La novela de los astronautas varados en el espacio continúa, pero no con buenas noticias para Boeing. La NASA ha decidido que sus astronautas que viajaron en la fallida cápsula Starliner, regresen a la Tierra pero a bordo de una fabricada por SpaceX, competidor del gigante aeronáutico estadounidense.
La decisión la anunció el Administrador de la NASA, Bill Nelson, que es quien tiene la última palabra. Por lo tanto, los astronautas Butch Wilmore y Sunita Williams que llegaron hace 11 semanas a la Estación Espacial Internacional a bordo de la cápsula Starliner de Boeing, regresarán a la Tierra en la nave Crew Dragon de SpaceX que llegará a la estación el 24 de septiembre para una misión de 6 meses en la Estación Espacial Internacional.
Esto significa que los astronautas de Boeing, que debían estar 8 días en el espacio, van a terminar estando 8 meses fuera de la Tierra, dado que deberán respetar el calendario espacial que determina que la nueva cápsula de SpaceX deberá regresar a la Tierra a mediados de febrero, cuando haya cumplido 6 meses de misión.

Esos 6 meses, sumados a los más de 2 que llevan Williams y Willmore, totalizarán los 8 que pasarán en el complejo orbital, a 400 kilómetros de la Tierra.
¿Y qué pasará con Starliner? La cápsula de Boeing regresará sin tripulación como medida de seguridad después de que en el vuelo de ida fallaran 5 de los 28 propulsores de la nave. Desde hace semanas, los equipos de Boeing y de la NASA están realizando distintas pruebas para comprender mejor la causa de los problemas detectados en vuelo, que son tanto las continuas fugas de helio y principalmente el fallo de los propulsores de la nave.
El mayor temor es que la nave Starliner no sea capaz de alcanzar el empuje necesario para salir de órbita e iniciar su descenso a la Tierra, lo que dejaría a los astronautas varados en la inmensidad del espacio.

Los astronautas Wilmore y Williams llegaron a la Estación Espacial Internacional hace 11 semanas para una misión que debía durar ocho días, pero durante el vuelo de la cápsula y antes de atracar en la estación orbital, el fallo de los 5 propulsores encendió las alarmas de los especialistas en Houston.
Después de varias maniobras fallidas, los astronautas y los controladores de vuelo del Centro Espacial Johnson lograron que la nave haga un acoplamiento seguro a la estación orbital.
En las últimas semanas, las pruebas realizadas por la NASA y Boeing en la propia nave y en otra de simulación en tierra, situada en el estado de Nuevo México, no lograron avanzar. Es por eso que la Junta de Control del Programa Espacial de la NASA se reunió ayer para debatir las conclusiones y hacer una recomendación a los máximos responsables, encabezados por Bill Nelson.

La decisión de los expertos fue contundente en miras de la seguridad de los propios astronautas. Es por eso que no decidieron arriesgar más ante los repetidos fallos de los propulsores de Starliner y recomendaron cambiar de cápsula y contar con la de SpaceX, que sí ha demostrado seguridad y eficacia desde 2020 en transporte tripulado.
Pero el uso de una nave distinta de la que los llevó a los astronautas dejará herida a la división espacial de Boeing, que ha gastado ya 5000 millones de dólares en el desarrollo de esta cápsula espacial Starliner. Esto sumará un gran problema a la NASA, que podría cancelar el acuerdo con Boeing y la dejaría sin uno de sus dos proveedores para llevar astronautas al espacio.
Ahora, Butch Wilmore y Suni Williams esperarán a la llegada de la misión de la Crew Dragon de SpaceX denominada Crew-9, que volará el 24 de septiembre con dos astronautas en lugar de cuatro y dos asientos vacíos, para hacerles espacio a los varados por Boeing.

En septiembre de 2014, la NASA anunció que SpaceX y Boeing recibirían cada uno un acuerdo como parte de los contratos de Capacidad de Transporte de Tripulación Comercial. El plan era poner en funcionamiento dos naves espaciales independientes simultáneamente como una forma de redundancia en caso de que algo le sucediera a uno de los vehículos, dejándolo fuera de servicio.
El primer vuelo de prueba sin tripulación de Crew Dragon de SpaceX se produjo en marzo de 2019 con la misión Demo-1, que se acopló a la EEI sin tripulación y regresó sana y salva.
Demo-2 fue la primera cápsula tripulada de SpaceX lanzada al espacio, luego del retiro de los transbordadores espaciales en 2011. Ello ocurrió el 30 de mayo de 2020, cuando los astronautas Bob Behnken y Doug Hurley volaron a la Estación Espacial Internacional y estuvieron una semana en el espacio, regresando con éxito a la Tierra. Algo que Boeing, con cuatro años de demora, no pudo lograr.
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