Empujaron a camarera por la ventana de un motel en Bogotá

La víctima, cuya “falta” fue avisarle a los usuarios que se les acabó el rato, se recupera en un centro asistencial, el hombre será acusado de intento de homicidio

Se desconoce si el agresor se encontraba bajo los efectos de alguna sustancia psicoactiva o de bebidas alcohólicas que lo llevaron a reaccionar de esa manera contra la trabajadora del predio. Foto: Instagram @motelmigranjita
Se desconoce si el agresor se encontraba bajo los efectos de alguna sustancia psicoactiva o de bebidas alcohólicas que lo llevaron a reaccionar de esa manera contra la trabajadora del predio. Foto: Instagram @motelmigranjita

Hay consternación en el barrio Restrepo, al sur de Bogotá, por un hecho de intolerancia que deja a una camarera hospitalizada luego de que, en un motel de ese sector de la capital, un hombre la empujara y la lanzara al vacío desde el segundo piso del establecimiento.

De acuerdo con las autoridades, el sujeto había alquilado una habitación del motel con su pareja para tener relaciones sexuales por tres horas; cumplido este tiempo, la camarera se dirigió hasta el cuarto para darle aviso de que su estadía en el lugar había finalizado.

Tal parece que al individuo no le gustó y, de acuerdo con el Ojo de la Noche de la emisora BluRadio, este reaccionó de manera violenta y la empujó por una ventana desde la segunda planta de la residencia en el Restrepo.

Por el momento, se desconoce si el agresor se encontraba bajo los efectos de alguna sustancia psicoactiva o de bebidas alcohólicas que lo llevaron a reaccionar de esa manera contra la trabajadora del predio.

Entre tanto, la mujer se recupera en el Hospital Santa Clara, también al sur de la ciudad, mientras que el hombre, que ya quedó a disposición de la Policía Metropolitana de Bogotá, será judicializado e imputado por intento de homicidio.

BOGOTÁ TENDRÁ MÁS POLICÍA

Ante la ola de inseguridad que se vive actualmente en la capital del país, donde diariamente se reportan nuevos hurtos a ciudadanos y comercios, algunos que dejan víctimas mortales, la alcaldesa de Bogotá, Claudia López, confirmó al inicio de esta semana que la ciudad va a solicitar el apoyo de la Policía Militar, realizando patrullajes en las zonas con mayor conflicto.

“En ningún caso habrá militarización de Bogotá, pero sí nos parece conveniente que la Policía Militar apoye al personal de la Policía Metropolitana de Bogotá en dos tareas muy concretas, como el patrullaje de vigilancia disuasiva del crimen en ciertas zonas críticas que están teniendo problemas de hurto y también en puntos de control para desarme”, explicó el lunes la mandataria.

Sin embargo, la llegada de uniformados de la Brigada 13 para apoyar a los de la Policía de Bogotá también tiene sus críticos. Es por esto que las autoridades locales han explicado las labores que realizarían estos uniformados en la ciudad y cuáles serían sus funciones especificas.

El objetivo del Distrito es que la Policía Militar llegué a la ciudad para realizar actividades puntuales, las cuales estarían coordinadas con la Policía Metropolitana de Bogotá una de esas tareas es la vigilancia disuasiva y la otra el desarme. Lo que quieren decir estas dos asignaciones es que los uniformados harán presencia en las calles de la ciudad y, además, tendrán participación en los operativos que está adelantando la Policía de Bogotá para disminuir la inseguridad, es decir, decomiso e incautación de armas.

En diálogo con la emisora Caracol Radio, el coronel retirado (R) Jhon Marulanda, presidente de Acore, explicó el significado de la llegada de la Policía Militar a la ciudad y la diferencia de estos oficiales con los de la Policía Metropolitana.

Marulanda señaló que la Policía Militar “es un cuerpo de militares entrenados para lidiar con circunstancias especiales de conflicto, son los que en caso de un conflicto dirigen el tránsito, identifican a las personas, si hay prisioneros de guerra son los encargados de ellos”.

Cabe señalar que estas labores se dan en tiempos de guerra, pero en casos como este, son utilizados para controlar a los mismos militares y para interceder cuando hay perturbación en las ciudades del país. Señaló que en la Bogotá de antaño se utilizó mucho esta figura para reprender a militares que no cumplían con ciertas normas y dar un parte de seguridad a la ciudadanía.

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