A meses de las elecciones, Brasil lanzó un programa de refinanciación para trabajadores informales

La iniciativa habilita cambiar deudas más caras por nuevos préstamos de hasta 15.000 reales por banco, amplía seis meses la devolución y alcanza a personas sin mora o con atrasos de 90 días

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Imagen de archivo del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, durante una reunión ministerial en el Palacio de Planalto, Brasilia, Brasil. 3 junio 2026. REUTERS/Adriano Machado
Imagen de archivo del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, durante una reunión ministerial en el Palacio de Planalto, Brasilia, Brasil. 3 junio 2026. REUTERS/Adriano Machado

Brasil lanzó un programa de refinanciación de deuda para trabajadores informales al corriente de sus pagos, en una nueva medida de estímulo económico impulsada por el gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva a meses de las elecciones de octubre.

El plan permite a estos trabajadores reemplazar créditos más costosos por préstamos con una tasa de interés máxima del 1,99% mensual, con préstamos de hasta 15.000 reales (USD 2.895) por entidad financiera. El gobierno también habilitará una extensión de seis meses en los plazos de amortización.

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El programa está dirigido a trabajadores del sector informal sin deudas atrasadas o con un retraso de hasta 90 días. Según el Ministerio de Finanzas, la iniciativa beneficiará a entre 200.000 y 500.000 brasileños.

Los bancos estatales Banco do Brasil y Caixa Econômica Federal serán los principales oferentes de los préstamos, aunque el gobierno también instó a la banca privada a sumarse. En paralelo, se habilitará el uso del saldo del Fondo de Garantía por Tiempo de Servicio (FGTS) —el fondo de indemnización laboral— como garantía para préstamos descontados de nómina, con cobertura de hasta el 50% del valor de cada crédito.

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El ministro de Planificación Bruno Moretti informó que el gobierno destinará entre 3.000 y 4.000 millones de reales para subsidiar las tasas de interés del programa, sin afectar la meta fiscal del año. El gobierno de Lula apunta a un modesto superávit primario —excluyendo el pago de intereses— para el ejercicio en curso.

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, asiste a una sesión de trabajo en la cumbre del G7, en Évian-les-Bains, Francia, el miércoles 17 de junio de 2026. (Mandel Ngan/Foto de Pool vía AP)
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, asiste a una sesión de trabajo en la cumbre del G7, en Évian-les-Bains, Francia, el miércoles 17 de junio de 2026. (Mandel Ngan/Foto de Pool vía AP)

El ministro de Finanzas Dario Durigan rechazó en un acto en Brasilia que estas medidas constituyan estímulo económico. “Hablar de estímulo es una exageración enorme”, sostuvo, argumentando que los beneficiarios ya honran sus deudas a tasas más altas. Durigan también descartó que la iniciativa pueda interferir con la política monetaria del banco central.

Esta iniciativa se suma a una cadena de medidas de alivio económico que el gobierno de Lula ha desplegado en los meses previos al proceso electoral. A principios de mayo, el ejecutivo anunció un programa similar orientado a deudores morosos que ganan hasta cinco veces el salario mínimo, umbral notablemente superior al límite de dos salarios mínimos fijado en la primera versión del plan, lanzada en 2023.

El gobierno izquierdista también puso en marcha crédito subsidiado para la compra de camiones, vehículos y motocicletas destinado a repartidores que operan a través de aplicaciones. Lula, de 80 años, aspira a un cuarto mandato no consecutivo en la presidencia.

Las encuestas indican que estos programas le otorgan ventaja frente a Flávio Bolsonaro, su principal rival en una contienda que se prevé decidida por márgenes estrechos.

Varios economistas han advertido que el conjunto de medidas impulsará la demanda en un contexto en que el banco central mantiene una política monetaria restrictiva para reconducir la inflación hacia su objetivo del 3%. Los precios al consumidor acumulan una variación del 4,8% en los últimos doce meses, según datos de principios de junio.

A comienzos de este mes, el banco central recortó su tasa de referencia Selic en 25 puntos básicos, hasta el 14,25%, y advirtió por primera vez que las medidas de estímulo gubernamental representan riesgos al alza para una perspectiva inflacionaria que ya se deteriora. Los responsables de la institución describieron este escenario como un equilibrio de riesgos asimétrico.

Durigan rebatió esa lectura al señalar que, si el propio banco central reconoce en sus minutas que las tasas han desacelerado la actividad económica, resulta difícil sostener que exista un estímulo fiscal que comprometa la política monetaria. Los estudiantes con préstamos educativos también accederán, en el marco de este paquete, a líneas de crédito orientadas a la creación de nuevos emprendimientos.

(Con información de Reuters y Bloomberg)

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