¿Los veranos extremos son la nueva normalidad en Europa? Qué dice la ciencia

Olas de calor más largas, intensas y frecuentes desafían los registros históricos y ponen a prueba la vida urbana en las principales ciudades, mientras la comunidad científica advierte sobre un cambio profundo en el clima del continente

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Las ciudades europeas registran temperaturas inéditas, la infraestructura sanitaria y social queda bajo presión y los cortes de energía se multiplican (REUTERS/Gonzalo Fuentes)
Las ciudades europeas registran temperaturas inéditas, la infraestructura sanitaria y social queda bajo presión y los cortes de energía se multiplican (REUTERS/Gonzalo Fuentes)

Europa enfrenta un verano marcado por temperaturas extremas que superan récords y transforman la vida cotidiana en todo el continente. Ciudades como Londres, París y Berlín registran olas de calor con cifras inéditas, mientras 150 millones de personas viven bajo calor extremo y la infraestructura sanitaria y social queda al límite. El aumento de muertes, el cierre de escuelas y los cortes de energía evidencian el impacto de este fenómeno.

La repetición de estos episodios plantea una pregunta inquietante: ¿los veranos extremos se convierten en la nueva normalidad europea? La ciencia señala que el cambio climático impulsa el aumento de la frecuencia, la intensidad y la duración de las olas de calor, aunque persisten diferencias sobre cuán irreversible resulta el cambio y cuáles son los factores exactos que lo aceleran.

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En este contexto global de temperaturas sin precedentes, los datos más recientes confirman que el calentamiento no da tregua ni siquiera en los años con fenómenos que suelen aportar enfriamiento. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) confirmó que 2025 fue uno de los tres años más cálidos jamás registrados, con una temperatura promedio global 1,44 °C por encima del promedio de 1850-1900.

Según los datos consolidados, 2024 fue el año más caluroso de la historia, lo que convierte al período 2023-2025 en el trienio más cálido del que se tiene registro. Los últimos once años fueron los más cálidos desde que existen mediciones, y tanto la temperatura superficial como el calor acumulado en los océanos alcanzaron valores récord, incluso bajo la influencia temporal de La Niña, un fenómeno que suele enfriar el clima global.

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El cambio climático impulsa la frecuencia, la intensidad y la duración de las olas de calor, la ciencia analiza si serán la nueva normalidad (REUTERS/Axel Schmidt)
El cambio climático impulsa la frecuencia, la intensidad y la duración de las olas de calor, la ciencia analiza si serán la nueva normalidad (REUTERS/Axel Schmidt)

La revista Nature reunió las opiniones de destacados científicos europeos y australianos que aportaron sus testimonios sobre el avance de los veranos abrasadores y su posible consolidación como nuevo escenario climático en el continente.

Olas de calor sin precedentes y el impacto en las ciudades europeas

La ola de calor que atraviesa Europa rompió récords de temperatura en varias ciudades. Un análisis sobre 854 ciudades europeas, elaborado por el grupo World Weather Attribution, detectó que casi la mitad superó o superará sus máximos históricos de estrés térmico este mes. En países como la República Checa, Lituania y Luxemburgo, todas las ciudades analizadas registraron temperaturas sin precedentes.

Varios centros urbanos alcanzaron valores impensados. Mientras Londres se aproximó a los 40 °C, en París se alcanzó esa temperatura. En la ciudad francesa de Pissos, el termómetro marcó 44,3 °C, y en Berlín, Alemania, se reportaron máximas que superaron los 39,9 °C.

Sarah Perkins-Kirkpatrick, científica climática de la Australian National University, calificó en su testimonio para la revista Nature como “nada menos que fenomenal” el hecho de que Londres se acerque a los 40 °C en olas de calor que duran cuatro o cinco días. Subrayó que este tipo de eventos eran una rareza y ahora se repiten con mayor frecuencia.

El cierre de escuelas y el aumento de muertes muestran cómo el calor extremo transforma la vida diaria en Europa durante este verano (REUTERS/Tom Nicholson)
El cierre de escuelas y el aumento de muertes muestran cómo el calor extremo transforma la vida diaria en Europa durante este verano (REUTERS/Tom Nicholson)

Por su lado, Samantha Burgess, subdirectora del Copernicus Climate Change Service, advirtió: “Las olas de calor han llegado para quedarse, hasta que cerremos el grifo de las emisiones globales. Son más frecuentes, más intensas y duran más”. Esto se debe a que las emisiones de gases de efecto invernadero, principalmente dióxido de carbono y metano, atrapan el calor en la atmósfera y provocan el aumento de la temperatura media del planeta, lo que favorece la aparición de fenómenos extremos como las olas de calor.

“Lo que antes era raro se ha convertido en un evento regular. Los récords de temperatura se están rompiendo en todas partes y por márgenes considerables”, explicó Erich Fischer, investigador del Swiss Federal Institute of Technology (ETH), en su intervención. Además, comparó la situación con un salto de altura en el que el récord se supera por medio metro, no por uno o dos centímetros.

Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió sobre el ritmo acelerado de calentamiento en Europa a través de un mensaje publicado en su perfil de X: “Europa es el continente que se calienta más rápido en la Tierra, con un calentamiento al doble de la media global”. A día de hoy, “150 millones de personas están viviendo bajo calor extremo” y se produjeron “más de 1300 muertes excesivas desde el 21 de junio relacionadas con altas temperaturas en Europa”.

El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, calificó este fenómeno como parte de una tendencia más amplia impulsada por el cambio climático, y alertó que la ola de calor “de una vez por generación” ocurre ahora casi anualmente.

Procesos climáticos detrás del calor extremo en el continente

Las olas de calor han llegado para quedarse, son más frecuentes, más intensas y duran más, advierte la subdirectora del Copernicus Climate Change Service (REUTERS/Maryam Majd)
Las olas de calor han llegado para quedarse, son más frecuentes, más intensas y duran más, advierte la subdirectora del Copernicus Climate Change Service (REUTERS/Maryam Majd)

Lara Wallberg, modeladora climática en el Max Planck Institute for Meteorology, indicó a Nature que las olas de calor europeas surgen por patrones de circulación de aire que transportan calor desde el ecuador hacia el norte. Stefan Rahmstorf, científico climático en la Universidad de Potsdam, sugirió que cuando la temperatura del Atlántico Norte baja, el aire caliente del norte de África y el Sahara queda atrapado sobre Europa.

Clair Barnes, especialista en eventos meteorológicos extremos en el Imperial College de Londres, explicó que el calentamiento global seca el suelo y reduce la capacidad de enfriamiento por evaporación. Además, la disminución de la cobertura nubosa, asociada a condiciones secas y leyes más estrictas sobre la contaminación del aire desde los años 80, facilita que el calor del sol llegue sin obstáculos, lo que agrava la situación.

Zeke Hausfather, científico climático de Berkeley Earth, destacó: “Desde 1980 ha habido un enorme salto en las temperaturas globales de Europa. Es bastante evidente en los datos”. Algunos científicos también relacionan la frecuencia creciente de las olas de calor con la reducción del hielo marino en el Ártico y el deshielo en Eurasia, lo que altera la circulación atmosférica sobre Europa.

El informe anual sobre el Estado del Clima en Europa concluyó el año pasado que el continente se calienta 0,56 °C por década desde mediados de los años 90, el doble del ritmo mundial, solo superado por el Ártico.

El desafío sanitario y social de los veranos extremos

Europa es la región que se calienta más rápido en la Tierra luego del Ártico, con un calentamiento al doble de la media global, advierte la OMS (REUTERS/Guglielmo Mangiapane)
Europa es la región que se calienta más rápido en la Tierra luego del Ártico, con un calentamiento al doble de la media global, advierte la OMS (REUTERS/Guglielmo Mangiapane)

La OMS advierte que el impacto del calor extremo va más allá de la mortalidad directa. El fenómeno del “estrés por calor”, conocido como el “asesino silencioso”, afecta a comunidades cuya infraestructura no está preparada para temperaturas tan elevadas. Tedros Adhanom Ghebreyesus advirtió que “los hogares, lugares de trabajo y escuelas europeos no fueron construidos para estas temperaturas”, esta situación aumenta la vulnerabilidad de la población frente a periodos prolongados de calor extremo.

El informe de la OMS subraya el peligro de la “isla de calor urbana”, que se produce en ciudades densamente construidas y sin vegetación adecuada. Este efecto impide la recuperación térmica nocturna, incrementando riesgos de golpes de calor, deshidratación y problemas renales, cardíacos o respiratorios.

El organismo internacional reclama respuestas coordinadas y planes de acción específicos que automaticen intervenciones preventivas ante alertas meteorológicas. Recomienda ampliar la protección a grupos vulnerables además de personas de edad avanzada, como mujeres embarazadas, niños pequeños, personas que trabajan al aire libre y familias que viven en condiciones de pobreza energética.

La OMS concluye que la adaptación requiere cambios estructurales en la planificación urbana, la rehabilitación de edificios y la creación de infraestructuras verdes, así como la colaboración de todos los sectores de la administración para reducir la exposición al calor.

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