Barranquilla está lista para arrancar con piloto de inclusión para trabajadores informales

La Vicepresidencia y la Alcaldía de Barranquilla se reunieron con representantes del sector para revisar el proceso gradual hacia la formalidad.

58% de los trabajadores informales de Barranquilla serán acogidos por el programa. Foto: Alcaldía de Barranquilla.
58% de los trabajadores informales de Barranquilla serán acogidos por el programa. Foto: Alcaldía de Barranquilla.

La vicepresidenta de Colombia, Marta Lucía Ramírez, anunció este 13 de enero que, el proceso de inclusión productiva de trabajadores informales prendió motores en el país, y está ad portas de arrancar en Barranquilla.

Durante un conversatorio con los barranquilleros, liderado por la vicepresidenta y el alcalde Jaime Pumarejo, y que contó con la participación de diferentes representantes del sector informal, se trataron temas del piloto de reactivación segura, que se desarrolló con la idea de, no sólo apoyar las actividades de esta población, golpeada fuertemente por la pandemia, sino también empezar una migración gradual hacia la formalidad.

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“Hemos planteado la posibilidad de apoyarlos en la organización de unos puestos que estén en la calle, similar a lo que ve uno en grandes ciudades como Madrid y París, donde tienen unos quioscos, bien ubicados, donde pueden trabajar en condiciones dignas. Estos puestos tienen que estar condicionados a que esta población trabaje en el proceso de formalización, que estén carnetizados, registrados, que tengamos toda la caracterización de la población informal: cuál es la actividad que desempeñan, cómo es su núcleo familiar, cómo son sus condiciones en materia de formación y capacitación, aseguró Ramírez.

Según la Vicepresidencia, Barranquilla tiene una de las tasas más altas de informalidad en el país, por la cual fue incluida entre las diez ciudades piloto que serán pioneras de este programa, que contará con ayuda de las cooperativas para consolidar la estrategia.

“La población informal, muchas veces, tiene que ir y comprar sus insumos en un supermercado, en una tienda, y salen a venderlos al menudeo. Esto les da unos márgenes pequeñísimos. Nosotros los queremos ayudar, mediante asociatividad, para que las industrias le vendan directamente los productos a esa cooperativa, de tal manera, que logren un mayor margen de ganancia, pero -sobre todo- que se haga de manera formal”, aseguró la alta funcionaria.

Los representantes del sector informal aprovecharon el conversatorio para plantear la propuesta de crear una comercializadora, iniciativa que fue recibió el beneplácito de la vicepresidenta.

“La aspiración debe ser convertirse en un proyecto empresarial, que después sus hijos puedan manejar, como sucede con las grandes corporaciones y empresas. Ustedes piden tener una gran comercializadora: maravilloso, ese debe ser el propósito, y si tienen tantas asociaciones, si cada uno de ustedes hace de esto un proyecto empresarial, van a poder comprar a los grandes fabricantes, enfatizó Ramírez.

Sin embargo, aclaró que este proceso que está arrancando “tiene que ser un gana-gana para todos”, y debe permitir que se haga un buen uso del espacio público.

Marta Lucía Ramírez se reunió con este sector, de cara al piloto de reactivación segura que se pondrá en marcha a finales de este mes. Foto: Vicepresidencia de la República.
Marta Lucía Ramírez se reunió con este sector, de cara al piloto de reactivación segura que se pondrá en marcha a finales de este mes. Foto: Vicepresidencia de la República.

“Al final, esto tiene que generar unos recursos suficientes para que tengan seguridad social y que, con un volumen mayor de ventas, y el apoyo nuestro, logren que el resultado neto de ingreso sea mejor y eleve su nivel de vida; pero siempre contribuyendo a un mejor ordenamiento del espacio público en las ciudades, y a un mayor conocimiento, por parte de las autoridades, de quién está operando en cada lugar, para acabar con esas mafias del espacio público que hay en algunas ciudades, sostuvo la vicepresidente.

También señaló que, la transición hacia la formalidad está orientada a darles mejores condiciones de trabajo, pero con cero tolerancia frente a la venta de productos ilegales o de contrabando.

“Aquí lo clave es integrar la cadena para crear un mecanismo que les permita salir adelante, porque no se trata solo de adecuarles el espacio a los comerciantes, sino que sepan cómo vender y hacer rendir sus ingresos, expresó Pumarejo, quien añadió que la formalización significa “una mejora de su calidad de vida para que eventualmente tengan acceso a un sistema pensional, que sus hijos puedan estudiar y que logren mayor visibilidad”.

En total serán incluidas en el programa el 58% de los informales de Barranquilla, que se une al piloto de reactivación segura de la población informal, que ya inició en Cúcuta y Popayán y que cubrirá, inicialmente, diez capitales del país. Entidades nacionales y departamentales, junto a la Universidad Minuto de Dios están apoyando el proceso de capacitación de los trabajadores.

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