EEUU rechaza la propuesta para reformar la OMC

Washington argumenta que la iniciativa sometida a consideración limitaría el avance de los esfuerzos multilaterales para renovar el organismo, aunque ratifica su compromiso con la modernización y destaca la importancia de las contribuciones de todos los países miembros

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El embajador estadounidense ante la Organización Mundial del Comercio (OMC), Joseph L. Barloon, argumentó que los debates actuales todavía no han alcanzado un nivel de desarrollo suficiente para posibilitar la adopción de un plan de trabajo concreto sobre las futuras reformas del organismo. Barloon explicó que la propuesta sometida a consideración, previa a la Decimocuarta Conferencia Ministerial en Camerún —programada para realizarse entre el 26 y el 29 de marzo—, podría obstaculizar los avances que busca la comunidad internacional en la modernización de la organización. Según informó el medio, el Gobierno de Estados Unidos ha dejado claro su rechazo formal al borrador planteado para la reforma de la OMC.

De acuerdo con la publicación, Barloon reconoció que un plan de trabajo bien definido, que delimite con precisión las tareas y modalidades del proceso de reforma, resulta útil en la hoja de ruta para el organismo. Sin embargo, señaló que existen limitaciones debido a la falta de maduración de las discusiones entre los países miembros. En sus palabras: “No podemos aceptar un plan de trabajo que, a nuestro juicio, socava nuestros esfuerzos colectivos para avanzar”, una afirmación que marca la postura oficial de Estados Unidos sobre este proceso, según detalló la fuente.

El proceso de reforma de la OMC ha estado bajo intensa consideración y debate desde 2022, cuando el organismo inició oficialmente los trabajos para redefinir sus prácticas y estructuras internas. Desde junio de 2025, la responsabilidad de facilitar este proceso recae en el noruego Petter Olberg, a quien se le encomendó liderar la coordinación entre los Estados miembro como facilitador de la Reforma de la OMC. Según consignó el medio, durante los últimos nueve meses se han registrado ciertos avances en las discusiones multilaterales, aunque ello no se ha traducido todavía en consensos decisivos.

La posición estadounidense, según reportó la fuente, no supone una ruptura con el proceso colectivo de reforma. Por el contrario, Barloon afirmó que su país cuenta con una “ambiciosa agenda de reformas” en el marco de la OMC. Explicó que Estados Unidos no busca reiniciar las conversaciones tras la Reunión Ministerial de Camerún, sino más bien considerar el informe del facilitador —producido por Olberg— como uno de los múltiples insumos para el proceso de actualización institucional. El representante estadounidense sostuvo que, además del informe del facilitador, tanto el debate interno de la RM14 como las intervenciones presentadas por los Estados miembros constituirán partes relevantes en la conformación de las futuras reformas, tal como publicó el medio.

El resultado inmediato de esta decisión implicará que no se adoptará por parte de Estados Unidos el borrador elaborado de cara a la conferencia ministerial, lo que genera desafíos adicionales para coordinar las próximas etapas de las negociaciones. Según explicó el medio, la postura de Washington responde a su percepción sobre el ritmo y el alcance deseados para el proceso: el Gobierno estadounidense considera que precipitar un cronograma inflexible podría comprometer la calidad y la eficacia de los cambios estructurales que se buscan.

En la etapa reciente del proceso, los principales puntos en debate se han centrado en la definición de las modalidades, plazos y ámbitos de la reforma. Según la información consignada, diversos miembros han presentado aportes y sugerencias, aunque persisten desacuerdos en torno a cuestiones clave como la solución de controversias, las reglas comerciales, los mecanismos de monitoreo y fiscalización, y la inclusión de nuevas áreas en la agenda de la OMC.

El informe del facilitador noruego, Petter Olberg, representa uno de los documentos principales para la labor de reforma, en tanto recoge las propuestas, intereses y preocupaciones de los países participantes. De acuerdo con el medio, Washington valora este informe dentro del conjunto de insumos útiles pero no lo considera el único punto de referencia para la construcción de consensos futuros.

El contexto de la Decimocuarta Conferencia Ministerial se presenta, de este modo, con la dificultad añadida de articular posturas divergentes, ya que Estados Unidos mantiene su compromiso con la modernización institucional pero reclama avanzar con mayor cautela y sin establecer compromisos prematuros sobre los mecanismos y el alcance de la reforma.

Por su parte, la OMC ha manifestado desde 2022 la necesidad de revisar su funcionamiento, atendiendo a los cambios en el comercio internacional y a las demandas de los Estados miembros por una mayor eficiencia y representatividad. La labor del facilitador ha sido considerada como un intento por dinamizar los procesos internos y ajustar la dinámica multilateral al contexto global actual, según reportó la fuente.

El rechazo estadounidense no impide nuevas etapas de diálogo ni excluye la posibilidad de ajustes futuros en las modalidades del proceso de reforma. Según publicó la fuente, la postura de Washington deja abierta la puerta para que las contribuciones recolectadas durante la conferencia y los debates posteriores sigan nutriendo la agenda conjunta que persigue la modernización de la OMC, preservando la importancia de los aportes de todos los países integrantes.