Los gatos hacen muchas cosas que, a ojos de los humanos, resultan extrañas. Entre las más comunes se cuenta el hábito de comer alguna planta de la casa o un puñado de hierba del jardín y poco después vomitarla, en lo posible sobre una alfombra o un sillón o un piso reluciente. Muchas personas atribuyen esa conducta de sus felinos a una forma de automedicación cuando tienen malestar estomacal. Pero la ciencia acaba de dar otra explicación.

Los investigadores de la Escuela de Medicina Veterinaria de la Universidad de California en Davis (UC-Davis) hicieron una encuesta sobre 1.021 personas que tienen gatos. Verificaron que se trata de una costumbre muy generalizada: el 71% había descubierto a sus animales comiendo hierba al menos seis veces y el 61% al menos 10 veces. Sólo el 11% de los gatos nunca había sido hallado in flagrante delicto.

No es para tratar el malestar estomacal ni para expulsar bolas de pelos. (Shutterstock)
No es para tratar el malestar estomacal ni para expulsar bolas de pelos. (Shutterstock)

Sin embargo, 9 de cada 10 de los gatos que efectivamente comían hierba no había mostrado el menor síntoma antes de hacerlo. Los investigadores comprobaron que no sólo la conducta no tenía un efecto curativo, sino que tampoco se aprendía mirando a otros gatos hacerlo: los solitarios también la presentaban. También desecharon la creencia popular de que se ayudaban así a expulsar bolas del pelo que tragan al higienizarse.

Las hierbas, por último, son mucho más toleradas de lo que parecería: el 27% de los gatos de 4 años o más, y el 11% de los de 3 o menos, las habían vomitado. El resto no.

El misterio del hábito felino de comer hierbas tiene un sentido ancestral. (Shutterstock)
El misterio del hábito felino de comer hierbas tiene un sentido ancestral. (Shutterstock)

El equipo de UC-Davis cree que las plantas cumplen una función en el régimen sanitario gatuno, pero no como tratamiento sino como prevención. Algo atávico ya que, en tanto animales domésticos, es una costumbre innecesaria. El gato la conserva porque, del mismo modo que tapa sus deposiciones para evitar que los ratones (ya imaginarios en su hábitat, gracias al exterminador humano) distingan al poderoso depredador que habrá de cazarlos, comer hierbas es parte del protocolo de la especie.

Los estudios de los carnívoros salvajes han hallado que con regularidad comen hierbas y vegetación, que tienen partes que no digieren, para estimular la actividad muscular de sus tractos digestivos y purgar sus parásitos.

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"Dado que virtualmente todos los carnívoros salvajes tienen una carga de parásitos intestinales, comer plantas regularmente, de manera instintiva, tendría un papel de adaptación para el mantenimiento de una cantidad tolerable" de esos microorganismos, escribieron los investigadores en el artículo que presentaron en la convención anual de la Sociedad Internacional de Etología Aplicada, en Bergen, Noruega.

Como eso sucede por default, más allá de que el animal sienta síntomas de parásitos o no, los gatos domésticos lo hacen aunque sus humanos los lleven cada seis meses al veterinario para desparasitarlos.

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Según informó Science, los veterinarios recomendaron que los dueños de gatos cultiven dentro de sus hogares hierbas para ellos. "Eso les dará la oportunidad de ejercitar esta conducta innata con una fuente de plantas no venenosas", explicó la nota.

Los perros hacen algo similar, citó Smithsonian un estudio de 2008, realizado por el autor principal de este mismo trabajo, Benjamin L. Hart. "En aquella investigación, el equipo también encontró que los perros rara vez presentaban enfermedades antes de comer hierbas, y que vomitar era un subproducto relativamente raro de comer vegetación", reseñó la web.

Los perros, también carnívoros, comen hierbas, y aún en más cantidad que los gatos. Podría ser por la misma razón, estimaron los investigadores.
Los perros, también carnívoros, comen hierbas, y aún en más cantidad que los gatos. Podría ser por la misma razón, estimaron los investigadores.

Aquella encuesta encontró también que "la frecuencia con que comen hierba no está relacionada con las dietas de los perros ni la cantidad de fibra que ingerían, lo cual sugería que no trataban de compensar una deficiencia nutricional".

El estudio nuevo destacó que los gatos parecen comer menos hierbas que los perros. Eso podría ser porque las infecciones parasitarias tienen menor incidencia entre los felinos, entre otros motivos porque enterraban sus heces y reducían así la transmisión de parásitos.

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