
Un estudio que analizó imágenes cerebrales y robótica en pacientes con Parkinson puso en relieve que una desconexión frontal-temporal que podría explicar por qué estas personas creen que pueden ver ‘fantasmas’.
Según especificaron los científicos, del Instituto de Investigación del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau, España, en conjunto con investigadores de la Escuela Politécnica Federal de Lausanne, Suiza y con miembros del Instituto Federal Suizo de Tecnología, alrededor de la mitad de los que padecen esta enfermedad experimentan alucinaciones de presencia, lo que les hace sentir una presencia de una sombra cercana “corpórea”.
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Este tipo de fenómenos son muy difíciles de estudiar, por su naturaleza espontánea.

En este nuevo estudio, que utilizó imágenes cerebrales y robótica a través de relojes inteligentes, se detectaron anomalías en el cerebro que podrían explicar este tipo de eventos.
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De acuerdo al profesor Olaf Blanke, del Instituto Suizo, “el sistema es bastante simple: un robot está frente al paciente y mide sus movimientos, mientras que un segundo robot le envía señales al individuo que estamos probando, pacientes de Parkinson y sanos, y luego cuando induzcamos una falta de coincidencia, los robots trabajan en coordinación para analizar la condición en la que se produce la ‘alucinación de presencia’.
Este tipo de alucinaciones menores a menudo ocurren antes de otros síntomas de Parkinson, como temblores y rigidez muscular. En este sentido, es probable que las personas que tienen alucinaciones más graves tengan un mayor deterioro cognitivo a medida que avanza la enfermedad.
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Los científicos advirtieron que la información sobre las alucinaciones es escasa porque los pacientes a menudo se avergüenzan de informarlas. Joseph Rey, paciente que experimenta las visiones, precisó: “Se sienten como ángeles protegiéndome. No me hacen daño. Me siguen a todas partes. Es reconfortante en cierto modo, porque no estoy solo”.
Si bien la enfermedad se ha definido tradicionalmente como un trastorno del movimiento, algunos pacientes también padecen síntomas mentales como psicosis, depresión, deterioro cognitivo e incluso demencia.
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Los investigadores del estudio, en el cual participaron 56 pacientes con Parkinson en Suiza y España y fue publicado en la revista científica Science dicen que la creciente evidencia sugiere que las alucinaciones podrían ser precursoras de estos síntomas de salud mental más graves, pero a menudo permanecen infradiagnosticados.
Vigilando la enfermedad de Parkinson
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Los relojes inteligentes utilizados en esta investigación, según se advierte en el paper científico, pueden capturar la actividad motora continua y métricas fisiológicas y podrían ser útiles para la monitorización remota de pacientes. Los investigadores desarrollaron un sistema de monitoreo ambulatorio basado en un reloj inteligente para rastrear la discinesia y el temblor en reposo en pacientes con enfermedad de Parkinson.
El temblor y la discinesia detectados por el reloj inteligente coincidieron con las evaluaciones informadas por el médico observadas durante las visitas a la clínica. El sistema basado en reloj inteligente podría identificar cambios en los síntomas resultantes de una mejor adherencia a la medicación o al tratamiento de estimulación cerebral profunda, así como síntomas subclínicos, lo que sugiere la necesidad de un tratamiento alternativo o titulación de la medicación. “Este estudio demuestra la utilidad potencial de la monitorización remota basada en relojes inteligentes para la enfermedad de Parkinson”, manifestaron.
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La enfermedad de Parkinson es un trastorno neurodegenerativo que afecta principalmente a adultos mayores y presenta síntomas como lentitud, rigidez, temblor y pérdida de reflejos que afecta a una de cada 500 personas en el mundo, incluidos unas 90.000 pacientes en la Argentina.
Provoca rigidez muscular, lentitud de movimientos, temblores, trastornos del sueño, fatiga crónica, deterioro de la calidad de vida y puede provocar una discapacidad grave.
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Es una afección neurológica progresiva que destruye células en la parte del cerebro que controla el movimiento. Se sabe que las víctimas tienen un suministro reducido de dopamina porque las células nerviosas que la producen han muerto. Actualmente no existe cura ni forma de detener la progresión de la enfermedad, pero cientos de ensayos científicos están trabajando para cambiar eso.
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