
El virus Monkeypox que causa la viruela del mono o viruela símica había sido descripto en 1958. Su presencia en un ser humano fue descubierta en 1970 y luego hubo brotes esporádicos principalmente en África. Este año, la humanidad enfrenta por primera vez una emergencia de salud pública por viruela del mono con casos confirmados en 103 países, pero el acceso a tratamientos específicos que hayan demostrado eficacia y seguridad es hoy muy limitado.
En el contexto de la emergencia sanitaria, expertos de la Organización Panamericana de la Salud hicieron una revisión rápida sobre cuáles son los estudios científicos que han evaluado intervenciones para el tratamiento de la viruela. Ahora compartieron sus recomendaciones sobre qué se debe tener en cuenta a la hora de tratar a los pacientes.
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Hasta el momento, se han propuesto cuatro fármacos antivirales y la llamada “inmunoglobulina vaccinia intravenosa” como potenciales intervenciones para el tratamiento de la viruela símica. Solo uno de los fármacos, llamado tecovirimat, tendría algún beneficio en casos graves, pero aún se lo está investigando.

“Hay que tener en cuenta que si una persona es diagnosticada con viruela símica y desarrolla un cuadro grave solo puede recibir una intervención específica en el marco de un ensayo clínico aleatorizado y controlado o como parte del marco de pautas de ética MEURI de la Organización Mundial de la Salud como una excepción, que debe ser monitoreada por un comité de ética de investigación”, explicó a Infobae el médico Fernando Tortosa, consultor de OPS -que participó en la revisión - e integrante de la Comisión Nacional de Evaluación de Tecnologías de Salud (Conetec) en la Argentina.
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Uno de los fármacos antivirales que se ha postulado y que fue considerado dentro de la revisión de los expertos es el cidofovir. Había estudios in vitro y en animales que demostraban que el cidofovir inhibe una enzima de los Poxvirus, como el Monkeypox que causa la viruela. Se encontró que ese fármaco produce niveles altos de toxicidad en los riñones, que limitan su uso como opción terapéutica de primera línea.
Otro medicamento, llamado brincidofovir, es un “conjugado lipídico del cidofovir”. Se han realizado estudios de eficacia en el modelo de viruela en el conejo y en el ratón. El tratamiento temprano con el brincidofovir dio como resultado una mejora significativa en la supervivencia en relación con la administración del placebo. Sin embargo, no hay datos disponibles sobre su eficacia clínica en seres humanos.
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Existe también el fármaco NIOCH-14, que es un medicamento análogo del tecovirimat. Pero como solo hay un pequeño número de pacientes tratados con NIOCH-14, aún no se sabe si ese fármaco puede ser eficaz para viruela símica. Tampoco hay información clínica disponible que permita considerar a la inmunoglobulina vaccinia intravenosa para tratar viruela del mono hoy (se usó para la viruela humana en el pasado).
Los expertos de OPS destacaron en la revisión al fármaco antiviral tecovirimat, aunque aclararon que aún sigue siendo experimental. Se trata de la única intervención que hasta el momento fue aprobada para el tratamiento de la viruela símica bajo acceso ampliado por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de los Estados Unidos. Al estar solo autorizado en esa categoría implica un protocolo para la recopilación de datos por parte de los médicos que lo indican. También la Agencia Europea de Medicamentos (EMA, por su sigla en inglés) y la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (ANVISA) de Brasil lo han autorizado.
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Cuando se lo administra en el organismo, el tecovirimat actúa en la proteína de membrana VP37 del virus vaccinia. Se ha propuesto que ese bloqueo de la propagación viral permite el desarrollo de una respuesta inmunitaria adaptativa para que el organismo elimine el virus.

“La evidencia disponible muestra que el tecovirimat podría asociarse con eventos adversos leves y, si bien no hubo eventos adversos graves en relación con el grupo de control, se necesita más evidencia en relación con la seguridad del fármaco. Son necesarios nuevos datos relacionados con otras opciones terapéuticas y desenlaces de importancia desde la perspectiva de los pacientes”, escribieron en la revisión rápida que se puede leer gratis aquí.
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Desde el inicio de 2022, se han diagnosticado 60.987 casos de personas con la viruela del mono o viruela símica en el mundo. La mayoría de los casos han sido leves, pero recientemente se advirtió que la infección puede provocar incluso inflamación en el cerebro y convulsiones en algunas personas. A pesar de que no se trata de una infección nueva, el desarrollo de tratamientos ha sido escaso. “Es un fenómeno de ‘no está en mi patio trasero’”, señaló Martin Hirsch, editor jefe de la revista Journal of Infectious Diseases e inmunólogo de la Universidad de Harvard, en los Estados Unidos. No hubo mucho interés en los grupos relacionados con la salud occidentales por algo que sólo circulaba en África, opinó.

“La principal causa de hospitalización de los pacientes con viruela del mono hoy es el dolor. Pero la disponibilidad de tratamientos efectivos y seguros es muy limitada hoy en el mundo. En los Estados Unidos, se está usando el tecovirimat porque lo tenían en stock junto con vacunas ante el riesgo de algún ataque bioterrorista. En España se usa en casos graves. En Brasil tienen un lote. La indicación de tecovirimat solo es para casos seleccionados”, explicó a Infobae el médico Gustavo Lopardo, vicepresidente de la Asociación Panamericana de Infectología y coordinador docente de FUNCEI en Buenos Aires.
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En tanto, Ricardo Negroni, doctor en medicina y ex vicepresidente de la Sociedad Internacional de Micología Humana y Animal, comentó a Infobae: “La revisión rápida de los expertos de OPS es muy rigurosa y completa. Hay que dejar en claro que los tratamientos solo se usan en casos seleccionados y que son experimentales. Se pueden indicar en el marco de ensayos clínicos o como parte del marco MEURI de la OMS. Por lo cual aún se está estudiando sus potenciales beneficios y riesgos, y tanto los pacientes como los familiares deberían tenerlo en cuenta”.
Hace tres semanas, la Universidad de Oxford, en el Reino Unido, anunció que lanzará un estudio para probar el antiviral tecovirimat contra la viruela del mono. Evaluará la eficacia y seguridad del medicamento en casos de personas que no han sido hospitalizadas.
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