Dicken Castro: 100 años de un diseñador curioso

En 2022 se cumple un centenario del natalicio de uno de los hombres más importantes en la historia del diseño gráfico en Colombia.

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El 23 de septiembre de
El 23 de septiembre de 1922 nació en Medellín el arquitecto y diseñador gráfico Dicken Castro. Foto: Red Latinoamericana de Diseño.

Más de cuatroscientos logotipos, una serie importante de carteles, planos para edificaciones, diseños para identidad corporativa y un legado innegable en el campo del diseño gráfico y la arquitectura.

En 2022 se cumplen 100 años del natalicio de uno de los hombres más importantes en la historia de la gráfica en Colombia. Dicken Castro nació en Medellín el 23 de septiembre de 2022; se crió al interior de un hogar que le dio todo para que se desarrollara en materia creativa. Sus padres, Alfonso Castro y Mercedes Duque estimularon en él la curiosidad por las formas y el gusto por el arte y la literatura.

Dicken era el menor de siete hijos, por lo que su infancia fue un poco más solitaria. De alguna forma, tuvo que ser más creativo para enfrentarse al mundo. Rápidamente, encontró en el dibujo y las formas una pasión que con el correr de los años le permitiría crecer en el campo de la industria gráfica.

Cuando era niño se maravillaba con la manera en que se construían las casas y las iglesias, partiendo siempre del plano. Se sentía atraído por la estructura de la Catedral Metropolitana de Medellín, en ese entonces la iglesia más grande de la ciudad que se había construído en ladrillo. Apreciarla siempre le pareció una experiencia total.

De la mano de su madre encontró la pasión por la arquitectura, y de su padre heredó el buen gusto por la estética y los libros.

En 1932 se mudó junto a su familia a Bogotá y en la capital terminó de cursar su etapa escolar. Fue para él una etapa de descubrimiento y comenzó a confirmar su gusto por la cultura precolombina y sus expresiones gráficas. Con el tiempo, desarrollaría un especial interés por lo popular y lo prehispánico, y eso lo llevaría a estudiar antropología social.

La Universidad Nacional de Colombia lo vio formarse como arquitecto, guiado por profesores como Bruno Violi y Santiago de la Mora. De no haber culminado la carrera se habría hecho nadador olímpico, pues en la natación encontró una enorme pasión y se entrenó con dedicación durante un largo tiempo. Era un gran nadador.

En los años 40, Dicken Castro emigró a los Estados Unidos para realizar estudios de posgrado en arquitectura, al interior de la Universidad de Oregon-Eugene, sitio en el que más adelante trabajaría como profesor asistente y le permitiría radicarse por un tiempo en territorio norteamericano. Vivió en ciudades como Seattle, Washington y Nueva York.

Para cuando regresó a Colombia, el diseño gráfico era considerado como un arte menor, pero él se atrevió a abrir la primera oficina dedicada exclusivamente a ello. Siendo arquitecto, su visión de la gráfica era un tanto más panorámica y dio con una época muy rica en materia cultural que le permitió desarrollar sus ideas con amplitud.

“En un inicio, por su colección de precolombinos. Cuando todos miraban el oro, Dicken miraba la cerámica. Pero aunque disfrutaba de las piezas, miraba más allá de ellas y las valoraba desde las gráficas que ornamentaban sus superficies. Miró también los motivos sobre los husos y las improntas de sellos y rodillos, que imprimió y amplió, para reconocerlas y estimarlas en su verdadero valor y traerlas al mundo de la gráfica contemporánea”, comenta uno de sus hijos, Lorenzo Castro.

Dicken Castro, uno de los
Dicken Castro, uno de los hombres más importantes para la historia del diseño gráfico en Colombia. Foto tomada de: Revista Axxis.

Entre 1959 y 1960 viajó a Europa para ampliar su visión de la arquitectura en relación con el diseño gráfico. Allí aprendió a aplicar esas ideas suyas con precisión y en cuanto volvió a Colombia, luego de ver que David Consuegra fundaba el primer programa de diseño gráfico en la Universidad Jorge Tadeo Lozano, inició el de la Universidad Nacional, al tiempo que se consagraba como un referente de la gráfica en el país.

Suyos son los diseños de los logos del Museo La Tertulia de Cali, del Archivo General de la Nación, de Colsubsidio y de la sala de música de la Biblioteca Luis Ángel Arango, solo por mencionar unos pocos. También diseñó la imagen de la moneda de 200 pesos que durante tantos años circuló y trabajó en el diseño de la primera moneda de 1000 pesos.

Diseño de la moneda de
Diseño de la moneda de 200 pesos realizado por Dicken Castro. (Imagen tomada de: Revista Axxus).

Varias plazas en Bogotá llevan su sello, como la Paloquemao o la del Restrepo, y edificios como el de Los Eucaliptos le merecieron gran reconocimiento en su momento. Escribió libros sobre diseño gráfico y fue de los principales impulsores de lo precolombino en la arquitectura y el diseño.

La Colegiatura Colombiana de Medellín lo reconoció con el doctorado Honoris Causa en diseño gráfico, al igual que su alma máter, la Universidad Nacional. Se convirtió en un modelo a seguir para todo el que aspiraba a crecer en el campo de la gráfica, motivado por su inmensa curiosidad y su inquebrantable capacidad para asombrarse. Castro le abrió las puertas a muchos que se formaron profesionalmente en diseño gráfico y hoy se dedican a ello.

“Su trabajo está representado por todo eso, por el entusiasmo y el rigor que dedicaba a cada cosa. Sabía muy bien cómo extraer la esencia de las cosas”, ha dicho su hija Rosalía Castro. “Creo que todo lo que hizo responde a que tenía algo que decir, y supo expresarlo muy bien”.

Dicken Castro. Foto: Carlos Duque.
Dicken Castro. Foto: Carlos Duque.

Si hubiese que pensar en los nombres más relevantes de la historia en la gráfica colombiana, sin duda Dicken Castro estaría en el top 5. Se podría decir que es casi un sinónimo de la industria.

Falleció a la edad de 94 años, el 21 de noviembre de 2016, dejando tras de sí un legado más que importante y cinco hijos que hoy lo recuerdan como el padre más amoroso y con alma de niño que cualquiera pudiera haber tenido. “Sin darnos cuenta aprendimos a mirar lo que nadie veía”, apunta Lorenzo. “Pienso que el legado de Dicken Castro, fue su mirada particular sobre lo popular y su exaltación al ponerlos con su verdadero valor en el sofisticado mundo de la gráfica contemporánea”.

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