
Los peces de aletas radiadas constituyen la mayor parte de las especies de peces que existen en la actualidad. Descifrar cómo evolucionaron sus cerebros plantea un desafío porque casi nunca se preservan los tejidos blandos en los fósiles, lo que deja grandes vacíos en el conocimiento sobre el origen y la diversidad de estos animales que dominan los ambientes acuáticos.
Un equipo de la Universidad de Chicago publicó en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) el hallazgo de un fósil excepcional: un pequeño pez del Carbonífero, periodo que transcurrió hace entre 359 y 299 millones de años, llamado Trawdenia planti. El espécimen conserva no solo su esqueleto, sino también restos de su cerebro. Este descubrimiento permite observar detalles inéditos sobre la evolución cerebral en los peces y abre nuevas posibilidades para entender la historia de los vertebrados.
PUBLICIDAD
Un nuevo panorama sobre la evolución de los peces
El fósil de Trawdenia planti proviene de un pez pequeño, parecido en tamaño a un bagre, que habitó los mares hace más de 300 millones de años. La particularidad de este hallazgo radica en la preservación de su cerebro, algo extremadamente inusual en fósiles tan antiguos. El análisis reveló que el cerebro llenaba por completo el interior del cráneo, a diferencia de otros fósiles donde los restos cerebrales ocupan solo una pequeña parte de ese espacio.
Esta observación desafía la idea de que los moldes internos del cráneo, usados hasta ahora para estimar el tamaño del cerebro en fósiles, sean siempre confiables. En el caso de Trawdenia, los investigadores encontraron que la estructura cerebral era mucho más grande y estaba mejor adaptada al espacio disponible que lo que se suponía por otros ejemplares.
PUBLICIDAD
Además, identificaron detalles anatómicos, como una parte del cerebelo que rodea la zona central del cerebro, que vinculan a este antiguo pez con especies actuales como los esturiones y los peces espátula, pertenecientes al grupo Chondrostei. Esta conexión sugiere que la historia evolutiva de los peces de aletas radiadas es mucho más antigua y diversa de lo que se creía, ya que estos rasgos aparecen mucho antes de lo esperado.
Michael Coates, uno de los autores del trabajo y profesor y director de Biología y Anatomía de Organismos en la Universidad de Chicago, resaltó que este fósil ofrece una oportunidad única para conocer cómo se diversificaron los peces que hoy conforman casi la mitad de todos los vertebrados del planeta. La disposición de los tejidos blandos dentro del cráneo, más que el tamaño, se convierte en una clave para entender la evolución de estos animales.
PUBLICIDAD
La tecnología que permitió ver lo que antes era invisible

La investigación combinó técnicas de microtomografía computarizada con análisis computacionales avanzados para reconstruir en tres dimensiones el interior craneal del fósil. El fósil de Trawdenia planti, encontrado originalmente en una mina de carbón en Lancashire, Inglaterra, fue recolectado en 1888 y conservado en el Museo de Historia Natural de Londres.
El cráneo, dividido en dos partes, se reunió gracias a la investigación de Michael Coates, quien desde la década de 1990 analizó su esqueleto y luego realizó los primeros escaneos en 2018. Posteriormente, se utilizaron técnicas de imagen más sofisticadas que permitieron identificar las membranas externas e internas del tejido neural y estructuras ventriculares que habrían servido para la circulación de líquido cefalorraquídeo.
PUBLICIDAD
Este tipo de preservación es extremadamente infrecuente y depende de condiciones químicas y físicas muy particulares en el fondo marino, aunque la mejora en las tecnologías de imagen podría favorecer el hallazgo de más casos similares en el futuro.
Nuevas perspectivas para el estudio de la evolución

El hallazgo de Trawdenia planti no solo amplía el registro fósil de peces con tejidos blandos preservados, sino que habilita nuevas formas de estudiar la evolución del cerebro en peces antiguos. Existen numerosos fósiles con cavidades craneales bien conservadas, aunque carecen de tejido neural.
PUBLICIDAD
La comparación con Trawdenia permite inferir la morfología cerebral en esos ejemplares, lo que incrementa significativamente el conjunto de datos disponible para trazar la evolución cerebral en los peces de aletas radiadas.
La investigación indica que, para entender cómo evolucionaron los peces y otros vertebrados, es más importante analizar la forma y el modo en que se organizan los tejidos cerebrales que comparar solo el tamaño del cerebro. Este avance permitiría reconstruir con mayor precisión la historia evolutiva de muchos grupos de animales.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Invierno 2026: por qué sería más caluroso de lo habitual y qué dice el informe trismestral del SMN
El Servicio Meteorológico Nacional difundió su nuevo pronóstico para julio, agosto y septiembre. Las diferencias entre regiones son marcadas

Vacunas de ARNm: la mayor revisión confirmó que son seguras, eficaces y su horizonte va más allá de la pandemia
La investigación global fue realizada por expertos de Canadá, Estados Unidos, Reino Unido y Hong Kong, y se publicó en la revista The Lancet. Qué detectaron al integrar datos de laboratorio, ensayos clínicos y vigilancia en poblaciones reales

La melatonina también podría aliviar el dolor crónico, según un nuevo estudio científico
Investigadores de la Universidad de Sídney analizaron datos de 2.028 adultos en 23 ensayos clínicos. Uno de los líderes del estudio detalló a Infobae qué encontraron y cuáles son los desafíos

Enfermedad de Lyme: detectaron nuevos marcadores en sangre que podrían mejorar el diagnóstico
Investigadores de los Estados Unidos analizaron muestras de 199 pacientes. Por qué los resultados abren la puerta a pruebas más tempranas y a posibles terapias para quienes no se recuperan tras recibir antibióticos

Un exoplaneta podría ser más rocoso y habitable de lo que se creía: qué reveló un nuevo estudio
Las nuevas mediciones redujeron su masa estimada a 2,3 veces la de la Tierra y ajustaron su período orbital a 21 días, un cambio que lo mantiene dentro de la franja donde podría existir agua líquida




