El misterio del unicornio marino: funciones sensoriales y sexuales detrás de su cuerno

El biólogo Scott Travers detalló a Forbes cómo la estructura en espiral que posee esta especie de cetáceo opera como un órgano capaz de detectar variaciones en el entorno oceánico mediante miles de terminaciones nerviosas conectadas al cerebro

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Narval Monodon monoceros portada
El narval es conocido por su colmillo en espiral, un diente único que alimentó el mito medieval del unicornio y el comercio de supuestos cuernos (Wikipedia)

Durante siglos, marineros y comerciantes describieron a una criatura que parecía salida de una leyenda: una ballena clara con un largo “cuerno” en espiral que emergía de su cabeza.

Aquellos relatos alimentaron mitos y hasta un comercio medieval que vendía esos colmillos como supuestos restos de unicornios. La ciencia desmontó esa imagen fantástica con un dato contundente: ese “cuerno” es en realidad un diente con una estructura y funciones inusuales.

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Un informe de Forbes, basado en el análisis del biólogo evolutivo Scott Travers, detalló cómo el narval (Monodon monoceros) posee una de las adaptaciones más peculiares del reino animal. Lejos de ser simplemente un arma o un rasgo decorativo, ese colmillo actúa como un sistema sensorial con millones de terminaciones nerviosas que permiten al animal interactuar con su entorno de manera tangible.

En la mayoría de los mamíferos, los dientes cumplen funciones claras: morder, desgarrar o triturar alimentos; suelen ser estructuras simétricas y permanecen dentro de la boca.

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Narval Monodon monoceros
La ciencia identifica el colmillo del narval como un diente canino superior alargado, capaz de alcanzar hasta tres metros de longitud (Wikipedia)

El narval representa una excepción significativa. Su colmillo es un canino superior alargado que atraviesa el labio superior y crece hacia el exterior en una espiral que puede alcanzar hasta tres metros.

Investigaciones anatómicas describieron esta estructura como una desviación notoria del modelo dental típico. En los machos, el desarrollo de un solo colmillo es lo habitual, mientras que en las hembras su presencia es poco frecuente.

Características únicas del narval

Otro rasgo distintivo es su composición. A diferencia de los dientes convencionales, el colmillo del narval carece de esmalte y en su lugar expone dentina, un tejido que en otros animales permanece protegido. Esta característica lo convierte en una estructura sensible.

El biólogo evolutivo detalló que la dentina no es un material inerte, sino un tejido vivo atravesado por miles de canales microscópicos que se conectan con la pulpa dental, rica en terminaciones nerviosas. En la mayoría de los mamíferos, esta sensibilidad está amortiguada por el esmalte. En el narval, permanece completamente expuesta.

Dos narvales de color gris moteado nadan en aguas azules claras bajo la superficie helada, con rayos de sol visibles y algas en el fondo marino.
El colmillo del narval sirve como órgano sensorial gracias a millones de terminaciones nerviosas conectadas directamente con el cerebro (Imagen Ilustrativa Infobae)

El resultado es un diente poco común: no participa en la alimentación ni se integra a la mandíbula para masticar. En cambio, se proyecta hacia el exterior y funciona como una estructura ubicada entre órgano y apéndice.

El colmillo como órgano sensorial

Una investigación citada por Travers explica el funcionamiento sensorial del colmillo. Según el estudio, existe una conexión directa entre la superficie del diente y el cerebro.

El mecanismo comienza cuando el agua de mar ingresa a través de un cemento poroso que recubre el colmillo. Luego, atraviesa los túbulos dentinarios, canales microscópicos, hasta llegar a la pulpa dental. Desde allí, las señales viajan por el nervio trigémino hasta el sistema nervioso central.

Los investigadores identificaron marcadores neuronales en la pulpa dental mediante técnicas inmunohistoquímicas, lo cual confirmó la presencia de tejido sensorial activo. Además, se registraron respuestas fisiológicas: al aplicar agua con diferentes niveles de salinidad, los narvales mostraron cambios en su frecuencia cardíaca.

Tres investigadores en un laboratorio examinan un modelo de colmillo de narval. Una mujer usa un calibrador, un hombre sostiene el modelo y otro lo escanea con un dispositivo
A diferencia de otros mamíferos, el narval exhibe un colmillo de dentina sin esmalte, lo que le confiere una sensibilidad excepcional al entorno (Imagen Ilustrativa Infobae)

Estos datos indican que el colmillo permite detectar variables ambientales como la salinidad, la temperatura o la composición química del agua. En el océano ártico, donde habita la especie, estas diferencias pueden resultar cruciales para evitar zonas de hielo o identificar condiciones favorables.

Selección sexual y competencia entre machos

Otra línea de investigación apunta a la selección sexual como factor relevante en el desarrollo del colmillo. Un estudio de publicado en la revista científica Biology Letters analizó datos de 245 narvales machos adultos recopilados durante 35 años.

Los resultados indicaron que la longitud del colmillo crece de manera desproporcionada en relación con el tamaño corporal y presenta mucha variabilidad entre individuos. Estas características suelen asociarse con rasgos que evolucionan como señales en contextos de competencia por el apareamiento.

Dos narvales, uno con un largo colmillo y otro sin él, nadan bajo el agua azul con rayos de luz, hielo flotante en la superficie y rocas en el lecho marino.
El colmillo del narval, presente sobre todo en los machos, muestra una variabilidad notable y se vincula con la selección sexual y la competencia entre individuos (Imagen Ilustrativa Infobae)

En este sentido, el colmillo podría funcionar como una muestra de aptitud física, utilizada para exhibición o para evaluar rivales. Esta interpretación no excluye su función sensorial, ya que sugiere que cumple varios roles a la vez.

Evolución y exaptación del colmillo

El desarrollo de esta estructura se explica a través de procesos graduales. Los dientes de los mamíferos ya presentan variabilidad en tamaño y forma, además de una base nerviosa desarrollada. A partir de allí, pequeños cambios acumulativos posibilitaron la elongación del canino.

Con el paso del tiempo, la selección sexual impulsó su crecimiento y, a medida que perdió su función en la alimentación, dejó de requerir esmalte. Esta exposición de la dentina hizo que el diente interactuara con el entorno, lo que facilitó su adaptación como órgano sensorial.

Según Travers, este proceso se conoce como exaptación, cuando una estructura evoluciona para una función y después se reutiliza para otra diferente.

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