Netflix, dirigido por Daniel Lindsay y T.J. Martin y producido por la National Geographic estrenado en 2017, cuando se cumplían 25 años de los incidentes. La película reconstruye desde el clima racial previo al incidente de Rodney King hasta la finalización de los disturbios y los intentos de las distintas comunidades por sanar las heridas que los terribles incidentes dejaron.

Se produjeron 3600 incendios intencionales
Se produjeron 3600 incendios intencionales

Los realizadores tomaron una decisión que cumplieron a rajatabla: las imágenes provienen exclusivamente del pasado. Del presente no hay más que la selección y su organización y una participación quizás demasiado protagónica de la música, ni siquiera hay una voz en off que explique lo que sucede. No hay en LA 92 más que material de archivo, desde las grabaciones de las cadenas informativas hasta el material proveniente del en ese momento incipiente video hogareño.

En todo caso, el resultado es abrumador. El extraordinario trabajo de montaje condensó las 1700 horas recopiladas en una película de dos horas de una eficacia narrativa fuera de lo común. LA 92 se convierte en un material muy apreciable para estudiar aquel episodio histórico, la deriva de las tensiones raciales y el rol del periodismo.

Es evidente en la película cuánto más útil es para la reconstrucción histórica que el trabajo de los periodistas que cubrían los hechos estuviera realizado sobre estándares de objetividad y búsqueda de los hechos más que del impacto subjetivo que provocan, como se impuso en los últimos años, especialmente en nuestra región. Se ve en todo momento que los reporteros que están cubriendo los episodios tanto en el lugar de los episodios como desde los estudios centrales no están interesados en "emociones" o en editorializar a los apurones sino en constatar los hechos.

Los policías fueron absueltos de culpa y cargo
Los policías fueron absueltos de culpa y cargo

Y esos hechos comenzaron, como bien se pudo reflejar en la película, en una esquina del sur de Los Angeles en donde grupos de negros indignados comenzaron a apedrear a los autos conducidos por blancos que pasaban inadvertidamente por la zona. Allí cuando los conductores quedaban atrapados, la suerte podía ser peor. Es el caso de un camionero llamado Reginald Denny quien fue sacado del camión, pateado y golpeado por varias personas, a quien se le arrojaron objetos contundentes. Al cuerpo sangrante de Denny lo rociaron con aerosol negro mientras le gritaban "¡Ahora sabes lo que se siente ser negro!".

Las imágenes de la película, tomadas de varias cámaras diferentes, una de las cuales está sobrevolando en un helicóptero, son realmente difíciles de soportar. Al espectador le queda la sensación de que esa persona no podría sobrevivir pero una rápida recorrida por Internet informa que fue socorrido y llevado a un hospital. Sólo en el cráneo tenía 91 pequeñas fracturas.

Los episodios violentos se extendieron hasta el barrio coreano, donde hubo múltiples saqueos. Al espectador argentino le resultará familiar la imagen de una comerciante coreana llorando ante la destrucción total de su local, reminiscencia de los hechos violentos de diciembre de 2001.

Los disturbios se extendieron a lo largo de algunos días. Se produjeron miles de incendios que pusieron en jaque a las fuerzas de seguridad de la ciudad. Uno de los planos que reproduce la película está tomado desde una de las colinas que mira a Los Angeles desde arriba. Se ven decenas de incendios, en lugares alejados entre sí: una imagen apocalíptica digna de Mad Max.

La película sugiere (o quizás los hechos, simplemente reflejados por la película) que la policía durante los primeros días "dejó hacer" de manera de que su accionar sea requerido y su imagen lavada luego de la indignación que la paliza a Rodney King despertara.

Una de las consecuencias de los episodios fue que pusieron a la tensión racial y a la sensación de injusticia con que vivía la población negra a los ojos de todo el país. Esto se vio reflejado rápidamente en el juicio a O. J. Simpson, acusado del femicidio de su ex esposa, Nicole, y del asesinato de un amigo de ella, episodio ocurrido apenas dos años después de los incidentes de Los Angeles.

O.J. Simpson, ex jugador de fútbol americano
O.J. Simpson, ex jugador de fútbol americano

La defensa de Simpson puso todas sus cartas en el argumento racial y fue fundamental en su exoneración que el jurado era predominantemente negro. Inversamente, el jurado que había determinado la no culpabilidad de los policías que apalearon a Rodney King eran todos blancos.

LA 92 puede verse con el interés y la tensión que provoca cualquier ficción. Su ritmo narrativo es espectacular y el hecho de que todo lo que vemos fue registro de la realidad en el momento de los hechos le otorga un plus muy valioso. Al mismo tiempo, la lección de historia y de periodismo que representan la convierten en una pieza de notable importancia.

*LA 92, 2017, dirigida por Daniel Lindsay y T.J. Martin, está disponible en Netflix.

SIGA LEYENDO