Bolivia restablece relaciones diplomáticas con Marruecos y rompe con la República Árabe Saharaui

La Cancillería boliviana informó sobre un acercamiento diplomático entre La Paz y Rabat, en el marco de un acuerdo que implica la ruptura de relaciones con la RASD

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Vista de la Cancillería de
Vista de la Cancillería de Bolivia en la plaza Murillo, La Paz.

En el marco de la nueva política exterior del gobierno de Rodrigo Paz en Bolivia, este miércoles se informó el restablecimiento de relaciones diplomáticas con Marruecos y el inicio de una etapa de cooperación bilateral.

A través de un comunicado de la Cancillería boliviana, se dio a conocer que los ministros de Relaciones Exteriores de ambos países, Fernando Aramayo y Nasser Bourita, sostuvieron una conversación telefónica en la que abordaron los procedimientos para establecer misiones diplomáticas residentes y definir las áreas de cooperación, entre las que se mencionan agricultura, seguridad alimentaria, fertilizantes y seguridad.

Este acercamiento implica la suspensión de las relaciones diplomáticas con la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), una entidad proclamada por el Frente Polisario en 1976, que disputa con Marruecos la soberanía sobre el territorio del Sáhara Occidental. La Cancillería boliviana señaló que se revisó la posición respecto de esta entidad y que se decidió suspender las relaciones diplomáticas y “cesar todo contacto oficial”.

Bolivia había reconocido a la Rasd en 1982, durante el gobierno de Hernán Siles Zuazo, cuyo vicepresidente era Jaime Paz Zamora, padre del actual mandatario boliviano. Aquel gobierno, el primero elegido democráticamente luego de la dictadura militar, adoptó una política exterior alineada con el reconocimiento de movimientos de autodeterminación, lo que explica el acercamiento diplomático con la RASD en ese momento.

La República Árabe Saharaui Democrática
La República Árabe Saharaui Democrática es una entidad proclamada en 1976 por un frente independentista en el Sáhara Occidental.

En la actualidad, el reconocimiento internacional de la RASD está dividido y los países que mantienen relaciones están concentrados principalmente en África y América Latina. En tanto, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) mantiene una posición neutral frente al conflicto: no reconoce la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental, pero tampoco a la RASD como Estado miembro.

En la nueva posición frente al territorio en disputa, la Cancillería de Bolivia manifestó su compromiso con “la resolución pacífica de controversias” y expresó su respeto al principio de libre determinación.

Este cambio de postura se enmarca en el giro que ha dado la política exterior boliviana con el gobierno de Paz en relación con los casi veinte años de gobiernos del Movimiento al Socialismo (MAS) que encabezaron Evo Morales (2006-2019) y Luis Arce (2020-2025).

Durante el período del MAS, la diplomacia boliviana se caracterizó por un alineamiento con gobiernos de izquierda en América Latina, críticas a algunos países occidentales y rupturas o tensiones con países como Estados Unidos e Israel.

AME7092. WASHINGTON (ESTADOS UNIDOS), 09/12/2025.-
AME7092. WASHINGTON (ESTADOS UNIDOS), 09/12/2025.- El ministro de Exteriores de Bolivia, Fernando Aramayo (i), habla durante la firma de un acuerdo este martes, en la residencia del embajador israelí en Washington (EE.UU.). "Hoy ponemos fin a un capítulo largo e innecesario de separación entre nuestras dos naciones hermanas", agregó Sa'ar, tras destacar que desde 2009, salvo un breve periodo entre 2019 y 2023, ambos países no mantuvieron relaciones. EFE/ Octavio Guzmán

En los últimos tres meses, desde la posesión del nuevo Gobierno, La Paz ha reanudado lazos diplomáticos con Washington a través de visitas de alto nivel y la restauración de relaciones que habían estado limitadas en los últimos años. Paralelamente, Bolivia restableció vínculos con Israel, que habían sido suspendidos por la posición frente al conflicto en Gaza.

Este giro ha generado críticas desde sectores que ven en el nuevo rumbo diplomático del gobierno un retroceso en la soberanía o un sometimiento a intereses externos, mientras que la administración de Paz justifica estos movimientos como necesarios para reinsertar al país en la economía global, atraer inversión extranjera y superar la profunda crisis económica que heredó de la gestión anterior.