
La llamada “panza de cerveza” aparece cuando se acumula grasa en la zona del abdomen, algo que puede pasarle a cualquiera, consuma o no esa bebida alcohólica.
Aunque se suele considerar solo como un tema estético, hoy existe evidencia de que no es lo mismo tener unos kilos de más en todo el cuerpo que acumularlos justo en el abdomen.
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Investigadores de Alemania, liderados por la médica Jennifer Erley, confirmaron que la grasa acumulada en la zona del abdomen puede afectar al corazón más que el sobrepeso general.

La investigación demostró que donde se guarda la grasa importa tanto como cuánto pesa una persona, especialmente cuando se trata de la salud cardíaca.
El estudio se hizo con más de 2.000 participantes en el Centro Médico Universitario Hamburgo-Eppendorf, Alemania, y fue presentado en el encuentro anual de la Sociedad Radiológica de Norteamérica.
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Panza y corazón: conexión peligrosa

El grupo de investigadores quiso saber si la panza de cerveza tiene efectos más dañinos sobre el corazón que el simple hecho de estar con sobrepeso en general.
Para esto, analizaron la relación cintura-cadera, un número fácil de calcular que indica la grasa acumulada en la zona abdominal y es clave para saber si existe un riesgo extra para la salud.
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La Organización Mundial de la Salud (OMS) explica que si la cintura mide mucho más que la cadera, hay que prestar atención, porque se trata de grasa visceral, la que rodea los órganos por dentro del cuerpo, y que puede traer problemas.
Una relación cintura-cadera mayor a 0,90 en hombres y mayor a 0,85 en mujeres indica obesidad abdominal y riesgo elevado para la salud.
El índice de masa corporal (IMC), que se calcula con el peso y la altura, no dice dónde está la grasa.
Por eso, los investigadores compararon las dos formas de medir y buscaron aclarar cuál ayuda mejor a identificar quién tiene más chances de sufrir daños en el corazón.
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El estudio reveló datos clave

Los investigadores trabajaron con 2.244 adultos entre 46 y 78 años, de los que casi la mitad eran mujeres. Todos participan en el Estudio de Salud de la Ciudad de Hamburgo, una gran encuesta de salud en Alemania.
Primero, les midieron el IMC y también la cintura y la cadera. Con el IMC, el 69% de los hombres y el 56% de las mujeres caían en la categoría de sobrepeso u obesidad.
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Con la relación cintura-cadera esos números subieron: el 91% de los hombres y el 64% de las mujeres tenían obesidad abdominal.

Luego usaron resonancias magnéticas para ver detalles del corazón de cada participante.
Estas imágenes dejaron ver si las paredes del corazón eran más gruesas, si las cavidades internas eran pequeñas y si existía algún otro cambio por la grasa acumulada.
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El estudio reveló que el sobrepeso general, medido con IMC, estaba más relacionado con corazones grandes.
Pero la llamada panza de cerveza se asociaba a corazones con paredes gruesas y cámaras pequeñas, lo que puede ser más peligroso.
“La obesidad abdominal, una alta relación cintura-cadera, se asocia con patrones de remodelación cardíaca más preocupantes que un índice de masa corporal (IMC) alto por sí solo”, dijo Erley.
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“Parece generar una forma potencialmente patológica de remodelación cardíaca, hipertrofia concéntrica, donde el músculo cardíaco se engrosa, pero el tamaño global del corazón no aumenta, lo que lleva a volúmenes cardíacos menores”.

De hecho, “las cámaras internas se hacen más pequeñas, por lo que el corazón contiene y bombea menos sangre. Este patrón dificulta que el corazón se relaje adecuadamente y, con el tiempo, puede llevar a una insuficiencia cardíaca”, comentó.
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Estos efectos aparecieron más en hombres, principalmente en la parte del corazón que manda sangre a los pulmones.
Además, “la obesidad también se asoció a cambios sutiles en el tejido cardíaco de los hombres, detectables solo con resonancia magnética cardíaca avanzada”.
Los daños no desaparecían, aunque las personas tuvieran presión normal, no fumaran ni tuvieran diabetes ni colesterol alto.
La diferencia entre hombres y mujeres podría estar relacionada con la edad en que empiezan a acumular grasa abdominal o por hormonas, pero eso no quedó claro y necesita que se estudie más.
Cómo evitar riesgos por la llamada panza de cerveza

Cualquier persona puede saber en su casa si tiene panza de cerveza. Solo hace falta una cinta métrica: se mide la cintura, se mide la cadera y se divide la primera cifra por la segunda. Si ese número supera el que recomienda la OMS, hay que estar atentos porque podría haber riesgos.
El grupo de investigadores recomendó que los médicos y los especialistas no se enfoquen solo en el peso total, sino que también presten atención al vientre de sus pacientes.
“Este estudio debe alertar a radiólogos y cardiólogos para estar más atentos a que esta remodelación podría atribuirse independientemente a la obesidad”, señaló Erley.
Entre los límites del estudio está que solo incluyó adultos sanos, así que no se puede decir si lo mismo pasa en los niños o en personas con problemas de salud graves.

Tampoco explica por qué los hombres se ven más afectados, solo deja esa puerta abierta para futuros trabajos.
En diálogo con Infobae, el doctor Marcos Mayer, médico especialista en nutrición, investigador en salud del Conicet y miembro de la Sociedad Argentina de Nutrición (SAN), comentó: “Hoy para la estimación del riesgo cardiovascular en nuestros pacientes se deben utilizar métodos de evaluación que permitan estimar la distribución adiposa, un aspecto que no es evaluado por el índice de masa corporal”.
Por ese motivo, “la medición del perímetro de cintura, la evaluación del índice cintura/cadera u otros índices como el índice cintura/talla, solo por mencionar algunos, resultan más adecuados”, enfatizó.

El doctor Mayer aclaró que “la obesidad abdominal puede ser resultado de múltiples factores, aunque existe la creencia popular de que se trata de una consecuencia exclusiva del consumo de alcohol”.
Detalló diferencias entre varones y mujeres. “En los varones, el depósito de grasa se produce especialmente a nivel abdominal. En cambio, antes de la menopausia, las mujeres tienden a acumular las reservas lipídicas con mayor frecuencia a nivel fémoro-glúteo”, dijo.

Luego de la menopausia, esa distribución tiende a unificarse entre sexos. “Se observa luego que tanto hombres como mujeres acumulan grasa principalmente a nivel central”, añadió.
Para encontrar una solución a la “panza de cerveza”, “hay que mantenerse físicamente activo, comer de manera variada y saludable, y consultar a un profesional de la salud, ni bien se empiece a notar la panza de cerveza”, aconsejó el experto. Eso puede hacer la diferencia a la hora de cuidar el corazón.
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