
Cada día, miles de bebés nacen en ciudades donde el aire contiene niveles elevados de contaminantes invisibles. Un estudio presentado durante la Reunión de las Sociedades Académicas Pediátricas (PAS) 2026 advierte que el simple hecho de respirar en estos entornos puede aumentar notablemente el riesgo de sufrir infecciones respiratorias durante el primer año de vida.
Los datos, obtenidos de la cohorte IDEaL Rome y financiados por los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH/NIAID), muestran una asociación directa entre la exposición a la contaminación del aire ambiente y la carga de enfermedades respiratorias en lactantes. Los primeros meses de vida, una etapa crítica para el desarrollo inmunitario, resultan especialmente sensibles a los efectos de partículas y gases presentes en el ambiente urbano.
La investigación, liderada por el Ospedale Pediatrico Bambino Gesù (OPBG) en colaboración con el Programa de Vacunas de Precisión del Boston Children’s Hospital, se centró en bebés residentes en Roma. El equipo científico realizó evaluaciones clínicas a los 2, 5, 9 y 12 meses de edad, sumando seguimientos telefónicos para registrar episodios de infecciones respiratorias y sibilancias diagnosticadas por profesionales. Donato Amodio, profesor adjunto de OPBG y principal autor del estudio, explicó que “el aire que respiran los bebés durante su primer año de vida no solo afecta a sus pulmones. Podría influir fundamentalmente en su capacidad de respuesta inmunitaria”.

El método incluyó la vinculación de los códigos postales residenciales de cada lactante con las estaciones de monitoreo de calidad del aire más cercanas. Así, se estimó la exposición individual a material particulado (PM₁₀), óxidos de nitrógeno (NOₓ) y dióxido de nitrógeno (NO₂), contaminantes habituales en entornos urbanos con alto tráfico y actividad industrial.
Contaminantes urbanos y mayor riesgo de infecciones
El análisis estadístico reveló correlaciones positivas significativas entre la exposición acumulada a estos contaminantes y la frecuencia de infecciones respiratorias en el primer año de vida. La relación cuantificada fue: PM₁₀ (r=0,47, p<0,001), NOₓ (r=0,39, p<0,001) y NO₂ (r=0,39, p<0,001). También se identificaron asociaciones con los episodios de sibilancias: PM₁₀ (r=0,25), NOₓ (r=0,24) y NO₂ (r=0,23), todos con p<0,001. En cuanto a infecciones específicas como bronquiolitis, bronquitis, otitis media aguda, infección por SARS-CoV-2 y amigdalitis, los resultados mostraron un efecto positivo, aunque más moderado (r promedio ~0,20).
“Encontramos una relación clara y significativa entre los contaminantes urbanos comunes y una mayor incidencia de infecciones respiratorias y sibilancias”, afirmó Amodio. La evidencia respalda la creciente preocupación de la comunidad médica ante el impacto de la contaminación atmosférica en los sistemas inmunitarios infantiles.

Un impacto que trasciende los pulmones
La investigación, que forma parte de un estudio longitudinal financiado por el NIH y el NIAID, concluyó que los contaminantes atmosféricos pueden actuar como disruptores de la maduración inmunitaria durante periodos críticos del desarrollo. La integración de datos de monitoreo ambiental de alta resolución permitirá perfeccionar las estimaciones de exposición y esclarecer los mecanismos que vinculan los contaminantes con el deterioro de las defensas inmunitarias infantiles. Los autores buscan ahora avanzar en la comprensión de cómo la protección ambiental temprana puede reducir la vulnerabilidad de los niños a infecciones en la infancia.
La Reunión de las Sociedades Académicas Pediátricas (PAS), donde se presentó el estudio, reúne cada año a miles de expertos internacionales en salud infantil, lo que amplifica la visibilidad de estos resultados y su potencial influencia en políticas públicas.
Amodio advirtió: “Esta investigación subraya la urgente necesidad de medidas de protección ambiental para salvaguardar a nuestros hijos durante sus periodos de desarrollo más críticos”. El especialista insistió en que la reducción de la exposición a contaminantes del aire debe convertirse en una prioridad de salud pública, especialmente en grandes ciudades.
La investigación apunta a que la protección ambiental temprana puede ser determinante para disminuir la carga de infecciones respiratorias en la infancia y mejorar la capacidad de respuesta inmunitaria ante futuras amenazas.
Últimas Noticias
Tras Artemis II, la NASA prueba una cámara resistente a radiación cósmica para futuras misiones lunares
El dispositivo fue probados por instituciones europeas y marca el inicio de un nuevo estándar técnico requerido para el regreso humano a la superficie del satélite

Un perro con pelaje rojizo sorprende a científicos: qué revela el estudio de su genética
Investigadores analizaron sus características. Por qué aportan pistas para una crianza responsable y la conservación de la diversidad de los canes

Así cambian los hallazgos en Sacsayhuamán la historia del Cusco preincaico: lo que nadie imaginaba
Un avance metodológico sin precedentes permitió revelar vestigios urbanos, impulsando nuevas teorías y una renovada urgencia por conservar el legado andino

Pruebas científicas descartan la manipulación fraudulenta del oro africano en el siglo XVIII
Las muestras halladas en el Whydah Gally muestran purezas y composiciones coherentes con los yacimientos de Ghana, desmintiendo relatos históricos de supuesta adulteración por parte de comerciantes akanes

Chernóbil y la madrugada que cambió la historia: las 7 lecciones que aprendió la ciencia
El desastre nuclear mostró el impacto de la radiación extrema en humanos, flora y fauna. La sorprendente recuperación ambiental y los interrogantes sobre los efectos genéticos a largo plazo




