Uruguay decretó la emergencia sanitaria por gripe aviar tras detectar el virus H5 en la fauna silvestre

La influenza aviar de alta patogenicidad, hallada en cisnes coscorobas del litoral este del país, obliga a restringir el movimiento de aves domésticas y suspender toda actividad avícola no controlada, en una declaración que llega exactamente dos años después del primer registro histórico del virus en el país sudamericano

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Una bandada de cisne. Archivo
EFE/ABIR
Una bandada de cisne. Archivo EFE/ABIR SULTAN

El Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) de Uruguay decretó este martes la emergencia sanitaria en todo el territorio nacional por gripe aviar de alta patogenicidad H5, luego de confirmar la presencia del virus en especies silvestres de tres departamentos del país: Maldonado, Rocha y Canelones. La medida entra en vigor de forma inmediata y contempla restricciones al traslado de aves, clausura de ferias y remates, y el confinamiento obligatorio de toda ave de traspatio o de producción extensiva en instalaciones cerradas y techadas.

El primer caso fue detectado el 20 de febrero en un cisne coscoroba (Coscoroba coscoroba) hallado en la zona de la Laguna Garzón, en el extremo este del país. Desde entonces, las autoridades veterinarias confirmaron al menos dos cisnes muertos y una decena de ejemplares contagiados, con análisis adicionales todavía en curso, según informó el medio uruguayo Subrayado. La progresión geográfica del virus, que pasó de un foco inicial en Maldonado a alcanzar Canelones en apenas cuatro días, fue el detonante que llevó al MGAP a escalar la respuesta de alerta preventiva a emergencia sanitaria plena.

La resolución ministerial —identificada como RES 058-2025— establece que todos los movimientos de aves de traspatio y de aves no monitoreadas por el Sistema de Monitoreo Avícola quedan suspendidos hasta nuevo aviso. Las aves de sistemas de producción comercial, en cambio, mantienen su habilitación de circulación, dado que están sujetas a revisión veterinaria permanente y salen de los predios únicamente con certificación sanitaria. El incumplimiento de las medidas dispuestas acarrea sanciones, aunque el MGAP no detalló públicamente su naturaleza ni cuantía.

Laguna Garzón, Uruguay 
(Getty Images)
Laguna Garzón, Uruguay (Getty Images)

La declaración llega exactamente dos años después de que Uruguay registrara por primera vez en su historia un caso de influenza aviar, también detectado en un cisne coscoroba en la misma Laguna Garzón, en febrero de 2023. En aquella ocasión, el país decretó igualmente la emergencia sanitaria, que se prolongó durante meses mientras el virus circulaba en fauna silvestre. El sector avícola logró evitar entonces que el brote alcanzara el sistema productivo comercial, lo que le permitió a Uruguay conservar su estatus sanitario internacional. No obstante, la mera presencia del virus generó incertidumbre en los mercados de exportación y obligó al gobierno a destinar alrededor de cuatro millones de dólares en medidas de contención, incluida la compra de casi diez millones de dosis de vacuna.

El contexto regional añade tensión a la situación. El lunes 23 de febrero, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) de Argentina confirmó un caso de gripe aviar en Ranchos, provincia de Buenos Aires, lo que llevó a ese país a suspender sus exportaciones avícolas de forma preventiva. La propagación simultánea del virus a ambos lados del Río de la Plata en el plazo de pocas horas sugiere una dinámica de dispersión activa, probablemente vinculada a rutas migratorias de aves acuáticas que atraviesan el cono sur durante el verano austral.

Argentina también está alerta por
Argentina también está alerta por la gripe aviar (Canva)

La preocupación central de las autoridades uruguayas radica en impedir que el virus salte de la fauna silvestre a los sistemas de producción comercial, escenario que activaría los protocolos de sacrificio de planteles y la consecuente pérdida del estatus sanitario ante organismos como la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA). La experiencia argentina de 2023 ilustra los costos de ese escenario: la industria avícola del país vecino perdió acceso a mercados clave durante más de seis meses, con un impacto sectorial que superó los 300 millones de dólares entre ese año y 2024. Uruguay, cuyo sector avícola exporta aproximadamente el diez por ciento de su producción y ha abierto recientemente mercados en Asia, no puede permitirse una interrupción de esa naturaleza en un momento en que su industria avícola atraviesa una etapa de expansión exportadora.

El MGAP recomendó a la población no manipular aves enfermas o muertas y notificar de forma inmediata a la División de Sanidad Animal en caso de encontrar ejemplares en esas condiciones. Las autoridades subrayaron que la gripe aviar no se transmite a los humanos por el consumo de carne de ave o huevos. El riesgo de contagio humano existe únicamente mediante contacto directo con aves infectadas, un escenario circunscrito principalmente a trabajadores rurales y veterinarios en zonas afectadas.

La velocidad con la que el MGAP activó los protocolos de emergencia —cuatro días después del primer hallazgo— refleja las lecciones aprendidas en 2023 y la existencia de un plan de contingencia actualizado. La diferencia respecto a aquella primera vez es que ahora el virus aparece con mayor dispersión geográfica desde el inicio, lo que exige una respuesta más amplia y una vigilancia epidemiológica sostenida para determinar si el brote permanece confinado a la fauna silvestre o comienza a amenazar la cadena productiva.