Los ecos del crimen de Alcàsser vuelven a Valencia 30 años después y acusan a un hermano de Anglés de secuestro con torturas: “Me pegaron y me quemaron la espalda con unas brasas”

La Fiscalía pide 27 años de prisión a Joaquín Martins por un delito de secuestro con la agravante de alevosía, entre otros

El hermano de Antonio Anglés, Joaquín Martins Monroig, durante un juicio, en los Juzgados de Valencia, a 1 de julio de 2026. (Europa Press)
El hermano de Antonio Anglés, Joaquín Martins Monroig, durante un juicio, en los Juzgados de Valencia, a 1 de julio de 2026. (Europa Press)
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Más de tres décadas después del crimen de Alcàsser, uno de los sucesos más mediáticos de la crónica negra en España, el apellido Anglés vuelve a aparecer en un procedimiento judicial en Valencia. En la Audiencia Provincial se juzga a varias personas por un presunto secuestro con torturas ocurrido en noviembre de 2021, entre ellas un hermano de Antonio Anglés, el fugitivo relacionado con aquel caso. La Fiscalía pide 27 años de prisión por un delito de secuestro con la agravante de alevosía, y los delitos de lesiones, amenazas, robo con violencia, daños y pertenencia a grupo criminal.

Era el 13 de noviembre de 1992 cuando Miriam, Toñi y Desiré hicieron autostop para acudir a una fiesta, pero nunca llegaron a su destino. Semanas después, tras una intensa búsqueda y una cobertura mediática sin precedentes en la televisión española, fueron hallados sus cuerpos sin vida. Miguel Ricart fue detenido, juzgado y condenado, y tras cumplir su pena ya ha quedado en libertad, mientras que Antonio Anglés logró huir de las fuerzas de seguridad y continúa en paradero desconocido.

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crimenes de alcasser, España
Fotografía de archivo de Antonio Anglés, a quien se le busca desde 1993 por el asesinato de tres niñas en Alcásser en 1992. (EFE)

Sin embargo, este miércoles, más de treinta años después, los titulares vuelven a hablar del apellido Anglés, aunque por motivos ajenos al caso de Alcàsser. En esta ocasión, uno de los hermanos de Antonio Anglés, que hace años cambió su identidad y pasó a llamarse Joaquín Martins —utilizando el segundo apellido familiar—, vuelve a situarse en el foco judicial.

“Yo soy inocente”, alega el hermano Anglés

“Yo soy inocente, solo tengo que decir eso”, ha afirmado Martins ante los medios a la salida de la vista, en la que ha asegurado que el juicio había ido “bien”. “Me siento muy positivo, como tenía que pasar todo. Si uno es inocente y está en otro sitio, hay cámaras, testigos, y uno está tranquilo”, ha añadido el hermano de Antonio Anglés.

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Según sostiene la víctima en el juicio celebrado en la Audiencia Provincial de Valencia, el secuestro y las torturas que sufrió en noviembre de 2021 habrían sido cometidos presuntamente por varias personas, entre ellas Joaquín Martins. “Me pegaron durante dos horas, me hicieron un corte en la oreja, me amenazaban con secuestrar a mi mujer y a mi hijo y me quemaron la espalda con unas brasas”, ha declarado. Según su testimonio, los presuntos agresores le exigían hasta 150.000 euros.

Un secuestro planificado

El secuestro ocurrió el 29 de noviembre de 2021, aunque la planificación comenzó días antes. Según la investigación, los responsables robaron y cambiaron las matrículas de varias furgonetas para ejecutar el plan. También realizaron seguimientos a la víctima y le colocaron una baliza para localizarlo. La víctima ha señalado que conocía a uno de los implicados, el hermano de Antonio Anglés, con el que habría coincidido en fiestas en ocasiones anteriores.

La víctima ha relatado que aquel día, cuando se dirigía a su chalet de Montserrat, en un camino rodeado de naranjos, dos furgonetas le bloquearon el paso: “Casi me embistieron. No tenía opción de salir”. De los vehículos bajaron varias personas vestidas de oscuro y con pasamontañas, gritando que eran Guardia Civil. “Me asusté. Estaba cerrado el coche. Un tipo más corpulento, que no sé qué llevaba en la mano, rompió el cristal. Bajaron más personas de las furgonetas y me sacaron a golpes mientras me gritaban”, ha detallado.

El hermano de Antonio Anglés, Joaquín Martins Monroig, a su llegada a los Juzgados de Valencia, a 1 de julio de 2026. (Rober Solsona / Europa Press)
El hermano de Antonio Anglés, Joaquín Martins Monroig, a su llegada a los Juzgados de Valencia, a 1 de julio de 2026. (Rober Solsona / Europa Press)

“Me sacaron del coche y eran golpes, golpes y más golpes. Yo pedí socorro, chillaba y estaba asustado. La sangre me caía por la cabeza y no veía, me tenía que apartar la sangre. Me cogí a una valla y, al final, me tiraron al suelo, llegó otro chico, me hizo la técnica del ‘mataleón’ y me quedé aturdido. Me metieron como pudieron en la furgoneta blanca”, ha descrito. Durante unos 20 o 25 minutos, la víctima viajó esposada en la parte trasera de la furgoneta junto a dos personas más: “Intenté escaparme, pegué una patada a la puerta, se abrió y un chico la cerró y se me cayó una de las zapatillas y el calcetín”.

“Me metieron dentro y empezó la tortura”

Llegaron a una nave o cuadra en un camino de Catarroja. “Allí había alguien esperando, abrió unos cerrojos, me metieron dentro y empezó la tortura”, ha señalado. Dentro del recinto, permaneció desnudo, bocabajo y esposado. Varias personas comenzaron a exigirle dinero y lo amenazaron con matarlo o secuestrar a su familia: “Me pedían 100.000, 150.000 euros... y al final 10.000 o 20.000 euros, lo que tuvieran. Me dejaron semiinconsciente”.

Además, relató que la tortura duró cerca de dos horas. “Me amenazaban con cortarme los dedos y con enterrarme en un agujero. Me tiraban agua, me pusieron como una cadena de perro y me pegaban 10 o 15 cadenazos cada vez que les decía que no tenía dinero”, a lo que ha añadido: “Me pegaban en los glúteos, en las piernas y en la espalda. Tenía unos derrames y unos dolores... No había sentido tanto dolor en mi vida. Yo estaba medio inconsciente”.

El hermano de Antonio Anglés, Joaquín Martins Monroig, durante un juicio, en los Juzgados de Valencia, a 1 de julio de 2026. (Europa Press)
El hermano de Antonio Anglés, Joaquín Martins Monroig, durante un juicio, en los Juzgados de Valencia, a 1 de julio de 2026. (Europa Press)

La víctima explicó que solo tenía en casa entre 1.000 y 2.000 euros y que el resto de su dinero estaba en el banco. Finalmente, le quitaron las llaves, el móvil, la cartera y lo que llevaba encima, y lo subieron de nuevo a la furgoneta, desnudo y esposado: “Estaba medio en coma”. Tras unos diez minutos en el vehículo, los secuestradores redujeron la marcha y lo arrojaron a la carretera en Paiporta.

Al ver un barranco, se lanzó para ocultarse, por miedo a que lo dispararan. Cuando se cercioró de que se habían ido, logró salir por unos campos hasta que un motorista se detuvo y lo ayudó. Pidió a ese motorista que llamara a su esposa y a sus padres. “Me vieron en esas condiciones. Mi mujer se tiró encima de mí y mi padre se puso a llorar”. Las lesiones tardaron 17 días en sanar.

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