La noches en el Cerro Pachón de los Andes chilenos, ya no es la misma. El Observatorio Vera C. Rubin comenzó a explorar el universo y, con la publicación de sus primeras imágenes astronómicas el 23 de junio pasado, marca el inicio de una nueva etapa en la observación del cosmos.
Frente a estos avances astronómicos, la revista IEEE Spectrum informó que este centro, ubicado cerca de La Serena y Santiago, se prepara para ejecutar el Legacy Survey of Space and Time (LSST), un ambicioso mapeo del cielo austral que se extenderá durante una década.

Primeras imágenes y capacidad tecnológica
Entre las primeras imágenes difundidas destaca una sección del cúmulo de Virgo, con galaxias espirales, sistemas en fusión y estrellas de la Vía Láctea. La captura, obtenida tras más de 10 horas de observación, representa apenas el 2% del campo de visión de una sola toma. También se reveló una imagen de las nebulosas Trífida y Laguna, compuesta por 678 exposiciones tomadas en 7 horas.
Estas imágenes ilustran la potencia del observatorio y anticipan su valor científico. El telescopio principal, el Simonyi Survey Telescope, está montado a 2.647 metros sobre el nivel del mar. Su espejo primario de 8,4 metros de diámetro, fabricado en una sola pieza de vidrio borosilicato, funciona como dos espejos en uno gracias a su curvatura.
La cámara del LSST, considerada la más grande construida hasta ahora, mide lo mismo que un automóvil pequeño y pesa 2.800 kilogramos. Incorpora 189 sensores CCD distribuidos en 21 módulos, capaces de capturar imágenes de 3.200 millones de píxeles a través de seis filtros que abarcan desde el infrarrojo cercano hasta el ultravioleta. Su sistema de lectura procesa toda la información en solo 2 segundos.
Una característica distintiva del telescopio es su velocidad de movimiento, de hasta 3,5 grados por segundo, facilitada por un banco de capacitores que entrega un megavatio de potencia para evitar caídas de tensión durante las maniobras.

Relevamiento sistemático y potencial científico
El LSST tiene como propósito realizar un monitoreo sistemático del cielo visible desde el hemisferio sur. Cada noche se tomarán unas mil imágenes, una cada 34 segundos, cubriendo la totalidad del cielo observable en 3 a 4 noches. Al término del proyecto, se habrán generado más de 2 millones de imágenes y 500 petabytes de datos, con cada objeto observado en promedio 825 veces.
Según Željko Ivezić, director de construcción del observatorio, se espera identificar 6 millones de cuerpos del sistema solar, 17.000 millones de estrellas de la Vía Láctea y 20.000 millones de galaxias. Con un campo de visión de 9,6 grados cuadrados —equivalente a 45 lunas llenas— Rubin complementará el trabajo de telescopios como el Hubble y el James Webb, cuyo campo de observación es más limitado.
Asimismo, el método de coadding, que combina múltiples exposiciones de un mismo sector, permitirá obtener imágenes con resolución comparable a las del Hubble, pero sobre un área mucho mayor. Algunas regiones seleccionadas, denominadas deep drilling fields (campos de perforación profunda), recibirán hasta 23.000 exposiciones.

Retos técnicos y experiencias del equipo
La construcción del observatorio supuso diversos desafíos técnicos y logísticos. Cerro Pachón fue seleccionado por sus condiciones atmosféricas estables y la baja humedad, influenciada por la corriente de Humboldt. Sin embargo, la instalación y calibración del sistema requirió años de trabajo colaborativo entre cientos de especialistas internacionales.
William O’Mullane, subdirector del proyecto, declaró en IEEE Spectrum: “Esto nunca se había visto antes”. Mientras que Marina Pavlovic, encargada del proceso de puesta en marcha, definió esta etapa como “el comienzo de una nueva era en la astronomía”.
Durante esta fase se solucionaron fallas como problemas en la refrigeración o la apertura de la cúpula. Guillem Megias Homar, responsable de óptica adaptativa, relató: “Fue una explosión de emociones. Todo por lo que hemos trabajado es finalmente una realidad. ¡Estamos en el cielo!”.

Datos en tiempo real y acceso abierto
El observatorio genera un volumen de datos sin precedentes. Cada imagen se transmite en menos de 10 segundos desde la cima de Cerro Pachón hasta el Laboratorio Nacional de Aceleradores SLAC (en California), mediante una red de fibra óptica de alta capacidad. Allí, las imágenes se calibran y comparan con referencias anteriores para detectar cambios.
Toda la información recopilada por Rubin será accesible para la comunidad científica en pocos días, lo que representa un cambio respecto a los modelos tradicionales. “Hemos prometido que tomaremos cada imagen de todo lo que cualquiera haya querido ver”, afirmó Kevin Reil, científico del observatorio.
Además, el código de procesamiento está disponible en GitHub, lo que facilita la revisión colaborativa y fomenta la mejora continua. A su vez, el equipo evalúa la incorporación de inteligencia artificial y modelos de aprendizaje automático para optimizar la gestión de datos.

Cambio de paradigma para la astronomía
El inicio de operaciones del Observatorio Vera C. Rubin marca un punto de inflexión en la observación del cosmos. A lo largo de la próxima década, el LSST proporcionará una visión dinámica del universo, permitiendo el estudio de fenómenos transitorios, la detección de nuevos objetos y la generación de un catálogo sin precedentes.
Con su infraestructura avanzada, su enfoque colaborativo y su compromiso con el acceso abierto, el Observatorio Vera C. Rubin se consolida como un referente mundial en la exploración astronómica, abriendo el camino a descubrimientos que podrían redefinir la comprensión del universo.
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