Un estudio reciente de investigadores de la Universidad de Kyushu ha documentado una estrategia inédita de parasitismo social en hormigas: ciertas especies logran que las obreras de una colonia maten a su propia reina mediante manipulación química, lo que permite que la reina intrusa tome el control y ponga sus propios huevos.
Según New Scientist, este hallazgo amplía el conocimiento sobre la complejidad de las interacciones en la naturaleza y podría tener implicaciones para el control de especies invasoras.
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El parasitismo social en hormigas se ha registrado en unas 230 especies, donde una especie parásita infiltra la colonia de otra para poner sus huevos, robar larvas o apoderarse del nido. Tradicionalmente, se creía que la reina invasora debía enfrentarse físicamente a la reina residente para tomar el control.

Sin embargo, la investigación liderada por Keizo Takasuka, Taku Shimada y Yuji Tanaka en la Universidad de Kyushu describe un mecanismo más sofisticado: la manipulación química de las obreras para que sean ellas quienes eliminen a su propia madre, la reina original. New Scientist destaca que estos comportamientos complejos suelen pasar desapercibidos, ya que ocurren en la privacidad de los nidos subterráneos.
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Experimentos y hallazgos
Los experimentos y observaciones se centraron en dos especies de hormigas parásitas, Lasius orientalis y Lasius umbratus, y sus respectivas especies hospedadoras, Lasius flavus y Lasius japonicus.
Según la Universidad de Kyushu, la primera observación de este fenómeno se realizó en 2021, cuando Taku Shimada, aficionado a las hormigas y autor principal del estudio, documentó en su blog cómo una reina de Lasius orientalis, al ser introducida accidentalmente en un nido de Lasius flavus, provocó que las obreras mataran a su propia reina.
Posteriormente, Yuji Tanaka observó un comportamiento similar en Lasius umbratus y Lasius japonicus, siguiendo los mismos métodos de observación.

Para comprender cómo la reina parásita lograba infiltrarse, los investigadores replicaron el proceso en laboratorio. La clave fue el camuflaje químico: la reina intrusa fue alojada con obreras y capullos de la colonia hospedadora durante una noche, lo que le permitió adquirir el olor característico del nido. Este camuflaje resultó esencial para superar las defensas iniciales, ya que, de intentar una infiltración directa, las obreras la habrían atacado de inmediato, según explicó Takasuka a la Universidad de Kyushu.
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Una vez dentro, la reina parásita desplegó su estrategia principal: roció a la reina residente con un fluido identificado como ácido fórmico, un compuesto defensivo común en hormigas. New Scientist señala que este ácido, en este contexto, actúa como una señal social engañosa.
Takasuka comparó el proceso con una escena de la serie The Walking Dead, donde los personajes se camuflan con sangre de zombis para pasar desapercibidos, aunque advirtió que el camuflaje suele fallar y quienes son descubiertos sufren ataques brutales.
Diferencias entre especies y relevancia ecológica
En el caso de Lasius orientalis, la reina parásita roció a la hospedadora unas 15 veces durante 20 horas, lo que agitó progresivamente a las obreras hasta que, tras cuatro días, mutilaron y mataron a su propia madre.
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Por su parte, la reina de Lasius umbratus necesitó solo dos rociadas para desencadenar un ataque inmediato y letal de las obreras contra la reina original.
En ambos casos, tras el matricidio, las obreras aceptaron a la reina intrusa, que comenzó a poner huevos atendidos por la colonia huérfana, según detalló la Universidad de Kyushu.
El mecanismo detrás de esta manipulación radica en la percepción del ácido fórmico como una señal de peligro. Takasuka explicó que, al cubrir repentinamente a la reina con una gran cantidad de este compuesto, las obreras interpretan la situación como una crisis que amenaza a la colonia, lo que desencadena su comportamiento defensivo y agresivo contra la reina.
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Tanto la especie parásita como la hospedadora pertenecen al mismo género y reconocen el ácido fórmico como una señal de alarma, lo que facilita el engaño.

La comparación entre Lasius orientalis y Lasius umbratus revela diferencias en la eficacia y rapidez de la estrategia. Mientras la primera requiere múltiples aplicaciones del químico y un proceso prolongado, la segunda logra el mismo resultado con solo dos intervenciones.
La Universidad de Kyushu subraya que, aunque ambas especies no son parientes cercanas, comparten el género y han desarrollado de forma independiente este tipo de parasitismo social, un ejemplo de convergencia evolutiva.
Aplicaciones potenciales
Las implicaciones de este hallazgo van más allá de la biología de las hormigas. Según New Scientist, comprender estas estrategias podría abrir nuevas vías para el control de especies invasoras, un desafío importante para los ecosistemas en todo el mundo.
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La investigación sugiere que el estudio de estos mecanismos de manipulación social en insectos puede ofrecer herramientas innovadoras para abordar problemas ecológicos de gran escala.
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