Profesora de la Universidad Industrial de Santander, elegida entre los 60 científicos más influyentes del mundo

La docente que, por más de 20 años ha ejercido su profesión en la Escuela de Química de la Facultad de Ciencias de la Universidad Industrial de Santander (UIS), recibió el reconocimiento de la revista The Analytical Scientist.

Cortesía: Universidad Industrial de Santander, Escuela de Química.
Cortesía: Universidad Industrial de Santander, Escuela de Química.

Según la revista británica The Analytical Scientist, la investigadora, docente y química orgánica hace parte de los 60 científicos más influyentes del mundo y los 10 en América Latina. El reconocimiento es otorgado “con base en las nominaciones hechas por la comunidad científica lectora de la revista”, asegura el comunicado. Además, fue crucial la calidad de sus investigaciones y la importancia de estas en el medio académico.

La importancia de la química analítica, rama que estudia Stashenko, radica en la posibilidad de conocer y estudiar de qué están compuestas las cosas. El ejemplo que cita la química hace referencia a un posible desastre ambiental, pues si se quiere saber por qué murieron los peces, el análisis del agua es suficiente para saber qué sustancia pudo acabar con la vida marina. La clave está en la composición, la posibilidad de la observación directa de la situación.

En su niñez practicó pintura y patinaje. “El amor hacia el arte lo vivo, lo sufro y quisiera volver siempre a él, porque considero que hay dos formas de ver el mundo: a través de la ciencia y a través del arte”, explicó. Para Stashenko, ambas miradas son válidas pues investigan y descubren leyes. Incluso asegura que el arte lo hace de una forma más sofisticada y por eso “llama tanto la atención”. Pero, decidió estudiar química influenciada por su mamá.

Elena Stashenko es egresada de la Universidad Druzhbi Narodov de Moscú, Rusia, con doctorado de la misma universidad en el área de análisis instrumental (Cromatografía y Espectometría de Masas), es decir, Stashenko escudriña para saber de qué está conformada la materia. Ha realizado estancias posdoctorales en Estados Unidos, Alemania, Canadá y Australia. También, es miembro de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, de la junta directiva de la Asociación Colombiana para el Avance de la Ciencia y del Comité Latinoamericano de Cromatografía (COLACRO). Además, es directora del Centro en Investigación de Biomoléculas y del Centro Nacional de Investigaciones para la Agroindustrialización de Especies vegetales Aromáticas y Medicinas Tropicales de la UIS.

Llegó desde Moscú en 1983 y descubrió que en la biodiversidad de Colombia había un gran mundo por estudiar, aseguró en una entrevista realizada por la revista Semana. Además, fue quien demostró que el medicamento Dololed, supuesto producto natural a base de caléndula, contenía 10% de diclofenaco, fármaco inhibidor de dolor e inflamación en el cuerpo. Gracias a su investigación, el producto salió del mercado.

La riqueza natural del país y las oportunidades a pesar de los obstáculos fueron determinantes para quedarse en el país. Es consciente de que la paciencia y perseverancia son necesarias, pues los procesos toman más tiempo dada la falta de recursos. Pero, no es imposible. Por eso, considera que la creatividad nace en países como Colombia, en donde no hay un esquema a seguir, no hay restricciones.

Las Decisiones de salud pública o ambientales son decisiones importantes que deben tomar los gobiernos, afirma. Por eso, es necesario darle un mejor lugar a la ciencia pues, además, la pandemia demostró la trascendencia de las políticas públicas en salud y la producción de medicamentos y reactivos. Pero, en Colombia los medicamentos son importados, no hay producción y eso dificulta el desarrollo de la economía. “La ciencia es una base del progreso”, ratifica.

El reconocimiento la tomó por sorpresa, pues hace cuatro años la misma revista la había nombrado como una de las mujeres más influyentes de la ciencia. Por ello, no esperaba un segundo reconocimiento que, esta vez es para todo su equipo de trabajo, por su trayectoria. “Yo figuro como la directora del centro, soy la maestra de regaños y de resistencia, pero no lo veo personal”.

Actualmente, el equipo de trabajo en cabeza de Stashenko, estudia plantas, sus moléculas y los posibles usos para medicamentos o beneficios en la industria cosmética. Sueña con un instituto de investigación más grande que le de más oportunidades a los estudiantes que se gradúan de la universidad, a los futuros científicos.

Además, en octubre de 2017 recibió la nacionalidad colombiana ante el actual exgobernador de Santander, Didier Tavera.

Le habría gustado cenar con Niels Bohr, físico danés que contribuyó a la comprensión del átomo y la mecánica cuántica, por sus ideas visionarias y viajar a Constantinopla, a principios del siglo XV o a Venecia, en los tiempos de grandes pintores como Tintoretto. Le aconseja a los más jóvenes visitar más laboratorios analíticos, aprender sobre mantenimiento de equipos y herramientas analíticas, asistir a seminarios y talleres y aprender sobre música clásica y lenguas extranjeras.

Fabián Parada, profesor de la Universidad Nacional de Colombia, también fue reconocido por la revista. Es miembro del Laboratorio de Fluidos Presurizados y del grupo de Investigación en Química de Alimentos de la Universidad Nacional, sede Bogotá. Fue escogido “por sus avances en la extracción con fluidos supercríticos como herramienta preparativa para la valoración de los residuos agrícolas”. También, se reconocen sus esfuerzos por lograr cero residuos “en una economía circular”.

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