
Los canguros de Australia siguieron una vía evolutiva opuesta a la de otros herbívoros del mundo, desarrollando un esmalte dental mucho más grueso para sobrevivir alimentándose de pasto. De acuerdo con la Universidad de Flinders y un estudio publicado en Science este mecanismo contrasta con las soluciones dentales observadas en mamíferos de otros continentes.
Para estos expertos, la evolución de los canguros se consideró “al revés” porque, a diferencia de la mayoría de los herbívoros que comen hierba, no desarrollaron dientes de corona alta y crestas complejas.
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En lugar de eso, mantuvieron dientes relativamente bajos, reforzados por un esmalte dental muy grueso, lo que les permitió prosperar en ecosistemas dominados por pastos y donde otros grupos se extinguieron.

Paleontólogos de la Universidad de Flinders, junto con el Instituto Max Planck, estudiaron dientes fósiles y actuales de canguros para entender este fenómeno evolutivo. Utilizaron escaneos por rayos X en piezas de museos australianos y laboratorios internacionales, abarcando un “experimento natural” de cerca de 50 millones de años.
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Según Science, los resultados mostraron que el esmalte dental grueso fue la clave para resistir el desgaste producido por hierba, polvo y sílice en la dieta de los canguros.
Diferencias entre canguros y otros herbívoros
En regiones como Eurasia y América, herbívoros tales como caballos o ciervos desarrollaron dientes de corona alta y crestas complejas para hacer frente a la abrasión de los pastos. Esto prolonga la vida útil de sus dientes y se acompaña de una masticación lateral.
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Sin embargo, según el doctor Aidan Couzens de la Universidad de Flinders, los canguros evolucionaron de otra manera. “En cierto modo, la historia evolutiva de los mamíferos herbívoros en Australia está al revés, porque los herbívoros que mastican verticalmente (es decir, los canguros) se impusieron, mientras que en los continentes del norte ocurrió lo contrario”, explicó.

Los canguros, en vez de seguir el patrón típico de dientes altos y masticación lateral visto en ungulados, conservaron piezas similares a las de animales que se alimentan de hojas, pero con una característica singular: un marcado engrosamiento del esmalte dental. Esto apareció durante la separación de Australia de otros continentes, generando un contexto único para la evolución local.
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El “truco” evolutivo del esmalte dental grueso
El análisis, basado en el estudio de más de 76 especies entre fósiles y canguros actuales, confirmó que estos animales se adaptaron al desgaste recurriendo a un esmalte dental mucho más grueso que el de otros mamíferos herbívoros.
El profesor Gavin Prideaux, coautor del estudio, señaló: “Descubrimos que los canguros que pastan invierten en un esmalte dental grueso casi tanto como los antepasados humanos famosos por su grueso esmalte, como Paranthropus”. Esta solución evolutiva demostró que desafíos alimenticios similares pueden dar lugar a respuestas parecidas en especies muy diferentes.
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Según el suplemento de Science, los investigadores utilizaron técnicas avanzadas de microtomografía computarizada para comparar dientes fósiles y actuales. Se detectó que incluso los canguros más antiguos, que comían sobre todo hojas, presentaban un esmalte sustancialmente más grueso que otros marsupiales.
¿Por qué triunfaron los canguros en Australia?
Durante unos 50 millones de años, Australia fue escenario de un “experimento natural” en la evolución de mamíferos marsupiales. Otros grupos similares, emparentados con los wombats y con dientes de aspecto más apto para pastar, tenían la ventaja al principio. Sin embargo, de acuerdo con la Universidad de Flinders, la mayoría de estos linajes desapareció, quedando solo los wombats y los propios canguros.
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Aunque estos otros marsupiales parecían estar mejor adaptados, factores ambientales y la competencia con canguros capaces de sobrevivir en zonas áridas contribuyeron a su extinción. La salida de estos grupos permitió que los canguros colonizaran distintos hábitats y se convirtieran en el grupo dominante entre los herbívoros del continente.
Las conclusiones del trabajo, difundidas por la Universidad de Flinders y reflejadas en Science, mostraron que una adaptación eficiente no siempre asegura el éxito evolutivo. La supervivencia depende también del azar, la competencia y otros factores imprevistos.
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La historia de los canguros confirmó que, dentro del proceso evolutivo, el triunfo de una especie puede depender tanto de la adaptabilidad como de acontecimientos fortuitos y del contexto particular de su entorno.
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