
El telescopio espacial Hubble de la NASA ha documentado la inesperada desintegración del cometa C/2025 K1 (ATLAS), un hallazgo poco frecuente que podría aportar información inédita sobre la naturaleza y evolución de estos cuerpos celestes.
Esta observación, registrada apenas un mes después del máximo acercamiento del cometa al Sol, conmocionó a la comunidad científica por la baja probabilidad de presenciar tal evento en tiempo real y arroja nuevas luces sobre los procesos físicos y químicos que rigen el destino de los cometas, según la publicación de la revista Icarus.
El primer registro de una fragmentación cometaria observada casi en tiempo real
El equipo liderado por Dennis Bodewits, profesor del Departamento de Física de la Universidad de Auburn, había intentado durante años captar la fragmentación de un cometa con el Hubble sin éxito. Paradójicamente, fue al enfocar un objetivo distinto —ante la imposibilidad técnica de observar el cometa originalmente seleccionado— cuando consiguieron documentar el fenómeno que consideraban “prácticamente imposible”, en palabras de John Noonan, coinvestigador y también profesor en Auburn.
PUBLICIDAD
Noonan explicó que el hallazgo fue fortuito: “Este cometa se observó porque nuestro cometa original no era visible debido a nuevas limitaciones técnicas tras ganar nuestra propuesta. Tuvimos que encontrar un nuevo objetivo, y justo cuando lo observamos, se desintegró, algo prácticamente imposible”.

El cometa K1 comenzó a fragmentarse ocho días antes de ser captado por el Hubble. De acuerdo con Noonan, cuando analizó las imágenes, “vi que había cuatro cometas en esas imágenes, cuando solo habíamos previsto observar uno. Así supimos que se trataba de algo realmente especial”.
Las imágenes tomadas por el telescopio entre el 8 y el 10 de noviembre de 2025, tres capturas de 20 segundos cada una, permitieron observar al menos cuatro fragmentos del núcleo cometario, cada uno rodeado de su propia coma, esa envoltura difusa de gas y polvo tan característica de estos cuerpos. Mientras el Hubble realizaba la observación, uno de los fragmentos más pequeños también se desintegró, lo que permitió seguir con precisión la cronología del proceso de fragmentación.
PUBLICIDAD
La trayectoria de K1 incluyó un perihelio —el acercamiento máximo al Sol— dentro de la órbita de Mercurio, cerca de un tercio de la distancia que separa a la Tierra del Sol. Según la reconstrucción del suceso, la fragmentación ocurrió poco después del perihelio, un momento en que los cometas de largo período como K1 experimentan su mayor exposición térmica y tensión gravitacional, circunstancias que suelen acelerar su desintegración.
En el momento de la fragmentación, K1 tenía un tamaño ligeramente superior a la media de los cometas conocidos, con un diámetro aproximado de 8 kilómetros. El equipo calculó que el acontecimiento sucedió cuando el cometa se encontraba a unos 250 millones de millas (alrededor de 402 millones de kilómetros) de la Tierra y ya se dirigía hacia el exterior del sistema solar, ubicado en la constelación de Piscis y sin expectativas de regreso.
PUBLICIDAD

Un laboratorio natural sobre el origen y la evolución de los cometas
Para Bodewits, la auténtica importancia de observar directamente la fragmentación radica en la oportunidad de analizar materiales originales que dan pistas sobre la formación del sistema solar. “Los cometas son restos de la era de la formación del sistema solar, por lo que están hechos de materia antigua: los materiales primordiales que dieron origen a nuestro sistema solar”, explicó Bodewits. No obstante, advirtió que estos cuerpos no se mantienen intactos: han sido transformados por la radiación solar y los rayos cósmicos, de modo que la composición observada es resultado de procesos tanto primitivos como evolutivos. “Al abrir un cometa, se puede observar el material antiguo que no ha sido procesado”.
El análisis de la fragmentación de K1 aportó un dato sin precedentes. Según Noonan, “nunca antes el Hubble había captado la fragmentación de un cometa tan cerca del momento exacto de su desintegración. Normalmente, esto ocurre entre unas semanas y un mes después. En este caso, pudimos observarlo tan solo unos días después”. Esta proximidad temporal entre el evento y la observación permite dilucidar procesos antes no documentados sobre la física superficial del cometa, como la formación y expulsión de capas de polvo.
PUBLICIDAD
Las imágenes del Hubble revelaron que, tras la ruptura del núcleo, la intensa agudeza visual del telescopio distinguió con claridad los fragmentos y sus comas asociadas, mientras que los observatorios terrestres apenas detectaron manchas luminosas. El seguimiento preciso del proceso posibilitó reconstruir el momento en que los cuatro fragmentos documentados por el Hubble integraban una sola pieza original.

Una composición química diferente y nuevos enigmas físicos
El equipo de investigación trabaja actualmente en el análisis de los gases emitidos por los fragmentos de K1, utilizando los instrumentos STIS (Espectrógrafo de Imágenes del Telescopio Espacial) y COS (Espectrógrafo de Orígenes Cósmicos) del Hubble. Los estudios realizados desde la Tierra ya indicaron que K1 presenta una cantidad significativamente menor de carbono respecto a cometas estudiados en misiones anteriores, lo que lo convierte en un caso extraordinario para comprender la diversidad química de estos objetos.
PUBLICIDAD
Este hallazgo plantea interrogantes sobre los mecanismos que rigen el brillo de los cometas al fragmentarse. Los modelos habituales predicen que la exposición de hielo fresco tras la fragmentación debería provocar un aumento inmediato del brillo, visible como una erupción intensa desde la Tierra.
No obstante, el caso de K1 mostró un retraso: la luminosidad no se incrementó de forma instantánea. Entre las hipótesis sugeridas por el equipo figura que podría ser necesario formar una costra de polvo seco sobre el hielo puro, la cual se desprendería posteriormente. Otra posibilidad es que el calor deba penetrar en las capas subsuperficiales para generar presión y provocar la eyección súbita del material.
PUBLICIDAD
Noonan resumió este hallazgo: “Esto nos revela algo muy importante sobre la física de lo que sucede en la superficie del cometa. Podríamos estar observando la escala de tiempo necesaria para la formación de una capa de polvo sustancial que luego puede ser expulsada por el gas”.

El papel del Hubble y la oportunidad científica irrepetible
La observación detallada de la desintegración de K1 constituye un avance metodológico porque permite conectar los procesos físicos internos del cometa con las señales que detectan los instrumentos a distancia. Al poder reconstruir la separación de los fragmentos y contrastar el tiempo transcurrido con la aparición de fenómenos luminosos observables, los científicos logran trazar una secuencia temporal precisa, condición que difícilmente se cumple en otros estudios cometarios.
PUBLICIDAD
Bodewits resumió el valor de este acontecimiento: “Lo irónico es que ahora estamos estudiando un cometa común y corriente y se desmorona ante nuestros ojos”. Esta oportunidad surgida por azar ayudará a calibrar la visión de los telescopios espaciales en la búsqueda de fragmentaciones futuras y permitirá establecer un marco de comparación para la composición y comportamiento de otros objetos similares.
El cometa C/2025 K1 (ATLAS), que los astrónomos no deberían confundir con el cometa interestelar 3I/ATLAS, es ahora un conjunto de fragmentos viajando hacia las profundidades del espacio y se considera improbable que su trayectoria lo lleve a regresar. El equipo espera que la información recabada permita profundizar en el conocimiento de los materiales más antiguos y menos alterados por la radiación del sistema solar, aportando piezas esenciales al rompecabezas de la ciencia planetaria, a través de estudios futuros que continuarán con el legado del Hubble y otros telescopios espaciales de la NASA.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
La NASA eligió al primer astronauta europeo para una misión del programa Artemis rumbo a la Luna
El italiano Luca Parmitano integrará el equipo junto a Randy Bresnik, Frank Rubio y Andre Douglas, mientras los entrenamientos ya incluyen ejercicios en Maryland, simulaciones con trajes y un ensayo de seis horas con incidentes

El drama de los osos grizzly: una bióloga los monitoreó cinco años y descubrió por qué les cuesta sobrevivir
La científica canadiense siguió durante un lustro a 13 a animales liberados con collares GPS. El 83% murió y los datos obligan a repensar cómo se crían en cautiverio

Una misión de la NASA busca predecir las tormentas solares y su impacto en la Tierra
Los científicos lograron en una primera prueba de concepto anticipar con un margen de apenas 30 minutos la llegada de una eyección, un avance que podría mejorar de forma drástica la protección de satélites, redes eléctricas y vuelos tripulados

El Niño se fortalece: el pronóstico trimestral anticipa lluvias abundantes en varias provincias argentinas
El Servicio Meteorológico Nacional publicó el informe de agosto a octubre y advirtió que varias áreas del país podrían registrar precipitaciones superiores a lo habitual. Cuáles serán las zonas más afectadas

Un cohete cayó en la Luna: la NASA y SpaceX esperan para confirmar el impacto
El choque programado del Falcon 9 en el satélite de la Tierra se trata de un experimento único que desafía la observación y la gestión del espacio. Astrónomos en todo el mundo también buscan la ansiada fotografía



