The Staircase está destinada a convertirse en un clásico instantáneo de ese género radicalmente contemporáneo que es la miniserie policial documental. El sistema de películas y series "on demand", popularizado especialmente por Netflix pero disponible también en otras plataformas, revolucionó el consumo y, por lo tanto, su producción. Hoy, hay espectadores dispuestos a ver (y documentalistas dispuestos a producir) documentales de más de diez horas de duración relacionados con un solo caso policial. Ver para creer.

De eso se trata The Staircase, disponible en Netflix en 13 capítulos de aproximadamente 50' cada uno. En 2001, Michael Peterson, un escritor norteamericano veterano de Vietnam, encuentra, luego de una noche de alcohol y risas, a su mujer tirada al pie de la escalera en medio de un impresionante charco de sangre. Llama a emergencias y dice, en un tono muy angustiado, que su mujer cayó por las escaleras.

Michael Peterson, un escritor norteamericano veterano de Vietnam, fue acusado del asesinato de su esposa
Michael Peterson, un escritor norteamericano veterano de Vietnam, fue acusado del asesinato de su esposa

Al llegar poco después la policía, el charco de sangre les hace dudar de su relato. Peterson fue detenido y el grueso de la película es el larguísimo juicio que se le realizó por homicidio. No es intención de esta nota arruinar alguna de las sorpresas que ofrece la miniserie pero partamos de que se trata de sólo el comienzo de una larga serie de vaivenes en los que se cruza lo personal con la fría burocracia del trámite judicial.

¿Qué tiene de particular The Staircase, que la distingue de otras propuestas parecidas? En primer lugar los documentalistas consiguieron algo extraordinario: que el acusado de un crimen les otorgue acceso total y absoluto para presenciar todos los mecanismos de la defensa. Es decir, los realizadores del documental pudieron entrar con su cámara a las discusiones acerca de la elección de la mejor defensa y de las características de los jurados, a las cámaras Gesell donde se observa la reacción de gente común (como la que compondrá el jurado) al testimonio de peritos, al entrenamiento del acusado por parte de un profesor de teatro especialista en estas representaciones ante jurados (al que podríamos calificar, sin exagerar demasiado, como un chanta fenomenal) y no solo a eso: también a la intimidad familiar de Peterson, una familia ensamblada que tiene tantas ramificaciones y sorpresas como el caso central mismo.

La escena del crimen
La escena del crimen

El espectáculo derivado de esa intimidad demuestra algo que veníamos aprendiendo penosamente en las noticias de la vida real y las películas y series sobre juicios: que a partir de la intervención del sistema judicial se pone en movimiento un mundo en el cual la representación es tanto o más importante que lo que realmente haya sucedido y que las relaciones entre lo real y su demostración ante un jurado están en tensión, se entrecruzan pero definitivamente no dependen una de la otra en su totalidad. El paso de "lo que realmente pasó" a "lo demostrado en un juicio" pone en cuestión nuestras ideas sobre verdad, realidad y justicia.

Esto se pone de especial manifiesto en un sistema como el norteamericano en el cual predomina el "juicio por jurados". El hecho de que los encargados de determinar que se haya demostrado más allá de toda duda razonable la culpabilidad del acusado sean personas comunes que, a diferencia de los jueces, carecen de un entrenamiento técnico especializado, lleva esa preponderancia de la representación a un máximo.

La familia Peterson antes de la tragedia
La familia Peterson antes de la tragedia

Así, los inevitables prejuicios y preconceptos que portan sin saberlo las personas son el condimento esencial del juicio. Basta con ver la primera temporada de American Crime Story (también en Netflix) dedicada al juicio a la estrella de fútbol americano y actor O. J. Simpson por el femicidio de su mujer, para comprender cómo influye el aire de los tiempos en la interpretación por parte de gente común de lo que "realmente pasó".

En el juicio a Simpson, la carta racial jugada por la defensa fue fundamental: el acusado era negro y la injusta situación que vivía su raza en EEUU al momento del juicio hizo pensar a la mayoría negra del jurado que se trataba de otro caso más de discriminación racial. En ese momento, apenas se hablaba de la violencia sufrida por las mujeres, de la cual el episodio de O. J. Simpson con su ex esposa Nicole era sólo un sangriento caso particular. Hoy sería impensado el mismo resultado en un juicio por jurados.

American Crime Story
American Crime Story

En el caso que cuenta The Staircase la sexualidad ambigua del acusado juega también su papel en la forma en que lo mira el jurado. Las preguntas que se derivan de la miniserie son: ¿Puede una persona que busca sexo homosexual pago tener una excelente relación de pareja heterosexual? Y en caso de que esa exploración sexual indicara una relación de pareja deficitaria, ¿sería motivo suficiente para asesinar a su cónyuge?

Los misterios del caso no solo están más allá de la capacidad de comprensión de un jurado en particular: también los espectadores de esta largo documental quedarán atrapados en el mar de la falta de certezas. La fascinación que provoca se extiende más allá del consumo de la serie ya que algunas hipótesis no contempladas durante el juicio provocarán el asombro y la incredulidad.

The Staircase es el típico documental que lleva al espectador curioso a seguir buscando datos en Wikipedia: sólo diremos que en este caso la recompensa por la búsqueda en Internet es enorme.

El documental revela el mundo interior de los juicios por jurados en Estados Unidos
El documental revela el mundo interior de los juicios por jurados en Estados Unidos

El otro componente fuera de lo común en esta miniserie apasionante es la materia de la cual está hecha el cine: el tiempo. No solo por su duración, que ya es una característica importante en sí misma, sino por la evidencia del paso de los años en los protagonistas. Una elipsis muy brutal entre un capítulo y otro nos pone frente a los personajes que habíamos acompañado durante horas y horas en su intimidad súbitamente envejecidos, algunos, con las marcas del sufrimiento en su cuerpo.

Solo el cine y sus derivados –películas, series, documentales, miniseries—pueden ofrecernos al mismo tiempo un entretenimiento apasionante y el recordatorio de lo que decía Borges: "El tiempo es un río que me arrebata, pero yo soy el río; es un tigre que me destroza, pero yo soy el tigre; es un fuego que me consume, pero yo soy el fuego".

*The Staircase, miniserie documental, disponible en Netflix dirigida por Jean-Xavier de Lestrade. 13 capítulos de aproximadamente 50' cada uno.

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