La OMS aprobó extender el intervalo entre dosis de la vacuna de Moderna: la segunda puede esperar hasta seis semanas

Si bien el intervalo recomendado es de 28 días, el grupo asesor del organismo indicó que podría alargarse en circunstancias excepcionales como lo puede ser una fuerte presencia de la enfermedad en un país y una escasez de inoculantes

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Un panel de expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) aprobó este martes la posibilidad de que la segunda dosis de la vacuna contra el COVID-19 de Moderna se administre luego de un intervalo más largo al recomendado originalmente. En circunstancias excepcionales, indicó, el período estándar de 28 días podría extenderse a 42.

El anuncio fue realizado en el marco de la publicación de una serie de recomendaciones relativas al inoculante de la compañía estadounidense publicado por el Grupo Asesor Estratégico de Expertos en Inmunización de la OMS, conocido como SAGE, tras una revisión de datos.

El cuerpo también advirtió que la vacuna no debe usarse en mujeres embarazadas a menos que quienes las reciban sean trabajadoras de la salud o tengan condiciones que las pongan en alto riesgo. En cambio, afirman que dado el mecanismo que utiliza esta vacuna para crear inmunidad, es improbable que represente un riesgo en caso de lactancia.

El grupo científico desaconseja administrar solo la mitad de la dosis con el objetivo de que más personas sean vacunadas, en particular en los países y lugares con una elevada tasa de infecciones.

La vacunación también es recomendada para las personas que han tenido el COVID-19, aunque se plantea que ante la evidencia de que podrían tener cierta inmunidad por un periodo de hasta seis meses, debería darse prioridad a las personas de mayor riesgo en lugares donde hay pocas vacunas.

Por otra parte, se indica que la vacuna de Moderna debe ser únicamente administrada en lugares donde se puedan tratar de inmediato reacciones alérgicas severas. Casos de esta naturaleza han tenido lugar, pero han sido poco frecuentes.

Según los datos aportados por Moderna, de las cuatro millones de dosis administradas hasta ahora en Estados Unidos se han observado 10 casos de alergias severas, lo que equivale a 2,5 casos por millón de dosis, indicó el secretario ejecutivo del grupo asesor, el doctor Joachim Hombach, en una rueda de prensa virtual.

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La reunión del SAGE estuvo centrada en particular en la vacuna desarrollada por Moderna, ya autorizada por los servicios de regulación sanitaria de varios países. La OMS, en cambio, no brindó aún su homologación de emergencia a esta vacuna. Se espera que termine de evaluarla a fines de febrero. “Estamos trabajando con Moderna para avanzar lo más rápidamente posible”, dijo la responsable de vacunas de la OMS, Kate O’Brien, en la conferencia de prensa.

SIN PRIORIDAD PARA VIAJEROS

En cuanto a los viajes internacionales, los funcionarios del organismo expresaron: “en el periodo actual donde la oferta de vacunas es muy limitada, la vacunación preferencial de los viajeros internacionales iría en contra del principio de equidad”.

“Por esta razón y a raíz de la ausencia de pruebas en cuanto a que la vacuna reduzca el riesgo de transmisión, la OMS no recomienda la vacunación contra el covid-19 de los viajeros”, agregó. “Creemos que, a menos que el viaje sea imprescindible, la gente debería intentar quedarse en casa”, insistió por su parte Alejandro Cravioto, que preside el SAGE.

VENTAJAS DE LA VACUNA

Como la de Pfizer, la vacuna de la compañía Moderna utiliza la novedosa tecnología del ARN mensajero, mediante la cual se transmiten a las células las instrucciones para producir un tipo de proteína que genera la inmunidad. Según O’Brien, es justamente esta tecnología la que hace que un cambio de la vacuna para adaptarse a las nuevas variantes del coronavirus -como las detectadas en Sudáfrica, Brasil y el Reino Unido- sea particularmente fácil, aunque las compañías todavía no han confirmado que hayan iniciado este proceso.

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Las variantes del virus SARS-CoV-2 identificadas en el Reino Unido y Sudáfrica preocupan por los cambios que representan en la transmisibilidad del virus y en su severidad, aunque en este último caso los datos todavía no son concluyentes.

A diferencia de la vacuna de Pfizer, que debe guardarse a temperaturas entre -60 y -90 grados bajo cero y pueden estar un tiempo limitado en la temperatura de una nevera, la de Moderna solo requiere estar a -20 grados centígrados, es decir la temperatura de un congelador convencional.

Asimismo, puede estar más tiempo en la temperatura de una nevera, dijo O’Brien, que consideró que esta característica es realmente importante en entornos donde garantizar una sofisticada cadena de frío es demasiado complicado o imposible.

Algunos países ricos están optando por utilizar la primera vacuna en ciudades y la segunda en medios rurales, justamente por la menor logística que requiere.

(Con información de Reuters, EFE, AFP)

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