Así le cambió la vida a Fernando Ruiz, el médico y ministro que le hace frente al coronavirus en Colombia

Con su característica tranquilidad y pasiva voz, es el hombre que le ha puesto la cara a las decisiones más difíciles para enfrentar no solo el COVID-19, sino también al chikunguña y el zika.

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Fernando Ruiz, ministro de salud de Colombia. Foto: Presidencia de la República - César Carrión
Fernando Ruiz, ministro de salud de Colombia. Foto: Presidencia de la República - César Carrión

Este bogotano de 62 años, egresado de medicina de la Universidad Javeriana, con un máster en Economía y un posgrado en Salud Pública / Salud Ocupacional de la universidad de Harvard, en Boston, y doctor en Salud Pública del Instituto Nacional de Salud Pública de México, jamás pensó que en su vida laboral sería el responsable de llevar a cuestas las decisiones más trascendentales para todo su país en temas álgidos de salud.

En entrevista con la revista Semana, el actual ministro de Salud confesó que el 2020 ha sido el año de mayor exigencia en toda su carrera profesional, que lo más difícil en la lucha contra la enfermedad ha sido estar ausente en su hogar, y no poder compartir más tiempo con su hija Luciana, de 7 años, y con su esposa Liz, una ingeniera que ha sido fiel compañera en las largas jornadas laborales del ministro.

El pasado 6 de marzo, Ruíz asumió la cartera del ministerio y 15 días después, el 20 de marzo, el presidente Iván Duque declaró el inicio del confinamiento en Colombia. Desde ese día la vida de Fernando Ruíz cambió drásticamente. Según Semana, él tenía una vida tranquila, venía de trabajar en el sector privado y una que otra jornada con el estado, solía llegar a su casa escuchar un poco de jazz y compartir algunos vinos con su esposa, pero al contrario de miles de colombianos que debieron resguardarse en sus hogares, el ministro inició una jornada a las 5:30 de la mañana hasta la medianoche.

“Al principio, los dos primeros meses, yo creo que dormía cuatro horas al día. Todo el trabajo, la carga del día, la presión permanente, los ministros, el presidente, hasta la una de la mañana me llamaban, cuadrando y requiriendo cosas. Muchas veces me despertaba a la una de la mañana. Hasta que un día tuvimos una conversación y yo le dije: presidente, ¿sabe qué? Los dos sabemos que esto va a ser largo, si no nos tomamos la pausa, nos vamos a acabar”, contó a Semana el ministro Ruiz.

Con su característica tranquilidad y pasiva voz, es el hombre que le ha puesto la cara a las decisiones más difíciles para enfrentar no solo el COVID-19, sino también al chikunguña y el zika.

Según Semana, a pesar de que trabaja rodeado de figuras políticas, lo conocen por estar alejado de todas las polémicas que naturalmente se dan en su cargo y por sus decisiones. El autocontrol y la serenidad han sido su mayor fortaleza para asumir la actual crisis.

Al parecer, era premonitorio su camino, entre 2015 y 2016, cuando trabajó como mano derecha del entonces ministro de Salud Alejandro Gaviria, le tocó lidiar con el chikunguña y el zika. Ahora, en su lucha contra el coronavirus, enfermedad que ha dejado más de 38.000 muertos en Colombia y más de un millón de personas contagiados, ha trabajado en medio de dificultades como la adquisición de pruebas, la implementación en la cultura del país para el uso del tapabocas y el distanciamiento social y, quizás uno de los más complejos eventos fue la adquisición de ventiladores y unidades de cuidados intensivos, que se habían vuelto un total competencia en el mercado mundial. La enfermedad no le ha dado tregua y, actualmente, se enfrenta a la compra de vacunas para inmunizar al país.

Fernando Ruiz, el ser humano. Amigos y colegas opinan de su personalidad.

Enrique Peñaloza Quintero, un compañero de trabajo del ministro cuando laboraban en la Universidad Javeriana, le contó a Semana que una vez, para un Halloween, llegó a la universidad disfrazado del Doctor Chapatín, vestido con un gabán y una peluca blanca.

En el ámbito profesional, Martha Ospina, directora del Instituto Nacional de Salud, le destacó al medio que, “es una persona que pocas veces pierde los estribos o la paciencia. No hace suposiciones, no hace juicios a priori, siempre pregunta y verifica.”

Por su parte, Carlos Álvarez, coordinador de estudios para la covid-19, señaló: “me ha parecido interesante la capacidad receptiva y de escucha del ministro. Ha habido momentos de decisiones tensas o difíciles.”

Pese al arduo y difícil 2020, Ruiz logró uno de sus mayores logros profesionales al ser designado como presidente del Consejo Directivo de la OPS, cargo en el que lo acompaña Gina Tambini, directora de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en Colombia, quien afirmó que “él puede conducir el tema de forma muy acertada y sobre todo buscar esos consensos que son muy importantes en temas críticos, estratégicos e importantes para la región de las Américas.”

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