El edificio donde reposaban los vestigios de una de las imprentas más antiguas de Colombia dejará de existir

Fue quizá la más importante imprenta del siglo XX en el país, ahora formará parte del campus de la Universidad de Antioquia

Guardar
Google icon
Tipografía Bedout
La edificación pasará a formar parte del campus de la Universidad de Antioquia (Foto: Manuel Saldarriaga/El Colombiano).

La historia del diseño gráfico en Colombia debe mucho a la Tipografía ‘Felix de Bedout’ o del Comercio, que además fue una muy buena imprenta y editorial. Fue de las primeras de Antioquia y quizá la más antigua del país. Fundada hacia el año 1889. Fue importante para la introducción de la primera prensa de cilindro que funcionó en la industria nacional. En aquella época sólo existían las de mano.

Al momento de su fundación, don Félix de Bedout tenía 21 años. Acababa de salir del colegio y no contaba con los recursos suficientes para llevar un negocio por lo alto. Abrió la tipografía con lo básico y la echo a andar como pudo. En el primer año de labores, las ganancias rondaron los $19,70 pesos colombianos de la época y con ello inició la cosecha de lo que sería un centenario de buena fama.

PUBLICIDAD

En una vieja entrevista fechada en marzo de 1909, que aparece en el ya extinto semanario La Tipografía, de Bedout menciona que emprender en aquella época era algo de pocos. Sus primeros trabajos estuvieron enfocados al espíritu vendedor de Antioquia, por eso se llamó “del Comercio”.

Aquella primera prensa que introdujeron en la tipografía se conservó durante mucho tiempo en el Museo de Zea. Servía para imprimir tarjetas de visita, que eran muy usadas en los inicios del siglo XX. Con Félix de Bedout también llegaron las cuñas de cierre automático que sirvieron para poner formas y pastas a los rodillos, lo que permitía la mojada del papel antes de la impresión.

PUBLICIDAD

La buena fama que se hizo con sus pulcros y muy puntuales trabajos, le permitieron a de Bedout comprar otras cuatro prensas de cilindro y así ampliar su capacidad de producción.

Para 1937 la tipografía ya había tenido dos sedes y en ese año se trasladaron a la carrera Bolívar con calle Moore, en Medellín. Por entonces imprimían los periódicos El Comercio y El Industrial, y ya se habían dado a conocer como editorial al publicar La felicidad conyugal, de León Tolstoi.

Hacia 1953 empezó el ascenso sin freno hacia la cima. Habiendo ya entrado en los mercados extranjeros, la tipografía se convirtió en la primera del país que estuvo presente entre las cinco más importantes de América Latina. Y allí se quedó.

Pese a su éxito y buen andar, con los años, los vecinos de la edificación han visto caer de a poco el manto de lo que fue la editorial más próspera de la industria antioqueña durante el siglo XX y es ahora, en 2022, cuando tendrán que decirle adiós para siempre a la tradicional fachada, pues parte del legado de don Félix de Bedout pasará a formar parte del campus de la Universidad de Antioquia. El edicificio será la nueva Facultad Nacional de Salúd Pública.

Cien años de historia no se pueden tirar así como así, por ello, aunque ya no se imprimirán libros o tarjetas de visita, al interior de esta nueva estructura se encontrarán 25 aulas, 400 metros cuadrados de laboratorios y 133 puestos de trabajo, en los que se continuará el legado de la tipografía, desde otro rumbo, por supuesto, buscando siempre la ampliación de la cultura y el conocimiento.

Tipografía Bedout
Foto: Manuel Saldarriaga/El Colombiano).

“Lo que era para la educación y la cultura quedó para la educación y la cultura”, señaló Andrés de Bedout Jaramillo, al respecto de las obras que comenzaron el pasado 2 de marzo. Y es que Félix de Bedout fue clave en la formación de varias generaciones de antioqueños, pues de su imprenta surgieron numerosos textos de estudio, bolsilibros, colecciones de autores. “Mejor dicho, si alguien le trabajó a la educación y a la literatura en Colombia fue la editorial”, dice de Bedout Jaramillo.

Son $77.000 millones de pesos los que se han destinado para la primera etapa, de la que ya avanzan las obras civiles que darán lugar al centro de estudios. Dichas obras corren por cuenta del Consorcio San Vicente, que trabaja en un edificación que constará de tres frentes: norte, con siete pisos, occidente, con seis, y sur, con cinco. Esta construcción hará parte del Distrito de Innovación proyectado para la zona y el Plan Parcial Jesús Nazareno, según señala ELCOLOMBIANO.COM.

Si las fechas de ejecución se cumplen a cabalidad, faltarían 550 días a partir de la fecha para entre en funcionamiento la nueva edificación en donde se formarán nuevos profesionales de la salud. El espiritu del edificio no será muy distinto, como lo resaltó de Bedout Jaramillo, será un hogar para el conocimiento.

SEGUIR LEYENDO:

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD