Cuba suspende los pagos con Visa y Mastercard desde el sábado

Un banco extranjero cortó su relación con Fincimex, el brazo financiero del conglomerado militar Gaesa, ante el riesgo de sanciones secundarias. La medida deja a la dictadura sin acceso a divisas del comercio internacional y profundiza el mayor aislamiento económico en décadas

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ARCHIVO – Tarjetas de crédito VISA y MASTER en Buffalo Grove, Illinois, el jueves 8 de febrero de 2024
(AP Foto/Nam Y. Huh, Archivo)
ARCHIVO – Tarjetas de crédito VISA y MASTER en Buffalo Grove, Illinois, el jueves 8 de febrero de 2024 (AP Foto/Nam Y. Huh, Archivo)

La dictadura cubana amanecerá el sábado sin poder procesar ningún pago con tarjetas Visa o Mastercard. El Banco Central de Cuba confirmó este miércoles que el banco extranjero que hasta ahora gestionaba esas transacciones interrumpió su relación con Fincimex S.A., la filial financiera del conglomerado empresarial Gaesa, controlado por las Fuerzas Armadas cubanas. El motivo es evitar las sanciones derivadas de la Orden Ejecutiva 14404, firmada por el presidente Donald Trump el 1 de mayo. La institución comunicó que “se hace ilícito e imposible continuar con la ejecución de los acuerdos con la entidad cubana”, según reprodujo el Banco Central, que no identificó al banco procesador.

La ruptura tiene consecuencias inmediatas: Cuba queda imposibilitada de recibir divisas procedentes de la comercialización de bienes y servicios a través de tarjetas internacionales, una vía especialmente relevante para el sector turístico. La Orden Ejecutiva del 1 de mayo estableció sanciones secundarias contra cualquier empresa —nacional o extranjera— que mantuviera vínculos con la dictadura cubana en los sectores energético, financiero y de defensa. El 7 de mayo, la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro (OFAC) sancionó directamente a Gaesa, el mayor conglomerado estatal de Cuba, que Washington estima que controla el 40% del producto interior bruto de la isla.

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La OFAC fijó el 5 de junio como fecha límite para que las empresas extranjeras reajustaran sus vínculos con Gaesa, bajo amenaza de quedar excluidas del sistema financiero internacional o ver sus activos congelados. El plazo desencadenó un éxodo empresarial sin precedentes. Las hoteleras españolas Meliá e Iberostar anunciaron el cese total o parcial de sus operaciones: Iberostar dejó de gestionar doce hoteles vinculados al Grupo Gaviota a partir del 1 de junio; Meliá suspendió quince establecimientos, aunque la mayoría ya permanecía cerrada por la crisis energética. La canadiense Blue Diamond había salido antes de 62 hoteles. Las navieras CMA CGM y Hapag-Lloyd suspendieron temporalmente los envíos de contenedores a mediados de mayo, y la minera Sherritt International, la mayor inversión extranjera en la isla, comunicó su salida inmediata hace un mes.

Pescadores con balsas improvisadas pasan frente al hotel Paseo del Prado, de la cadena canadiense Blue Diamond, en La Habana, el martes 2 de junio de 2026
(AP Foto/Ramón Espinosa)
Pescadores con balsas improvisadas pasan frente al hotel Paseo del Prado, de la cadena canadiense Blue Diamond, en La Habana, el martes 2 de junio de 2026 (AP Foto/Ramón Espinosa)

El impacto acumulado ya se refleja en las cifras del turismo. Entre enero y abril de 2026, Cuba recibió apenas 328.608 visitantes internacionales, un desplome del 55,8% respecto al mismo período de 2025. El economista cubano Daniel Torralbas describió el panorama como el peor año económico de Cuba en siete décadas.

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La presión comenzó en enero, cuando Trump impuso un bloqueo petrolero que redujo entre un 80% y un 90% las importaciones energéticas de la isla, según cifras del gobierno estadounidense. Cuba produce solo el 40% del petróleo que necesita, por lo que la restricción ha paralizado amplios sectores de la actividad económica, desde el transporte hasta la generación eléctrica.

La suspensión de los pagos con tarjeta añade un nuevo eslabón a una cadena de aislamientos que estrangula las fuentes de divisas de la dictadura: sin combustible suficiente, sin turistas, sin hoteleras ni navieras extranjeras y ahora sin acceso a las redes de pago global, el margen de maniobra del régimen se estrecha a un ritmo sin precedentes desde el período especial de los años noventa. La diferencia es que entonces Cuba contaba con el respaldo de Venezuela. Hoy, ese apoyo también es incierto.

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