
La sangre es un fluido esencial para la vida que circula por todo el cuerpo. Cada célula sanguínea comienza su vida como una célula no especializada llamada célula madre, luego madura y pasa a desempeñar una función específica por un tiempo limitado.
Con el paso de los años, el sistema sanguíneo envejece y se degrada debido a que la competencia entre las células madre que lo componen se desequilibra. Eso altera la producción de nuevas células y aumenta la posibilidad de sufrir enfermedades.
Ahora, científicos consiguieron identificar cómo el envejecimiento afecta al sistema sanguíneo humano a través del análisis de marcas químicas en el ADN, conocidas como metilaciones. Estas marcas, que actúan como un “código de barras”, permiten rastrear el origen de las células sanguíneas hasta su progenitora original.
Uno de los líderes de la investigación, el científico argentino Alejo Rodríguez-Fraticelli, quien trabaja en el Instituto de Investigación Biomédica (IRB Barcelona) en España, fue entrevistado por Infobae y contó que los resultados que obtuvieron abren posibilidades para detectar enfermedades relacionadas con la vejez y desarrollar terapias que retrasen el envejecimiento.

“Hicimos una prueba de principios”, resaltó. “Sabemos que hay mucho por investigar a partir de los resultados. Pero una potencial utilidad inmediata podría ser el desarrollo de pruebas que detecten células que pueden convertirse en tumores”, detalló.
El científico codirigió la investigación, que fue publicada en la revista Nature, con Lars Velten, jefe de grupo en el Centro de Regulación Genómica (CRG) en Barcelona.
También colaboraron investigadores de otros centros de España, Alemania, Reino Unido, Estados Unidos y Suiza.
Cómo es el código del envejecimiento sanguíneo

El equipo de investigación desarrolló una técnica innovadora que puede “leer” las marcas químicas en el ADN de las células de la sangre.
El doctor Rodríguez-Fraticelli explicó a Infobae: “Las células contienen un mosaico de alteraciones genéticas y epigenéticas que las hacen únicas dentro de cada individuo. Estas marcas permiten reconstruir como un “árbol genealógico de las células sanguíneas”.
El análisis de esas marcas no solo dio información sobre el origen de las células, sino que también permite entender de qué forma los cambios en el ADN afectan al envejecimiento del sistema sanguíneo.
Por eso, el enfoque de los investigadores podría ser clave para identificar las causas de enfermedades relacionadas con la edad y diseñar estrategias para prevenirlas o tratarlas de manera más efectiva en el futuro.
Cómo empezó la investigación

El estudio tuvo como objetivo principal explorar de qué manera el envejecimiento afecta la dinámica del sistema sanguíneo. Para eso, desarrollaron la técnica que llaman EPI-Clone que sirve para rastrear clones de células con base en metilación del ADN.
“Nuestro método permite el rastreo de linajes celulares en células madre hematopoyéticas sin la necesidad de realizar manipulación genética”, señaló.
EPI-Clone se basa entonces en la detección de patrones específicos de metilación en las células. Fue aplicado a un total de 230.358 células individuales provenientes de decenas de individuos.

Los experimentos incluyeron modelos de envejecimiento en ratones y la comparación directa con hematopoyesis humana. “Se usaron células de donantes de médula ósea que habían dado su consentimiento informado”, comentó.
Los resultados mostraron que el envejecimiento genera una expansión clonal significativa. A medida que se envejece, se pierde diversidad clonal.
“El proceso es más lento en los ratones que en los humanos. Es posible que como los ratones están en ambientes controlados de laboratorio, no sufren las exposiciones que los seres humanos enfrentan a lo largo de su vida. Es una cuestión para estudiar más”, dijo.

En humanos, los investigadores extrapolaron resultados al usar EPI-Clone en muestras de médula ósea de adultos jóvenes y mayores. Se descubrió que el envejecimiento también induce expansiones clonales. “Se trata de un fenómeno que se desconocía que era universal”, resaltó.
El estudio aportó evidencias de que la técnica EPI-Clone puede caracterizar el envejecimiento del sistema sanguíneo y sugiere que la pérdida de complejidad clonal contribuye al declive asociado a la edad.
“A veces las personas mayores se vacunan y no consiguen el mismo nivel de protección de los jóvenes —comentó el investigador—. Esa diferencia podría estar relacionada con el modo en que se da el envejecimiento sanguíneo. Sin dudas, el trabajo que publicamos genera más preguntas que requieren continuar con más investigaciones”.
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