
Las bananas o plátanos, una de las frutas más consumidas en el mundo, esconden un detalle que muchos encuentran molesto: los filamentos o fibras blancas que se adhieren a su pulpa. Estas fibras, conocidas técnicamente como floema, son esenciales para el desarrollo del fruto, según informó HuffPost.
Nicholas D. Gillitt, vicepresidente de investigación en nutrición y director del Instituto de Nutrición Dole, explicó que estos tubos cribosos son responsables de transportar nutrientes a lo largo del plátano mientras crece. Aunque no se han realizado estudios específicos sobre su valor nutricional, Gillitt sugiere que podrían contener más y diferentes tipos de fibra y componentes estructurales en comparación con la pulpa comestible de la banana.
A pesar de su textura poco agradable, la fibras del floema son seguras para el consumo. “Como parte de la banana, por supuesto que son seguros para comer”, afirmó Gillitt. Sin embargo, la cuestión de si son agradables al paladar es otra historia.
En general, todas las partes de las frutas son saludables, y aunque no hay evidencia que sugiera que estos tubos cribosos del floema sean perjudiciales, su pequeño tamaño en comparación con el resto de la banana hace que su impacto nutricional sea mínimo.
El rechazo hacia estos filamentos ha sido tal que algunas personas han creado blogs dedicados a expresar su desagrado. Sin embargo, desde una perspectiva científica, no se han recibido quejas significativas sobre los haces de floema en los estudios realizados por Dole, según Gillitt.
“Desde la perspectiva de un científico que ha llevado a cabo varios ensayos clínicos con cientos de sujetos comiendo grandes cantidades de bananas, puedo afirmar categóricamente que no he sido informado de un solo caso en el que un sujeto haya encontrado molestos estos “hilos” de floema, añadió.

La posibilidad de desarrollar una banana sin estos filamentos existe, pero no parece ser una prioridad. “Sí, es potencialmente posible, pero si las fibras del floema son necesarias para la adecuada distribución de nutrientes en la planta y no son realmente molestos, ¿cuál sería el motivo?”, cuestionó Gillitt en el artículo de HuffPost. Desde la perspectiva de la empresa, sería más importante invertir en variedades de bananas resistentes a enfermedades o con mayor contenido nutricional.
Aunque las fibras del floema pueden ser una molestia para algunos, cumplen una función crucial en el desarrollo de la banana y son seguros para el consumo. La investigación y los recursos podrían estar mejor dirigidos a mejorar otros aspectos del cultivo y la nutrición de las bananas.
Últimas Noticias
Colillas en los nidos: la estrategia de los herrerillos urbanos abre preguntas sobre salud y adaptación
Un nuevo estudio revela cómo estas aves emplean residuos de cigarrillo para proteger a sus crías de parásitos, aunque persisten dudas sobre los efectos tóxicos a largo plazo y los riesgos para su desarrollo en entornos urbanos

Cómo un estudio revolucionó la visión sobre la alimentación de la antigua Mesopotamia
El análisis de restos dentales en Abu Tbeirah permitió reconstruir por primera vez la dieta real de la población común, revelando diferencias notables respecto a las imágenes transmitidas por los textos históricos de la época

Por qué el hielo invisible bajo la nieve está cambiando el riesgo de avalanchas en Estados Unidos
El aumento de temperaturas y las precipitaciones líquidas en zonas altas transforman la estructura del manto nivoso, generando desafíos inéditos para especialistas y habitantes de regiones alpinas

Un estudio de ADN antiguo revela que humanos y perros convivían hace 14.000 años
Una investigación liderada por la University of York demuestra, mediante análisis genéticos y arqueológicos, que la domesticación de estos animales y su integración en comunidades humanas comenzó antes de lo que se pensaba

La sorprendente razón por la que algunos niños son más inteligentes, según un estudio
Una investigación realizada en Países Bajos señala el elemento clave que diferencia el rendimiento intelectual en etapas tempranas de la vida


