
Los koalas prehistóricos estuvieron al borde de la extinción mucho antes de la llegada de los humanos a Australia, según un análisis genómico liderado por equipos de la Universidad de Sídney y Texas A&M.
El estudio, difundido por la revista National Geographic, revela que un cambio climático grave durante el Pleistoceno redujo drásticamente la población de estos marsupiales. Además de los koalas, otros marsupiales australianos también experimentaron reducciones poblacionales durante el Pleistoceno, aunque no todos lograron sobrevivir hasta la actualidad.
Entre 100.000 y 60.000 años atrás, una combinación de glaciaciones y transformación del paisaje australiano casi llevó a los koalas a desaparecer. Este fenómeno, que antecedió en unos 40.000 años la llegada humana, fragmentó su hábitat, disminuyó su variabilidad genética, y obligó a los supervivientes a adaptarse a un entorno más árido y hostil.
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Adaptación y huella genética en los koalas

A pesar de estas condiciones extremas, los koalas desarrollaron mecanismos fisiológicos que les permitieron resistir periodos prolongados de sequía y escasez de alimentos. El análisis de ADN de los koalas —basado en el estudio de 457 ejemplares— permitió a los investigadores reconstruir la historia evolutiva de la especie.
Los científicos identificaron la huella genética de la crisis del Pleistoceno: un descenso de la población y una división en comunidades aisladas, consecuencia directa de los climas extremos, según detalló National Geographic. La secuenciación masiva de genomas permitió identificar antiguos eventos de migración y adaptación, lo que aporta nuevas perspectivas sobre la resiliencia de la especie.
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Toby Kovacs, autor principal del estudio, explicó que los koalas se desarrollaron en una etapa en la que extensos bosques predominaban en el sur de Australia. Sin embargo, la aparición de la llanura de Nullabor —un desierto de 200.000 kilómetros cuadrados— junto con el avance de los glaciares fragmentó a la especie en dos grandes poblaciones.

Los expertos destacan que la reducción y posterior aislamiento quedaron reflejados en el genoma de los koalas, lo que explica la baja diversidad genética observada en la actualidad. Estos resultados genéticos también abren nuevas líneas de investigación sobre la capacidad de los koalas para responder a futuros escenarios de cambio climático.
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Crisis prehistórica y cambios climáticos en Australia
Los datos obtenidos revelan que el clima hostil del Pleistoceno dividió a los koalas en dos linajes principales, separados por la expansión de áreas áridas. Más tarde, entre 16.500 y 6.000 años atrás, estas poblaciones se segmentaron en las cinco comunidades que existen hoy. Según National Geographic, este proceso evidencia el papel central de los cambios ambientales en la configuración de la especie.
Frente a modelos previos que atribuían la desaparición temprana de los koalas a factores humanos, el informe subraya que estos no influyeron en la crisis original. National Geographic apunta que este hallazgo cuestiona la validez de aplicar modelos generalistas a especies como los koalas, cuya evolución se ha guiado por patrones particulares.
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Implicaciones genéticas para la conservación actual

La principal amenaza actual para los koalas es la actividad humana, desde la deforestación hasta la industria peletera y la urbanización, factores que redujeron su población total a entre 500 y 1.000 koalas durante el siglo pasado.
Sin embargo, la investigación describe cómo algunas estrategias, como la dispersión de grupos en islas cercanas a inicios del siglo XX, favorecieron una mayor variabilidad genética, lo que ayuda a la especie a enfrentarse a la endogamia y a los desafíos contemporáneos.
Los hallazgos sugieren la importancia de adaptar los programas de conservación teniendo en cuenta la historia evolutiva particular de los koalas, en lugar de seguir métodos aplicados a otros mamíferos. El estudio sugiere que futuras políticas de manejo deben considerar la particularidad genética y ecológica de los koalas para garantizar su supervivencia a largo plazo.
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