¿Lozada y compañía se le adelantaron a Iván Márquez en la confesión de magnicidios?

Los exFARC confesaron que fueron los responsables de los asesinatos de Álvaro Gómez Hurtado, Pablo Guarín, Hernando Pizarro, el general Fernando Landazábal, el exconsejero de paz Jesús Antonio Bejarano y el exguerrillero José Fedor Rey.

De izquierda a derecha, Pastor Alape, Pablo Catatumbo, Iván Márquez, Carlos Antonio Lozada y Rodrigo Granda. AFP PHOTO/FARC-EP 163
De izquierda a derecha, Pastor Alape, Pablo Catatumbo, Iván Márquez, Carlos Antonio Lozada y Rodrigo Granda. AFP PHOTO/FARC-EP 163

Recientemente, el senador del partido FARC Carlos Antonio Lozada confesó que fue él quien ordenó la ejecución de Álvaro Gómez Hurtado y, a su vez, Pablo Catatumbo y Pastor Alape confesaron que hicieron parte de este y otros cinco magnicidios. Su confesión se debería a que Iván Márquez estaría adelantando una campaña de desprestigio en contra de sus excompañeros militantes, y para evitar que Márquez diera a conocer los graves hechos al país, los exguerrilleros se adelantaron en confesar la autoría de los crímenes.

Esta teoría la dio a conocer una fuente anónima que reveló el diario El Espectador. Junto al homicidio de Gómez Hurtado, los exFARC también confesaron su participación en los asesinatos de Pablo Guarín, Hernando Pizarro, el general Fernando Landazábal, el exconsejero de paz Jesús Antonio Bejarano y el exguerrillero José Fedor Rey.

Por qué volvió a sonar el caso Gómez Hurtado

La exsenadora Piedad Cordoba encendió las alarmas de la opinión pública en septiembre pasado, luego de que en su cuenta de Twitter dijo que hubo una presunta reunión entre el expresidente Juan Manuel Santos, el exministro del Interior Juan Fernando Cristo, el senador Iván Cepeda, el máximo jefe de la FARC, Rodrigo Londoño, o Timochenko, y Carlos Antonio Lozada.

Córdoba, además, dijo en su trino que en esa reunión habría importante información sobre el Proceso 8.000 que le interesaría al expresidente de Colombia Ernesto Samper y la financiación de su campaña presidencial. Además, en declaraciones a los medios dijo que ella posee información indispensable sobre el asesinato de Gómez Hurtado que aportaría a la Comisión de la Verdad.

Después de los trinos de Córdoba, a la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), el sábado 3 de octubre, llegó una carta firmada por los tres exjefes guerrilleros donde anunciaban su intención de reconocer los homicidios ya mencionados de manera anticipada.

“La responsabilidad (del crimen) es de la Red Urbana Antonio Nariño (RUAN), de la cual yo era comandante. (...) Es una decisión que le corresponde al secretariado en ese momento. Lo que entiendo es que, al ver el escándalo de la pelea entre sectores del poder, se tomó la decisión de mantenerlo en reserva hasta que se considerara el momento”. Una confesión a medias sobre uno de los enigmas de la historia contemporánea de Colombia, que ahora exige evidencias. Las mismas que se necesitan para entender el entramado que guardan todos los crímenes confesados", le reveló Lozada a El Espectador sobre el caso Gómez.

Prontuario delictivo

Luego del asesinato del exguerillero Hernando Pizarro Leongómez en 1995, por el que se acusó a Gustavo Sastoque, exempleado del CTI, vino el magnicidio de Álvaro Gómez Hurtado en noviembre de ese mismo año, 1995, además del escándalo del Proceso 8.000 y las presuntas irregularidades de la campaña presidencial de Ernesto Samper, la fuerza pública de Colombia se vio involucrada junto a la Fiscalía en dichos sucesos.

Por este crimen hay diez oficiales y suboficiales de la Dijín condenados a 35 y 40 años de cárcel. Todos actuaron bajo el mando de los capitanes Carlos Niño Flórez y Héctor Édison Castro, quienes actualmente no han contado por qué y cómo asesinaron a los milicianos de la Ruan. La única persona que habló fue Chitiva Gonzáles, quien le contó a un juez de la república los detalles de cómo sus compañeros asesinaron vilmente a estos jóvenes, relata en una investigación publicada en la Revista Semana.

En su momento, se dijo que el magnicidio de Gómez Hurtado había sido responsabilidad del cartel del norte del Valle en colaboración del coronel de la Policía, Danilo González. Más de veinte años después, la FARC reveló que este asesinato estuvo bajo su obrar. Frente a dicha revelación, se hará necesario el análisis del expediente de esta guerrilla sobre estos y otros hechos delictivos.

El presidente Iván Duque reaccionó a la noticia: “Vimos en las últimas horas que algunos miembros de las Farc se han atribuido ese hecho y que van a decirle eso a la JEP. Yo quiero decir lo siguiente, obviamente que la justicia cumpla con su tarea, pero también que no vaya a permitir que por una vea se trate de obstruir la verdadera responsabilidad que hay detrás de ese asesinato”. El mandatario dijo que le generaba dudas que las Farc se adjudiquen el crimen, “cuando ya hay garantías de que nadie va a pagar cárcel. No deja de generar dudas, sospechas, preocupaciones”.

Además, señaló que si alguien se atribuye esta muerte y no corresponde a la verdad se debe entender “que se está cometiendo un delito para obstruir la justicia en nuestro país. Queremos que la justicia actúe con contundencia con prontitud y que no desestime ninguna de las consideraciones, ni en las afirmaciones que, también, ha hecho la familia de Álvaro Gómez sobre lo que ellos reclaman debe ser investigado para que se sepa la verdad”.

Lo que sí está claro y es que pese a que hubo aceptación por parte de las FARC en los magnicidios, aún quedan muchas dudas sobre si el cumplimento de dichas órdenes cumplidas fueron producto de una cadena de mando, fines políticos, entre otras hipótesis que la justicia, expertos y opinión pública revelarán con el tiempo.

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