
El análisis de dientes fósiles extraídos del yacimiento de Dmanisi, en la República de Georgia, llevó a un equipo internacional de científicos a replantear el modelo tradicional sobre la migración de especies humanas fuera de África.
De acuerdo el informe publicado en PLOS One, los resultados sugieren que al menos dos especies diferentes de homininos antiguos —y no solo el Homo erectus— salieron del continente africano en un periodo aproximado de 1,8 millones de años atrás.
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Este descubrimiento desafía la hipótesis predominante y plantea nuevas interrogantes sobre la diversidad en los orígenes humanos y el proceso de colonización de Eurasia. El sitio de Dmanisi fue objeto de debate científico desde los años noventa tras el hallazgo de cinco cráneos humanos fechados en el Pleistoceno temprano.

La variabilidad observada en estos fósiles fue atribuida inicialmente al Homo erectus, la especie considerada responsable de la primera dispersión de homininos fuera de África, según el consenso hasta el momento. Esta clasificación, centrada en el análisis craneal, generó debates debido a las notables diferencias de tamaño y morfología entre los cráneos, particularmente el conocido como Cráneo 5, caracterizado por una bóveda pequeña y un rostro robusto.
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Algunos especialistas defendían que tales variaciones podían explicarse por dimorfismo sexual dentro de una única especie, es decir, diferencias entre machos y hembras. Sin embargo, otros expertos argumentaron en favor de la coexistencia de varias especies humanas en el mismo contexto temporal y geográfico, lo que reavivó la controversia sobre cómo clasificar los fósiles de Dmanisi. Según el estudio, esta cuestión se convirtio en un punto central del diálogo paleoantropológico.
Para esclarecer si los restos pertenecían a una sola especie con variabilidad interna o a diversas especies distintas, el equipo dirigido por Victor Nery de la Universidad de São Paulo —con la colaboración de investigadores brasileños y estadounidenses— optó por examinar la dentición fósil. Tal como destaca el artículo científico, el esmalte dental es la sustancia biológica más resistente producida por los seres humanos, lo que permite identificar especies incluso cuando los cráneos presentan deformaciones o fragmentaciones.
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El estudio se centró en los dientes posteriores (premolares y molares) de tres ejemplares de Dmanisi, comparándolos con datos dentales de 122 fósiles de otras especies como Australopithecus y diversas del género Homo. A través de análisis discriminante lineal realizado sobre un total de 583 dientes, el equipo pudo precisar la afinidad morfológica entre los fósiles.
Los resultados indicaron que el Cráneo 5 (D4500-D2600) se relacionaba más con especies de australopitecos —de aspecto más primitivo—, mientras que los otros dos ejemplares (D2282-D211 y D2700-D2735) mostraban semejanza con humanos tempranos.
En consecuencia, la investigación respalda la existencia de dos especies contemporáneas en Dmanisi: Homo georgicus (Cráneo 5) y Homo caucasi (los otros dos especímenes). Para verificar que estas diferencias dentales no correspondieran solo al dimorfismo sexual, el equipo comparó los dientes de Dmanisi con los de grandes simios actuales —como gorilas y chimpancés—, donde las diferencias sexuales son marcadas.
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Aunque las distancias en tamaño coinciden con los rangos observados en estos primates, la forma y proporciones dentales de los fósiles iban más allá de lo que se podría atribuir únicamente al sexo. Los autores sintetizan, en un comunicado de prensa: “El análisis del área de la corona dental postcanina de los fósiles de homínidos de Dmanisi… respalda la hipótesis de la coexistencia temporal de especies distintas en el yacimiento (Homo caucasi y Homo georgicus)”.
El hallazgo obliga a revisar el modelo clásico que describe la primera migración de homininos fuera de África como un evento protagonizado por una sola especie hace unos 1,8 millones de años. Si efectivamente coexistieron en Dmanisi dos especies que partieron de África casi simultáneamente, la expansión humana debió ser un proceso evolutivo más complejo y diverso, con múltiples líneas diferenciándose y conviviendo en Eurasia.
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Esto lleva a considerar escenarios en los que distintas especies de homininos evolucionaron y se adaptaron fuera de África. El debate sobre si Homo georgicus y Homo caucasi derivan directamente de Homo erectus o si, como sugieren sus similitudes dentales con los australopitecos, se separaron de un ancestro común más antiguo, sigue siendo objeto de estudio y discusión.

Es relevante destacar que, como señalan las últimas publicaciones revisadas en PLOS One, nuevos descubrimientos en otras áreas de Eurasia refuerzan la hipótesis de una colonización inicial anterior y más variada que la propuesta por el modelo tradicional.
A pesar de la solidez de las pruebas aportadas por el análisis dental, los autores del estudio reconocen que será necesario ampliar la muestra de fósiles para alcanzar un consenso científico definitivo. Si bien las diferencias observadas pueden en parte ser compatibles con el dimorfismo sexual, la explicación de varias especies resulta, según los autores, el escenario más probable en este momento. Futuros hallazgos serán determinantes para dilucidar este capítulo fundamental de la evolución humana fuera de África.
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De confirmarse, esta visión descentra al Homo erectus como el único agente de la primera migración hominina y obliga a reconsiderar los modelos existentes sobre diversidad y migración de las especies humanas más allá de África, situando a Dmanisi como enclave clave en el estudio de nuestros orígenes.
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