
El padre de Moisés Martínez fue un “tirano doméstico” porque sometía a sus hijos a abusos graves y sistemáticos, según la Justicia uruguaya. Pero esta tortura –la palabra que utilizan los testigos de esta violencia– no justifica lo que él hizo en mayo de 2025, cuando llegó a la casa de su padre y lo acribilló con 15 balazos.
Por este crimen Moisés fue condenado a 12 años de cárcel, una pena que generó una fuerte conmoción social en Uruguay. Hubo movilizaciones de apoyo y el caso también tuvo repercusiones políticas: el presidente Yamandú Orsi recibió a la familia y desde el Parlamento se promovió un indulto para el condenado.
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La defensa de Moisés había apelado la decisión y estaba a la espera de una resolución del Tribunal de Apelaciones, que esta semana ratificó el fallo y dio nuevos detalles de la vida de Martínez. Después de este fallo, el joven de 29 años dio una entrevista desde la cárcel en la que contó que no tuvo “otra alternativa” que matarlo ese día y cuestionó la decisión judicial, a la que consideró “una injusticia enorme”.

Un “tirano doméstico” que había cesado la violencia
El Tribunal de Apelaciones Penal de primer turno confirmó esta semana por unanimidad la sentencia de primera instancia que condenó a Martínez a 12 años de prisión. El fallo, informado por El Observador, rechazó que el joven haya actuado bajo conmoción ese día por la violencia sufrida y confirmó que mantenía un vínculo con su padre, ya que recurría a él para pedirle alojamiento o trabajo.
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Martínez y sus hermanas atravesaron una “trágica historia de vida” –como se la define en el fallo–, un elemento que los ministros creen que fue considerado en la sentencia de primera instancia porque la culpabilidad ya había sido disminuida al fijarla en 12 años. Esta cantidad está cercana al “mínimo legal”.
Carlos, el padre de Moisés, históricamente actuó como un “tirano doméstico” con él, su hermana Sara, su hijastra Ana Paula y su esposa. Cometía maltratos y abusos graves y sistemáticos. Los hijos declararon en el juicio que vieron cómo su padre amenazaba a su madre con un cuchillo y contaron que tenían un código secreto para avisar a un tío para que fuera a ayudarlos.
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Pero esta violencia, según la sentencia, había cesado en 2010. Ese año, el padre de Moisés estuvo preso por los abusos contra Sara y no hubo denuncias posteriores. Los ministros del Tribunal de Apelaciones consideraron que luego de esa condena el agresor frenó los actos abusivos. De hecho, Moisés llegó a vivir con su padre cuando quedó en la calle y cuando se separó de una pareja.
Los testigos contaron que hubo abusos posteriores a la prisión del 2010 pero la Justicia consideró que la “ubicación temporal” de estos hechos “es difusa”.
“Tales abusos ocurrieron probablemente mientras el acusado era niño, y eventualmente hasta poco después de que Martínez recuperara la libertad, extremo que conforme se deduce del contexto, habría ocurrido en 2011 o 2012, cuando apenas liberado fue a buscar a su hija Sara a la salida del liceo”, dice la sentencia.
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El parricidio
El detonante del asesinato de Moisés a su padre estuvo en la decisión de Carlos de mudarse a Paysandú –un departamento vecino de Colón ubicado a 375 kilómetros de Montevideo–, el lugar en el que vivía la madre de Moisés. A raíz de esta noticia, Moisés tuvo una charla con su hermana en la que se enteró de detalles de la violencia que no conocía.
Con eso en mente, Moisés fue hasta la casa de su padre y disparó 15 veces contra Carlos Martínez. Según el fallo informado por El Observador, la víctima no se pudo defender. “Se concluye que el acusado le disparó sin oportunidad de que se defendiera: lo ejecutó”.
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“No parece razonable que una conversación de hermanos, que comenzaron a recordar un tiempo de su vida, que fue oscura, triste, pero del que ya habían salido, habían pasado más de quince años, son convivencia con el agresor familiar, quien además había cumplido con una pena por actos contra una de sus hijas”, consideró la sentencia.
Para el tribunal, la respuesta de Moisés fue desmedida.
El relato de Moisés: “No fui con intención de matarlo pero no tuve alternativa”
Tras el fallo del Tribunal de Apelaciones, Moisés Martínez dio una entrevista al noticiero Subrayado de Canal 10 desde la cárcel en la que cuestionó el fallo judicial.
Martínez niega que su reacción haya sido desmedida y explicó que ejecutó a su padre tras enterarse de nuevos detalles de los abusos hacia su madre: “Se acumuló todo lo que yo viví más esa noticia que recibí de mi hermana y de mi madre… ¿cómo van a ser desmedidas? Me enteré ahí, pasaron 24 horas y pasó lo que pasó”.
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El condenado contó que, en una charla con su madre, ella le contó que tenía dientes postizos porque su ex marido se los había roto a golpes.
“Vivíamos mucha violencia con él. Eran todo el tiempo golpes. Estaba todo el día en el galpón trabajando para él, sin poder parar porque si paraba me pegaba. Me pegaba tanto con las manos como con palos de madera, con cintos, con lo primero que encontraba me pegaba”, comentó.
Según su versión, ese día de mayo fue hasta la casa de su madre a pedirle que no se mude a Paysandú y preguntarle por qué le había hecho “tanto daño” a la familia. “No fui con intención de matarlo (…) Yo no llevé ningún arma. El arma la tenía él. Salió de la casa de él. No llevé un arma, no fui a matarlo, no tuve otra alternativa”, expresó.
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Luego, describió cómo fue ese día: “Él me abrió la puerta y yo intenté hablar con él. [Le dije] que ya no era ese niño indefenso, débil, que él antes torturaba y maltrataba. Intenté tener una conversación con él tranquila. Él se puso violento. Le dije que si seguía con la idea de irse para Paysandú le iba a contar al barrio, a los vecinos, porque todo el mundo lo tenía como un buen vecino. Ahí él se puso violento, sacó un arma, me hice de ella y pasó lo que pasó”.

Antes de morir, el padre le dijo que a él nadie le iba a creer por ser drogadicto. Sin embargo, contó que no se había drogado antes de ir a la casa de su padre. Agregó que estaba en un estado de “conmoción, dolor y angustia”.
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Martínez, según contó, le pegó dos tiros de frente. Cuando su padre cayó, le siguió disparando. “Yo me sorprendí por la cantidad de tiros, pero ta…. Fue el momento, el dolor que sentía, lo que me había enterado de mis hermanas, de mi madre”, comentó.
El condenado consideró “injusta” su condena y criticó que se haya definido el agravante de parricidio porque Carlos no tuvo “un rol de padre”.
Martínez reconoció que le fue a pedir trabajo en algunas “circunstancias de la vida”.
Moisés dijo que lo que más le dolió del resultado de la apelación fue escuchar a su madre y a su hermana llorando por la noticia. “Ellas están presas conmigo. Esto es un trauma que nos va quedar de por vida”, expresó.
Consultado sobre si se arrepentía de lo que hizo, Moisés contestó: “No tuve otra alternativa”.
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