Las reformas que no fueron: otro año que el Congreso no cumple las expectativas

Desde reducción del sueldo para los funcionarios hasta la Reforma Política, 2020 fue un año de legislatura con pocos avances sustanciosos para la corporación.

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Foto de archivo. Legisladores colombianos
Foto de archivo. Legisladores colombianos debaten un proyecto de reforma tributaria en la sede del Congreso en Bogotá, Colombia, 18 de diciembre, 2018. REUTERS/Luisa González

Concluye la legislatura de 2020 este miércoles 16, con pocos avances sustanciosos en reformas claves, además de urgentes, para el Congreso de la República.

Por un lado, la demanda pública por más y mejores resultados, se vio empañada por la pandemia del Covid-19; por el otro, los escándalos estuvieron a la orden del día.

Sin embargo, los temas gruesos (reforma al código electoral, reducción de las jornadas de vacaciones, e incluso la reducción de sueldos) están en veremos... O, hasta la siguiente legislatura.

De acuerdo con el diario El Tiempo, uno de los puntos álgidos que no logró superar el primero de cuatro debates fue la reforma por el receso legislativo.

Entendido éste como el tiempo en que los congresistas se dedican a labores de asueto, la intención era reducirlo de cuatro a dos meses para abarcar un tiempo de trabajo más extenso.

Es claro que la iniciativa no pasó de un debate formal, de bajo perfil, mientras la atención del país se dirigía a la crisis sanitaria.

Según el senador Gabriel Santos, en declaraciones a El Tiempo, que la iniciativa haya quedado archivada dice mucho del funcionamiento del legislativo: “Es penoso que el Congreso no pueda sesionar, no pueda hacer control político, no pueda debatir leyes (...) Y durante tanto tiempo del año se tiene un congreso maniatado, sin funcionar”.

Otro punto negro fue la reducción del salario.

Pese a ser una iniciativa promovida por la bancada Liberal, en cabeza de Luis Fernando Velasco, el “congelamiento” del salario de funcionarios y congresistas, corrió la suerte de los archivos.

Es claro que la falta de voluntad política, como arguye el senador, tuvo tanto qué ver como la dilación entre sesiones para debatir la iniciativa.

Ni con apoyo tecnológico, el
Ni con apoyo tecnológico, el Congreso estuvo a las alturas de un 2020 excepcional.

La gran tarea, como lo fue la Reforma política, cuya intención era instituir las listas cerradas para las siguientes elecciones, corrió el sueño de los justos.

Sin embargo, la Reforma no pasó por el voto negativo de la Cámara, que logró un consenso meridiano para que la idea de un voto por partidos, y no por personalidades, fuera derrotada sin atenuantes.

De acuerdo con José Daniel López, uno de los más activos de esta legislatura, pecaron de “ingenuos” quienes pretendían que el Congreso avanzara en reformas que lo modificaran a sí mismo.

Ojalá esto sea un avance en el camino para entender que la renovación política se construye desde la ciudadanía, porque desde este Congreso va a ser muy difícil”.

Una propuesta que no le es ajena a Juanita Goebertus, quien tan solo unas semanas atrás anunció que no se postularía a un nuevo período en el Legislativo: “El único camino es renovar en serio el Congreso en el 2022”, afirma, con lo que fundamenta un escenario en el que ella misma, entregada a la vida pública, pretende transformar el ejercicio de las maquinarias.

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Porque tal parece lo que viene para el 2022 será una confrontación entre fuerzas ciudadanas y partidos tradicionales.

Esto lo afirma David Roll, profesor de la Universidad Nacional, quien considera que las reformas deben ser más incisivas, que abarquen financiación regulada y restricciones a candidatos que “arman” toldo aparte para luego regresar a sus colectividades: “Queda la esperanza de que en algún momento las élites parlamentarias se den cuenta de la necesidad de unirse en torno a consensos logrados tras años de deliberación”, declaró para El Tiempo.

Lo cierto es que cerrando 2020, uno de los años más difíciles en la historia reciente, la tarea de renovación del Congreso quedó en saldo rojo.

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