
Fumar marihuana, aunque sea solo una o dos veces al mes, puede traer problemas en la escuela y afectar el ánimo de los adolescentes.
Así lo demuestra un estudio que fue realizado por investigadores de las universidades de Columbia, Harvard y otras instituciones de los Estados Unidos.
Aportaron evidencias de que el consumo “ocasional” de marihuana también deja huellas. Los resultados se publicaron en la revista Pediatrics de la Academia Estadounidense de Pediatría.

La investigación reveló que cuanto más frecuente es el consumo de cannabis en los adolescentes, mayores son las probabilidades de tener problemas con las notas en la escuela, sentir más estrés y desconectarse de sus planes a futuro.
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Incluso quienes consumen solo una o dos veces al mes presentan más riesgos que quienes no consumen.
El trabajo fue realizado por Ryan Sultan, profesor en el Departamento de Psiquiatría Clínica de la Universidad de Columbia, junto con expertos de Weill Cornell Medicine, Harvard Medical School e Integrative Psych en los Estados Unidos. Contaron con apoyo de los Institutos Nacionales de Salud y la familia Koudjis.
Adolescencia y cannabis: dudas y preguntas

La adolescencia es una etapa en la que el cerebro todavía se encuentra formando conexiones para aprender, controlar impulsos y manejar emociones.
Uno de cada cinco estudiantes de secundaria consume marihuana en los Estados Unidos. Entre los que terminan el colegio, casi el 6% la fuma a diario.
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A diferencia de otras drogas, el cannabis mantiene una presencia estable y, según los expertos, sus productos ahora contienen más THC, que es el compuesto psicoactivo responsable de los efectos en el cerebro y en la conducta.

Los investigadores quisieron entender cómo afecta la marihuana a quienes la usan poco, y si existe una relación directa entre la cantidad de consumo y los problemas escolares o emocionales.
Buscaron respuestas sobre un tema poco estudiado: ¿hay consecuencias incluso si el consumo es mínimo?
El objetivo principal fue analizar si los adolescentes que consumen cannabis, aunque sea solo una vez al mes, corren riesgos académicos, sociales o emocionales mayores que aquellos que no lo hacen. También exploraron si el efecto es más fuerte, cuanto más seguido se utiliza la sustancia.
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Así se hizo el estudio

El equipo analizó datos de 162.532 estudiantes de octavo, décimo y último año de secundaria en los Estados Unidos. La información se obtuvo de encuestas realizadas entre 2018 y 2022.
Los participantes tenían, en promedio, 16 años y provenían de diversos grupos étnicos y sociales. Más de una cuarta parte admitió haber consumido marihuana alguna vez. El 4,6% lo hacía casi todos los días, el 3,6% semanalmente y el 4,8% mensualmente.
Los adolescentes se dividieron en grupos según la frecuencia con la que usaban cannabis: nunca, no actual, mensual, semanal y casi diaria. Los investigadores cruzaron esos datos con su rendimiento escolar, su control de impulsos, su estado emocional y su vida social.
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El análisis estadístico mostró que el consumo, aunque sea ocasional, ya implica riesgos. Los usuarios mensuales tienen más posibilidades de tener notas bajas, dificultades para controlarse y problemas emocionales que quienes no consumen.
El panorama se agrava a medida que sube la frecuencia de consumo. Los que fuman casi todos los días tienen hasta cuatro veces más chances de sacar malas notas y perder interés en la escuela.
Además, los chicos menores de 16 años resultan todavía más vulnerables a estos efectos. Los expertos observaron que el impacto negativo es claro en el rendimiento escolar, el autocontrol y el estado de ánimo.
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En la vida social, la relación fue menos evidente, pero sí presente en quienes consumen con más frecuencia.
Cannabis en adolescentes: alertas y claves

El equipo de investigadores recomendó que padres y cuidadores hablen con los adolescentes sobre el cannabis sin prejuicios y con información clara.
Sugirieron prestar atención a las señales de alerta: bajas en las notas, cambios de humor o desinterés en actividades habituales pueden estar ligados al consumo.
Los científicos aclararon que la investigación no puede probar causa y efecto, solo asociaciones. Además, depende de lo que los propios adolescentes cuentan, lo que puede influir en los resultados.
Sin embargo, resaltaron que existe una relación directa entre la frecuencia del consumo de cannabis y el deterioro escolar y emocional, incluso en quienes lo usan solo una vez al mes.
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Recomiendan que los médicos pregunten siempre a los adolescentes sobre el consumo de cannabis para detectar riesgos a tiempo.
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