La NASA reveló un sorprendente dato sobre una luna de Júpiter: qué implica para futuras misiones espaciales

Un análisis realizado con tecnología de la sonda Juno aportó la medición más precisa hasta ahora sobre la corteza helada

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La NASA reveló datos sorprendentes
La NASA reveló datos sorprendentes sobre la luna Europa

La sonda Juno de la NASA ha realizado una medición inédita del grosor de la corteza de hielo en Europa, una de las lunas de Júpiter. El resultado: un espesor promedio de 29 kilómetros en la zona analizada.

Este dato, publicado en Nature Astronomy, es clave para entender cómo es el interior de Europa y cuáles son los desafíos que enfrentarán las futuras misiones en la búsqueda de vida.

Juno pasó a solo 360 kilómetros de la superficie de Europa. Utilizó su radiómetro de microondas para estudiar casi la mitad del hemisferio visible de la luna. El equipo a cargo del análisis estuvo integrado por científicos del Jet Propulsion Laboratory (JPL) y el Southwest Research Institute.

Steve Levin, investigador del JPL, explicó: “El espesor de 29 km corresponde a la capa exterior fría, rígida y conductora de la corteza de hielo puro”. Los autores del estudio precisan que si existe una capa interna algo más cálida y en movimiento, el espesor total podría ser aún mayor. Además, si la corteza incluye sales disueltas, como ocurre en algunos lugares de la Tierra, la cifra podría reducirse en torno a cinco kilómetros, aunque este ajuste queda dentro del margen de error.

Cómo se hizo la medición

El radiómetro de microondas de Juno fue originalmente diseñado para examinar la atmósfera de Júpiter, pero se adaptó para estudiar la temperatura y la estructura interna de los satélites helados como Europa. Según detalla Nature Astronomy, el instrumento permitió construir mapas térmicos desde la superficie hasta varios kilómetros por debajo del hielo.

El radiómetro de microondas utilizado
El radiómetro de microondas utilizado por Juno fue originalmente diseñado para estudiar la atmósfera de Júpiter, pero la tecnología se ajustó para ofrecer una visión tridimensional del calor y las estructuras internas en el hielo de Europa /NASA

Para ello, utilizó seis bandas de frecuencia que ofrecen una visión tridimensional de la distribución del calor y de las posibles estructuras internas en el hielo.

Esta tecnología permitió identificar fisuras, poros y huecos de menos de unos centímetros de radio, localizados a cientos de metros bajo la superficie. Sin embargo, la proporción y el tamaño de estas discontinuidades es tan pequeño que su efecto sobre el transporte de sustancias químicas resulta mínimo.

¿Es Europa un lugar habitable?

Uno de los grandes intereses de la comunidad científica es saber si Europa podría albergar vida. Para ello, resulta fundamental entender cómo el oxígeno y los nutrientes podrían viajar desde la superficie helada hasta el océano subterráneo que se cree existe bajo la corteza. El estudio indica que una corteza de hielo tan gruesa representa un trayecto muy largo y complicado para estos compuestos, que son esenciales para la vida.

Nature Astronomy señala: “La presencia de fisuras, poros o huecos en la corteza helada es poco relevante para el transporte de nutrientes entre la superficie y el océano”. La baja proporción, el tamaño reducido y la profundidad limitada de estas discontinuidades hacen improbable el intercambio vertical de sustancias químicas en la región estudiada.

El análisis permite concluir que
El análisis permite concluir que la proporción y el tamaño de las discontinuidades detectadas en la corteza de Europa son tan pequeños que su impacto en el transporte de sustancias químicas entre la superficie y el océano subterráneo es mínimo (Imagen ilustrativa Infobae)

En consecuencia, salvo en zonas donde ocurren fenómenos geológicos excepcionales, el flujo de materiales entre la superficie y el océano subterráneo estaría sumamente restringido. Estos resultados ofrecen un marco más sólido para interpretar la estructura interna de Europa y entender sus posibles rutas de comunicación entre la superficie y el océano.

Futuras misiones y próximos pasos

Los científicos aclaran que los datos obtenidos corresponden únicamente al sector específico de Europa sobrevolado por Juno. Por eso, será necesario realizar nuevas mediciones, tanto de radiometría como de radar, para comprobar y complementar este diagnóstico en otras zonas del satélite.

La misión Europa Clipper de la NASA llegará al sistema de Júpiter en 2030 y la sonda JUICE de la Agencia Espacial Europea (ESA) en 2031. Ambas tienen como objetivo profundizar el conocimiento sobre la composición y la estructura interna de Europa.

Juno seguirá activa, con nuevos sobrevuelos programados sobre Júpiter y sus lunas. El próximo hito será el 25 de febrero, cuando la nave realice su vuelo número 81 sobre el gigante gaseoso.

Conocer en detalle el espesor y la estructura de la corteza de hielo, así como la distribución de fisuras en Europa, es un avance esencial para saber qué condiciones podrían permitir la existencia de vida y para planificar futuras exploraciones robóticas en esta luna singular.